A VECES es la vida,
que se nos escurre por rendijas minúsculas de luz.
Y perdemos su rastro,
su matiz caduco,
su efímera distancia.
que cumplimos, inconscientes.
Y varados quedamos en su fango invisible,
esperando señales,
tejiendo desesperanzas.
A veces eres tú,
corazón tan puro,
que desarmas razones y
brotas reincidente,
y presagias desastres,
sin pararte, siquiera,
a sentir el ahora.
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