miércoles, abril 08, 2026

Pedro Aznar

 Una charla profunda con Pedro Aznar: música, literatura, budismo, vinos y mucho más

Pedro Aznar es sinónimo de música. Su vida ha sido delineada por el sonido. Multinstrumentista, vocalista, compositor, productor… También, hacedor de versiones de temas ajenos que, a través de su paleta sonora, transforma en propios. 

Más allá de eso, es un amante de la literatura, y ha incursionado en la poesía escrita (tiene dos poemarios publicados, Pruebas de fuego y Dos pasajes a la noche). 

Por otra parte, ha desarrollado un perfil enológico. Primero, con el músico y vitivinicultor Marcelo Pelleriti, sacó Abremundos; luego, con el ingeniero agrónomo Franc Evangelista, Akasha, una colección de vinos que, desde Mendoza, incorporan el alma del Mediterráneo.

Y, claro, siempre será un Segú Girán. De hecho, con David Lebón homenajearon al grupo en el Quilmes Rock de 2025, año en que también lo hicieron en el Festival Cordillera de Bogotá, Colombia. En marzo de 2026, en tanto, se presentaron en Santiago de Chile, y están próximos a encarar una serie de shows en el Movistar Arena porteño.

Pero, mientras llega el momento de brindar honores nuevamente a un tiempo que nunca fue pasado, porque la gente lo ha mantenido en el presente, Pedro está desplegando, en diversas ciudades argentinas, Una noche entre amigos, un espectáculo donde las canciones de otros artistas son traídas al escenario con su voz, además de temas propios, claro, en una amalgama que incluye anécdotas y confidencias. Con esa propuesta, se presentará en Bariloche, el 18 de abril, en el gimnasio María Auxiliadora, Beschtedt 754.

“Para mí, salir de gira es un hábito saludable. Me renueva, me cambia el horizonte, me hace encontrar con un montón de cariño llevando la música sobre el escenario. Lo hago desde los dieciséis años, así que si no lo tuviera sentiría que me falta algo esencial”, dice Pedro.

—Estás por actuar nuevamente en la Patagonia, y en la región hay una arteria que lleva tu nombre. ¿Qué sentís al haberte transformado en calle?

—¡Sí, en Plottier! Es un placer enorme, algo totalmente impensado. No lo imaginaba ni en mis sueños más locos, pero me dio un gran gusto, fue un mimo hermoso que me hicieron. La verdad que me siento muy honrado.

—Comenzaste a actuar desde muy joven. Primero, con Madre atómica; luego, con Alas. ¿Cómo fue tu ingreso a la música? ¿Cuándo sentiste que ese sería el camino?

—Desde muy chiquito jugaba con los discos y con el tocadiscos. Recuerdo que dibujaba grabadores en la arena —sonríe, y sigue: —Tenía una obsesión hermosa con el asunto... Y después, cuando tenía nueve, me “mandaron” —aunque es una forma de decir, porque, en realidad, fue como que obedecieron un pedido implícito mío— a estudiar guitarra. Y llegué a las hermosas y muy felizmente pedagógicas manos de mi primera profesora, que me hizo sentir que hacer música era un hermoso juego, que estudiar no era una obligación ni una cosa que pesara.

—¿Recordás su nombre?

—Sí, Elva Vignaldo. Volví de mi primera clase fascinado, y luego iba con muchísimo gusto. Esa profesora fue como un sello para mí, creo que me abrió la concepción de que estudiar podía ser verdaderamente placentero, y es algo que después quedó para toda mi vida, porque seguí estudiando música a lo largo del tiempo, y mi idea de aprender el oficio, mi trabajo, aquello a lo que me dedico y amo, es de una apertura constante. Así surge la intención de estar siempre listo para innovar, hacer cosas distintas, desafiarme a mí mismo, aprender algo nuevo y aplicarlo a la obra.

 —¿Cuál era la banda de sonido de tu infancia? O sea, si pensás en tu niñez, ¿qué escuchás en tu cabeza?

—Predominantemente, los Beatles, que eran mi centro musical. Amaba la música que hacían, tanto como la sigo amando hoy. También escuchaba a los Rolling Stones, blues, bossa nova, alguito de jazz, algo de música clásica, y ya en mi pubertad/adolescencia empecé a explorar a Astor Piazzolla, Egberto Gismonti, la música de los compositores impresionistas, como Maurice Ravel y Claude Debussy… Esa era un poco mi dieta musical. Nota aquí.






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