Nieve de enero
para indicar a los magos
que a veces por estos pagos
la nieve cuaja y se estanca.
Desde aquí hasta La Barranca
hay un mantel de blancura
que sólo un tiempo perdura
porque con sol se derrite.
Pero la gracia que emite
nos invita a la aventura.
Se derrite cuando llueve,
y vuelve a la liquidez,
haciendo agua otra vez,
ha dejado de ser nieve.
Quiere el agua que releve
y dé paso a la corriente.
La lluvia viene de frente
removiendo el aguacero.
Pero estamos en enero
y la nevada es frecuente.

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