martes, enero 06, 2026

Juan “Tata” Cedrón

 Juan “Tata” Cedrón: “‘Pichuco’ Troilo es como nuestro Mozart”

Con su legendario Cuarteto, el cantor, compositor y guitarrista recorrerá lo más representativo de su repertorio en el espectáculo “Siempre estoy llegando…”.

Tiene 86 años. No bien levanta el teléfono para hablar con Página 12, Juan “Tata” Cedrón empieza a recordar. Justo está ensayando con su eterno compañero de Cuarteto, Miguel Praino, que tiene 84 y está recién llegado de Francia, donde se instaló en épocas bravas. Hace un año que no se ven, ni humana ni musicalmente, y urge ponerse a punto. “Estamos enteros, estamos bien”, asegura el “Tata”, mientras ambos, uno con la guitarra y el otro con la viola, desempolvan viejas piezas que piensan recrear durante un ciclo veraniego-dominguero en Hasta Trilce (11, 18 y 25 de enero a las 20 horas) junto a quienes hoy completan el legendario Cuarteto Cedrón: Daniel Frascoli en guitarrón y Miguel López al bandoneón.

El nombre del espectáculo no podría ser más pertinente: “Siempre estoy llegando…”. No solo porque marca la atemporalidad de la agrupación nacida en los primeros sesenta, sino también porque Aníbal Troilo –el autor de la frase, claro- es, para Cedrón, el más grande músico argentino. “El más grande, que quede claro”, repite. “Yo creo que habría que hacerle un monumento a `Pichuco`. Es como nuestro Mozart, qué se yo. Nosotros no tenemos en la Argentina músicos clásicos. No tenemos dioses como Mozart o Beethoven… tal vez Ginastera o Guastavino, un tipo que hizo mucha música popular. El disco que grabó Eduardo Falú con temas de él (Eduardo Falú interpreta a Carlos Guastavino, 1974) es hermoso. Pero Troilo es Troilo, che”.

Antes de reparar en los detalles de los conciertos en la sala musical de Maza 131, Cedrón se sumerge bastante en el pasado. Su memoria viaja hasta mayo de 1963 y aquel acetato conformado por “El último organito” y “Madrugada” que anticipó el disco debut de la primera formación del Cuarteto –Carlos Francia, Carlos Lavochnik y César Stroscio, más Cedrón- en 1964.

“Brillaba no solo el tema epónimo, que era mío, sino también `Organito de la tarde`, del enorme Homero Manzi. El tema lo hicimos con Carlitos Francia mediante algo que no se hizo nunca en el tango, un dúo de guitarra y cello. No hay ningún grupo así. Hay dúos de piano y violín, de piano y saxo, de todo lo que quieras, pero en el tango nunca se hizo un dúo entre guitarra criolla y cello”, asegura el guitarrista y luego salta de ahí a 1966 (cuando el cuarteto era pasajeramente trío ya con Praino en sus filas) porque se lo hace recordar un folletín que anunciaba la participación del grupo en Mar del Plata. Para entonces, los muchachos no solo hacían y grababan temas tradicionales del tango argentino (“La última curda”, “Malena”, “Che Bandoneón”) sino también poemas de Juan Gelman musicalizados en trance de balada por el propio “Tata”, como aquella del hombre que se calló la boca.

“Tocábamos mucho en esa época. Cuando había bolonqui, nos presentábamos en actos de solidaridad en las universidades, o contra los yanquis que le hacían la guerra a Vietnam. ¡Qué épocas!”.

-Ya que estás sumergido en la historia, es imposible contar la del Cuarteto sin detenerse en “Gotan”...

-El Café Concert, claro. Entonces estaba también “Caño 14”, en el que tocaba Troilo, pero en “Gotan”, que lo abrimos nosotros, había tango y mucho más. Tocaban (Astor) Piazzolla y (Eduardo) Rovira, por ejemplo, que se peleaban por ver quién era más moderno y qué se yo ¡y yo los metí a tocar el mismo día! (risas). Bueno, la cosa es que esa vez tocó Piazzolla y Rovira lo escuchó, pero cuando subió a tocar Rovira, Piazzolla se fue al bar de la esquina.

-¿Cómo era Rovira, vos que lo tuviste bien cerca en su mejor momento?

-Un tipo bonachón. Un proletario. Un tipo de suburbio. Vivía en Lanús. Había tocado en las orquestas de Caló y de Gobbi. Nosotros, con el Cuarteto, fuimos los primeros en grabar su obra. Tenemos cuatro o cinco temas de él. Ahora está como de moda, ¿no? Hay un grupo belga que se llama Sónico y graba sus piezas, pero nosotros, el tango “Sónico” ya lo grabamos en el 68` y lo tocamos con un quinteto de cuerdas en el Olympia de París. También hicimos “A Evaristo Carriego”, “A Luis Luchi” y otros temas” Nota aquí.



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