domingo, febrero 01, 2026

Bruce Springsteen

 

Silvio Rodríguez

 La música de Silvio Rodríguez en la cámara de Daniel Mordzinski: “Los cancioneros de este gran trovador son poemarios”

El fotógrafo argentino presenta en el Hay Festival de Cartagena su nuevo libro sobre el cantautor cubano, con 149 fotos inéditas del artista de gira por América Latina.

En septiembre del año pasado, en medio de una de las peores crisis que ha vivido Cuba, su famoso cantautor Silvio Rodríguez (San Antonio los Baños, 79 años) ofreció un concierto para su pueblo que, según escribió en su diario, “superó por mucho lo esperado”. Reconoció que su pueblo tiene una “necesidad de cohesión”, de encontrar “un punto de reencuento. Varias generaciones unidas por la necesidad, parecieron identificarse”. Rodríguez, famoso por cantarle a las revoluciones de izquierda del siglo XX, encontró en las escalinatas de La Habana esa noche al menos a tres generaciones. Y con eso, “el jueves partimos” termina su nota, antes de arrancar una gira por América Latina. Daniel Mordzinski, conocido por muchos como el fotógrafo de los escritores y artistas icónicos del continente, lo ha acompañado a sus giras y presenta en el Hay Festival de Cartagena un nuevo libro con 143 fotografías inéditas sobre lo que representa el cubano para Hispanoamérica: Silvio Rodríguez: diario de un trovador.

“Que te haga un libro de fotografía un fotógrafo como Daniel, sería bobo decir que no”, dice Rodríguez por Zoom, ante un auditorio que lo escucha y donde están el fotógrafo y el actor y director de cine cubano Jorge Perugorría. Admite que no disfruta mucho estar frente a las cámaras, y que ningún otro fotógrafo profesional había entrado a fotografiar a su familia, sus perros, su casa. “No entró ninguno antes porque me estabas esperando a mí”, le respondió el argentino cuando viajó a La Habana hace nueve años, y pidió arrancar por el lugar más íntimo del trovador.

En un texto que envía a EL PAÍS, el fotógrafo explica su misión. “He querido hacer un recorrido visual, emocional y obligatoriamente sentimental por la vida de uno de los cantautores más importante de la lengua española”, escribe. Es una obra “que revela al trovador en su dimensión más humana y comprometida”, añade el fotógrafo. “Un libro para todos los amantes de la música, la fotografía y la palabra. Un talismán para quienes saben que la poesía, el amor y las utopías son armas cargadas de futuro”.

En el libro están también las giras internacionales y en Cuba, los encuentros de Silvio con los músicos Luis Eduardo Aute, Vicente Feliú, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina. “Aute fue un defensor de Cuba a capa y espada”, dice el cubano, recordando a su amigo español fallecido en 2020. La conversación en Zoom se enfoca en los músicos y escritores que tocaron el corazón del cantautor, desde Mario Benedetti a Gabriel García Márquez. “No estuvimos muy cerca, pero nos vimos cuantas veces y teníamos una comunicación muy fácil”, cuenta el cubano sobre el escritor del realismo mágico. Una de esas veces fue en un avión en México, en medio de una tormenta, en la que tomaron alcohol para pasar el miedo en medio de una tormenta, contó Rodríguez.

Las letras de Silvio- a secas, como se le conoce-, son en parte las letras de la historia latinoamericana, insiste Mordzinski en su libro. “Esto no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia, ni con el vil soldado”, cantó por ejemplo en Santiago de Chile, donde fue fotografiado por Mordzinski, en 2018, frente al Palacio de la Moneda. El lugar donde murió el presidente Salvador Allende en 1973 en un violento golpe de Estado.

Muchas de las fotos del cantautor se entremezclan en el libro con las letras de sus canciones y cortos textos de su diario. Nota aquí.







Gioconda Belli

 


Ferran Exceso

 

