jueves, abril 09, 2026

Antonio Maestre

 “En mi pandilla éramos como una escuadrilla de camisas negras”

En su nuevo ensayo, ‘Me crie como un fascista’ (Seix Barral), explora cómo la socialización de los jóvenes varones en las pandillas facilita su radicalización en la ultraderecha.

Antonio Maestre (Getafe, Madrid, 46 años), periodista y tertuliano, quería escribir sobre cómo los jóvenes varones se radicalizan en la extrema derecha a través de emociones como el miedo, el odio, la incertidumbre, en contraste con las habituales explicaciones centradas en la dificultad material. Y resulta que el propio autor estaba pasando por un difícil proceso emocional: “Me había roto”, cuenta.

Su continua exposición pública había recibido como respuesta una presión, tanto en redes sociales como en la calle (con alguna agresión fascista), que no pudo soportar. “Yo pensaba que podía con todo. Era lo que le decía a mi familia... Pero no podía”. Llegó la depresión, que contrarrestó con terapia, antidepresivos, ansiolíticos y crossfit. Perdió 18 kilos. Su nuevo ensayo no es un testimonio personal, pero parte de ahí para tratar de entender un proceso colectivo. Se publica este miércoles y se titula Me crie como un fascista (Seix Barral).

Pregunta. ¿Se crio usted como un fascista?

Respuesta. Sí. En mi pandilla éramos como una escuadrilla de camisas negras. Nos relacionábamos a través de la humillación, el abuso sobre el que se mostraba débil, la violencia por la violencia. Pero una violencia muy violenta: un amigo disparó a otro en el pie con una escopeta de perdigones.

P. ¿Qué genera eso?

R. Esas dinámicas de socialización masculina generan un aprendizaje patriarcal. Y creo que eso explica los procesos de radicalización política. Si no te rebelas ante esa educación es fácil arraigarte a los discursos de extrema derecha. Por eso crece entre los chavales: les dicen que su manera de comportarse es la correcta.

P. ¿Se sale?

R. Sí, pero es un proceso doloroso que implica desaprender lo que hemos aprendido para la supervivencia. Cito a la escritora Rosario Villajos cuando dice que los hombres nos desarrollamos molestando. Y es que es tal cual: o eres el sometido, el que sostiene las dinámicas de estatus dentro del grupo, o bien eres uno de los que practican la humillación. O de los que se quedan en segundo plano para no ser víctima de ella. Nota aquí.



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