martes, abril 07, 2026

Félix Maraña

 El Borbón y su cuadrilla

El Borbón vino a Sevilla
a rematar la faena
en los toros, con su nena
y corte de pacotilla,
pelotas de una cuadrilla
de muy rancios españoles.
Fue a la plaza entre mil oles,
lanzados del populacho,
que aplauden al mamarracho,
cual Cristo de los faroles.
Entretanto, la Sofía
se anduvo de procesiones,
recibiendo bendiciones
de una rancia clerecía.
Y tuvo por compañía
a un obispo bien vestido,
para darle colorido
a una fiesta más mundana.
Y luego la soberana
se fue por do había venido.
Soltera, la soberana,
y las infantas, solteras,
el rey lleno de goteras,
por una vida malsana,
hacer cuanto viene en gana
a cuenta de los demás.
Como Judas y Caifás
este Borbón expatriado
viene a vivir de prestado
y cada vez viene más.
Y Morante de la Puebla,
torero de la tristeza,
tributa a la realeza,
un brindis mientras se niebla,
sobre el ojal con viniebla.
Vuelve porque es necesario,
su enfermedad, su calvario,
no le impide torear,
porque ha venido a brindar,
y se expone, temerario.
Y también, el Roca Rey
brindó su toro al monarca,
torero de cine y carca,
otro de su misma grey.
Lo mismo toro que buey,
la tarde estuvo servida
de un tufo por la corrida
y el poblado fachorío.
En la sombra y el sombrío,
sólo les faltó la Ida.



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