Estaremos también en la derrota
y el polvo cubra el tiempo y lo que fuimos
y quede en el recuerdo oscura sombra,
estaremos ahí, ya en la derrota,
pero siempre en el lado de la vida.
Dispuestos todavía, aunque la lucha
dejara piel y carne en los escombros.
De gloria solo fuimos un relámpago,
mas soñamos que aún nos enfrentamos
al último combate de la vida.
No importa lo que somos. Lo que importa,
en esta hora de sombra, es lo que fuimos.
Que nos juzguen, si acaso, por los pasos
que, al final, se llevaron a la nada
nuestras ansias de ser luz en la noche.
Es verdad que aceptamos mansamente
el yugo del vencido y, resignados,
dejamos que murieran nuestros sueños.
Pero siempre guardamos en el pecho
la esperanza de volver al paraíso.
Y aquí estamos ahora. Ya sabemos
que lo perdimos todo en los rincones
más sórdidos y oscuros, en el miedo
al olvido y la derrota. Ahora lloramos
la pena del exilio y el fracaso.
(Pero la vida sigue a nuestro lado)
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