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Crónica de un viaje inesperadamente necesario: GUATEMALA.
Canté por primera vez en dos países, en Guate y en El Salvador, en los dos las entradas estuvieron agotadas pero hoy no vengo a hablar de eso.
El motivo de la visita fue La Antigua Fusión, un proyecto soñador que trata de conectar a artistas españoles con proyectos musicales y pedagógicos de los alrededores de la Antigua.
Trabajamos mano a mano con la escuela joven de la Antigua y hasta nos presentamos con ellos.
Conocimos el proyecto Luis de Lion y tocamos la marimba con lxs niñxs pero a mí, personalmente, me atravesó la historia personal de Mayarí y de su padre, Luis de León, y como había hecho de esa busqueda vital y política un refugio de arte para los niños y las niñas.
De día nduvimos por las piedras de la ciudad de la mano de CNPAG, por los libros a través de CIRMA, por las noches nos sumergimos con la fauna local en el Café No Sé.
Y ni hablar de El Patojismo, de las charlas espectaculares que tuvimos con los alumnos, les escuchamos y les cantamos, nos cautivaron.
La música también o, sobre todo, es esto y tiene este poder y estoy pletórico de haberlo podido vivir de primera mano, antes de la profunda e intensa gira que voy a hacer por el continente porque sencillamente me conecta con el territorio, con la fuerza de la palabra y con el motor fundamental de estar vivo que es hacer de este mundo un lugar un poco más habitable.
Gracias, Quimerasfusion, por este regalo.












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