Un retrato universal de las gentes de los Montes de Toledo
Cabanillas da voz a los «ninguneados» de la comarca. Sus novelas llenan la historia de la España vaciada y tienen eco a miles de kilómetros.
El ciclo narrativo de las cuatro principales novelas de Rafael Cabanillas, escritor originario de los Montes de Toledo, es el retrato y memoria de la vida, paisajes y símbolos de unas gentes y un lugar que algunos, tras Sergio del Molino, llaman la España vacía; otros, la España vaciada. El término reconoce la preocupación de una buena parte de la sociedad, escritores e intelectuales por defender la conservación del medio natural y otear un mejor futuro. Son varios los autores que siguen la inspiración de Ramón Margalet, Félix Rodríguez de la Fuente, Miguel Delibes o el joven Jorge Richmann en favor de un entendimiento con la naturaleza que salve a esta y al ser humano con ella. Rafael Cabanillas se acerca al problema con ojos positivos y esperanzadores. Es lo que ven los miles de lectores que acuden con fervor y criterio a los encuentros de sus clubs de lectura. También el crítico Antonio Basanta ha elogiado sus novelas y las compara con el mismo Delibes.
Su novela 'Quercus', publicada como el resto de la serie por la editorial toledana Cuarto Centenario, va por la novena edición y la respuesta de los lectores, propiamente lectoras, hace que el autor dedique ahora más tiempo a comunicarse con ellas que a escribir. Aun así, tiene en mente un nuevo proyecto narrativo.
- ¿Por qué la idea de 'Quercus' y de la saga en sí?
- Estas novelas ('Quercus', 'Enjambre', 'Valhondo' y 'Maquila') son obras de madurez. De joven no podría haberlas escrito. Quizás todas mis obras anteriores eran solo un ensayo preparatorio para llegar hasta aquí. He tenido que esperar toda una vida, empapándome como una esponja, conviviendo con esos personajes, escuchando sus historias, cargándome de experiencias en esos montes, en esas sierras, para que ahora salgan todas de pronto. Con un argumento diferente en cada una de ellas (se leen por separado y sin orden establecido) pero con un protagonista común: la tierra y sus pobladores.
Esas gentes que eran, pues apenas quedan ya, pastores, carboneros y piconeros, leñadores, descorchadores de alcornoques, guardas de fincas y furtivos de ciervos jamás habían aparecido en un libro. Son «los nadies, los ningunos, los ninguneados» de Eduardo Galeano. «Porque jamás tuvieron voz o, de tenerla, nunca los escucharon».
Cabanillas escribe «por los mudos de esas montañas, que me dieron la oportunidad de convertir su silencio, su dolor y su heroísmo en las letras de estas páginas». El tirón de 'Quercus', de la que se va a hacer una película, le llevó a continuar la saga «sin forzar, pues quedaba mucho por contar de ese mundo mágico del que apenas se había escrito. Como esas fichas de dominó que empujan una a la otra, así fueron llegando 'Enjambre', 'Valhondo' y 'Maquila», hasta conformar todo un retrato de esa tierra y sus gentes. «En el fondo es un retrato universal, pues los pastores de yaks del Himalaya o de llamas de Los Andes sufren los mismos problemas. Sus vidas son muy similares. Sus necesidades, sueños y deseos, prácticamente los mismos».
Un día recibió un correo electrónico de un pastor de La Pampa argentina, por la zona de Río Colorado. «Me decía, emocionado, que, a pesar de vivir en una llanura infinita y rodeado de ovejas, se había sentido absolutamente concernido, muy cerca de esos montes que están a 12.000 kilómetros de distancia». «Parecía que hablabas de mí mismo, de mis padres y abuelos», le aseguró. Tampoco olvida a Angelines, una lectora ciega -la ONCE ha hecho audiolibros de sus novelas- que se atrevió a hacer la ruta inspirada en 'Valhondo'. «Fue una experiencia extraordinaria, para ella y para todos nosotros. Me dijo: Rafael, dejé de ver siendo niña. Tengo recuerdos de los colores y las formas, pero se van borrando. Y si he venido a la ruta es para que sepas que con tus libros he vuelto a ver de nuevo». Nota aquí.

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