"Yo vivo en una casita con jardín, pero sigo yendo a la calle oscura cerca del puerto donde nací"
El cantautor barcelonés, que abandonó los escenarios en 2022, se prodiga en homenajes y actos solidarios.
Pese a que se despidió de los escenarios hace tres años tras seis décadas en la carretera, Joan Manuel Serrat se mantiene en plena forma a los 82 años. El cantautor barcelonés se prodiga en actos públicos en los que exhibe su don de palabra para compartir reflexiones y entrañables recuerdos.
A Serrat le gusta bucear en su vida, en su infancia y adolescencia en la Barcelona de la postguerra. Así lo ha vuelto a demostrar en una muy interesante entrevista con el periodista argentino Felipe Pigna para su canal de Youtube.
El autor de 'Mediterráneo' reivindica la educación que recibió de sus progenitores, un legado que todavía le acompaña a día de hoy. "No tuve un padre intelectualmente formado pero humanamente estaba bien amueblado. Sabía hacer de carpintero, de fontanero, de electricista, de albañil. Era un prodigio de todas estas cosas. Pero sobre todo era un buen tipo, un hombre educado y correcto. Yo no he necesitado que me dijeran qué era lo bueno y lo malo, me bastaba con ver lo que ocurría en casa. No nos pusieron unas normas de comportamiento, nos venían de fábrica", aseveró.
Como es habitual en él, también recordó con cariño a su madre, la aragonesa Ángeles Teresa: "La mamá era el ying y el yang de mi casa. Era muy cariñosa y trabajadora, un poco exagerada como buena latina. Era muy temperamental, ponía orden cuando tenía que hacerlo".
Esa patria común que es la niñez es un tema recurrente para Joan Manuel Serrat. "Lo último que perdemos es la niñez y la música. No nos acordamos de lo que hicimos hace 4 años pero sí de cómo se llamaba la lechera de nuestra calle. Vas recuperando la infancia", rememoró.
Un vínculo que no se ha roto en la edad adulta ni en la vejez: "Yo vivo en un barrio de Barcelona cerca de la montaña de Montjuic en una casita con jardín, muy distinto de donde nací, una calle oscura cerca del puerto. Sigo yendo allí porque aún me queda algún amigo y porque la casa donde yo nací es probablemente la última de mis propiedades que yo vendería. En ella ha podido vivir mi hermano hasta que murió. Allí vivieron mis tíos hasta que murieron. La voy restaurando constantemente a medida de que diferentes miembros de la familia la van ocupando". Nota aquí.

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