PEDALADAS
La vida es lanzarse,
sin frenos,
sobre un triciclo maltrecho,
cuesta abajo,
y con el alma en vilo.
Alcanzar velocidad y sentir que adquieren
lucidez los días.
¿Qué sería la vida sin vértigo?
Tal vez un paseo anodino y tedioso.
Caeremos, claro.
Una y mil veces, por supuesto.
Y en cada caída habrá de inmediato
un acto reflejo de levantarse.
Así pasan los años.

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