Yo definía el amor
como una trampa confortable
pero sin salida
una ineficaz vacuna
contra las soledades
o
quizás
un precario refugio
frente a los espejos.
Desde que te traes
sé que el amor puede ser
también
una dulce y perpetua borrachera
un polvo interminable
(incluso en la distancia)
una complicidad empapada
de deseo
una angustia gozosa
y
sobre todo
un patio en el que jugar
sin relojes.

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