Ramón Serrano

 GESTION DE LA EXISTENCIA AMARGA

a mis Hadas y mis Anjanas
En la mesa de los potingues no está la vida
ni el esplendor de los versos de madrugada
ahí no hay más que polvo del recuerdo
y sucio barro
en la cama de los sueños sólo hay pinchos
arrobas de fatales descubrimientos
ruidos desconchados en las paredes sin límites
y agravios
no quedan sentimientos
en el hipocampo del escenario
por mucho que sobre las tablas griten los baldíos huesos
no hay ni rastro de las begonias de antaño
ella vendrá a cantarme unas Pirekuas
a mí que solo me resta una malla de nervios malogrados
y una poquita fronda por si acaso
me aferro al jardín de la memoria
un banco público
unos besos apasionados
quedó aquel olor a violetas
toda la vida la fragancia era fracaso
Ay de las carnes entumecidas
Ay de las torpes líneas imaginadas
retornarían las aguas primordiales
si me mantuviera en las redes de la Poesía
sobre campo de gules y el castillo al fondo de mi infancia
dadme una mano para asir mis huesos
las huellas del futuro se han borrado
la playa de las espinas y las esmeraldas
señores ha naufragado
los símbolos son gardenias sin el perfume seductor que antes arrebataba
sólo la mesa de los potingues
y un rayo de luz llamado Esperanza
se mantienen a flote
allá lejos tras la línea de la esperanza está la luz
escuchad mi grito de orgullo herido
se acabaron las begonias
los aromas y las metáforas
ahí delante las aguas nauseabundas de la noche
los pecios del amor muertos en mil batallas
mis amigas las hadas y las anjanas
aguardan mi llegada al bosque de las sombras
donde las acacias son tan esqueléticas como mis sombras
y el temblor de los tienblos agita en los ojos la mirada
Ay del páramo sin flores ni memorias
Ay del bosque de árboles muertos en la última tangana
un quilombo de tres al cuarto
en la mota de polvo azul perdida en el inmenso espacio
¡Ay de los ayes sin añoranzas!
Señores
he despertado de los largos insomnios de la terraza
¡Quiero salir del letargo y ver el mar!
¡Quiero atrapar los besos que corretean por las noches de verano!



El Kanka

 


Lichis

 

Jorge Fandermole

 "Va a ser un gusto estar de nuevo ante el público salteño"

Jorge Fandermole se presenta en la Usina Cultural

El domingo 8 de febrero, junto a Fernando Silva, presentará el repertorio que compone su último disco, “Tiempo y lugar”.

Pensar en Jorge Fandermole es pensar en un generoso racimo de canciones que han sido versionadas por artistas de diverso tamaño, desde Mercedes Sosa hasta cualquier anónimo en una guitarreada entre amigxs. Pero también es pensar en un autor, compositor e intérprete que, aún sin vivir exclusivamente de la música, tiene una trayectoria con más de diez discos de estudio, fundamentalmente como solista, aunque también en proyectos colectivos.

El próximo domingo 8 de febrero se presentará en la Usina Cultural, a las 21 horas, en el marco del ciclo La Totora me resuena, en cuyo marco ya se presentaron en este inicio de año Luciana Jury, Nadia Szachniuk y Liliana Herrero. Esta nueva presentación fue excusa para esta charla con el rosarino.

—Jorge, casi un año exacto después de tu última presentación volvés a tocar y cantar en Salta, ¿qué sensaciones te genera este reencuentro con la tierra y la gente?

—Hace ya tiempo que pienso en cada presentación en vivo como una singularidad, y realmente lo es, considerando esa instancia como única –para uno mismo y para todos, ya que el tiempo va haciendo su trabajo-, de modo que el sentimiento más genuino que uno podría expresar es la expectativa, la esperanza, el deseo que el encuentro sea afortunado para nosotros y para todos los que nos están escuchando, y siempre con la ilusión de que haya nuevos escuchas entre el público.

—Hace un par de meses sacaste tu último disco, “Tiempo y lugar”, a diez años del disco precedente (Fander, de 2014), un ritmo que, salvando las distancias tienen algunos proyectos como, por ejemplo, Divididos, ¿te sentiste condicionado por la temporalidad entre un disco y otro, y/o por los ritmos que pueden imponer tanto la industria como la demanda de la audiencia por un material nuevo?

—Diez años entre un disco y otro es un plazo imprudente, por decir poco, para cualquier músico. Por supuesto que fue inquietante todo ese lapso para mí, pero no pasó en vano; en medio hubo muchos trabajos, algunas cuantas creaciones y todo lo demás que ocurre en la vida. Para un artista periférico y que no tiene compromisos editoriales es un riesgo a asumir y aceptarlo con paciencia. Cada cosa al tiempo de cada uno.

—¿Y por dónde va la búsqueda, tanto en lo conceptual de la palabra como en lo musical, en este nuevo trabajo?

—Cualquier respuesta debe ser tomada como provisoria, ya que uno va buscando muchas cosas diferentes, condicionado por la propia historia, las influencias, tradiciones y rupturas; al final uno cae en la cuenta de que forma una pequeña parte de la evolución de un infinito cancionero en el que se inscribe parcialmente toda la cultura de un pueblo diverso, sus peripecias, sus caídas y sus cambios. Lo que uno busca ante todo es quedar conforme frente a sus propias exigencias y capacidad crítica, y en segundo lugar ver si su canto, su palabra, dialoga o no con los demás, teniendo en cuenta que los demás son una infinidad de sensibilidades e ideologías. Nota aquí.



Joaquín Calderón

 


Eneko