domingo, abril 19, 2026

Penelope Cruz

 “Yo nunca permitiría a nadie que me quitara la voz a la hora de denunciar el machaque a los civiles y a los niños”

Pocas veces el lugar común que dice “no necesita presentación” es útil. Esta es una. Estrella absoluta del cine español, actriz total, celebridad a todos los niveles, Penélope Cruz —embajadora de Chanel, activista por los derechos humanos, invitada de Bad Bunny y ahora, arcilla en manos de Los Javis— nos cuenta cómo consigue renovar la ilusión por su oficio y sus alrededores.

“Me tenía que subir a un tanque y me había hecho unas pruebas médicas. Después de la pausa para cenar, mientras me estaban poniendo la peluca, tenía a un médico al teléfono que me dijo: ‘Parece que tienes un aneurisma cerebral”, explica la actriz que ha protagonizado algunas de las escenas más memorables del cine de las últimas décadas, dentro y fuera de España. Pero Penélope Cruz (Alcobendas, 51 años) otorga un doble matiz al adjetivo inolvidable cuando relata lo que le ocurrió en su primer día de rodaje de La bola negra, la esperadísima próxima película de Javier Ambrossi y Javier Calvo (que competirá por la Palma de Oro en el Festival de Cannes), mientras se forjaba una de esas escenas que prometen grabarse en las retinas de los espectadores: su personaje tiene que unirse a un grupo de unos 300 figurantes e interactuar con ellos mientras canta y baila. “Yo nunca me olvidaré de esa escena. Primero por la libertad que dan ellos. La energía de ese momento no se puede construir de otra manera, no se puede ensayar de más, tenía que tener algo muy salvaje. Y después por esa llamada del médico. Yo empecé a llorar, intentando que no se me estropeara demasiado el maquillaje, mientras al otro lado había 300 personas esperando para seguir con el número musical. ‘¿Cómo que parece?’, le contesté. Y me dijo que no era seguro, que había que repetir las pruebas. Yo solo le pregunté: ‘¿Puedo hacer ejercicio ahora mismo? Porque tengo que bailar y cantar toda la noche’. Y me dijo: ‘Sí, tranquila, lo puedes hacer’. Entonces me subí al tanque, y siempre recordaré la sensación de estar escuchando el inicio del número musical, pensando que tenía que darlo todo, y a la vez con un miedo… Mi cabeza iba a mil por hora, combinada con la adrenalina del número musical, que es impresionante”.

Pregunta. ¿Y cómo consigue disociarse en un momento así?

Respuesta. Porque el médico me dijo que podía hacerlo. Pero siempre recordaré esa sensación, lo extraordinarias que son algunas situaciones que se viven en esta profesión. Al día siguiente se lo conté a ellos, porque necesitaba sacármelo de dentro. Y se portaron genial y me dieron todo el apoyo del mundo, porque me tiré tres o cuatro días pensando que tenía un aneurisma mientras seguíamos rodando. Luego me repetí las pruebas y se despejaron las dudas, que al parecer son frecuentes. No tenía nada, era una cuestión anatómica.

Ese temor, tan insólito como la llamada que lo provocó, no tiene nada que ver con otro que acompaña a la actriz: “Al comienzo de cada rodaje tengo miedo de que me despidan. Creo que sin ese miedo no me reconocería. Para mí es un indicador de que mi trabajo me sigue importando tanto como al principio”.

Su participación en la película de Ambrossi y Calvo surgió de una comida: “Yo quería sentarme con ellos porque me parece que tienen un talento impresionante y porque nos habíamos visto en algunas ocasiones y siempre nos decíamos: ‘tenemos que trabajar juntos’. Entonces Katrina [Bayonas, representante de la actriz] organizó una comida. Y en esa comida, ellos me contaron que estaban escribiendo La bola negra. Y me dijeron: ‘Hay un personaje… lo que pasa es que nos da cosa mandártelo porque es pequeño’. Y yo les dije que para mí no hay personaje pequeño, hay personaje bueno o malo. Y cuando me lo mandaron les dije: ‘¿Pero estáis locos? ¿Cómo habéis dudado? ¡Si es un bombón de personaje, con dos números musicales y una escena!’. Yo creo que ahí ha empezado una relación, hemos tenido tal conexión… Tenemos muchos planes juntos”. Nota aquí



0 comentarios: