Pablo Moro: veinte años de nostalgia optativa
El concierto del 20.º aniversario del disco "Emepetreses" del cantautor ovetense
Resulta que hace veinte años que Pablo Moro, que tiene varias canciones grabadas a fuego en la banda sonora de su generación, que nunca le tuvo miedo a la etiqueta de cantautor, sacó su primer disco, "Emepetreses". Una efeméride que bien vale una cita en la Sala Tribeca con todo el papel vendido desde hace días. Cuatrocientas cincuenta personas dispuestas a acompañarle desempolvando algunos de sus mejores recuerdos de noches infinitas y de canciones hasta la madrugada. Como si hace veinte años alguien les hubiese hechizado una noche de sábado en alguno de aquellos bares mágicos para acudir hipnotizados ante la melódica llamada del juglar.
Pablo Moro se subió al escenario con algunos de sus Chicos Listos mientras sonaba Carlos Gardel cantando "Veinte años no es nada" y cortó la canción de golpe para abrir el baúl de los recuerdos con "Álbumes de fotos". Y desde el primer acorde quedó patente que, en Oviedo, aún queda gente de sobra dispuesta a cantar todos los versos de sus canciones desde el primer renglón. "Os veo muy bien a todos", dijo Moro entre risas después de ese primer fogonazo. Pero, claro, es que todo el mundo estaba muy bien. Estaban donde querían estar. En una fiesta de cumpleaños dedicada a sus recuerdos. Así llegaron muy pronto "Vodka y caramelos" y "María", aquella que, en su día, cantó con Melendi y que sigue arrastrando una leyenda con algo de verdad a medio contar. Nota aquí.

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