miércoles, mayo 06, 2026

Los Hombres G

 Los Hombres G, las ‘fans’, las pedradas y una resurrección americana: “Queremos seguir riéndonos de todo”

La exitosa banda española repasa su trayectoria en vísperas del estreno del documental ‘Los mejores años de nuestra vida’

Los Hombres G entendieron pronto que la vida puede no ir tan en serio como decía Gil de Biedma. Sucedió mucho antes de emprender el camino del éxito. El 19 de octubre de 1984, en concreto. Aquel viernes tocaban en la sala Autopista, en el centro comercial La Vaguada (Madrid). La entrada costaba 300 pesetas. No era un concierto más: tras dos años tocando, se lo plantearon como uno de los últimos cartuchos.

La cosa, a priori, no salió muy bien. Con los nervios, empezaron a beber. Javier Molina (61 años, Madrid), baterista, se desmayó detrás del escenario. “Perdonad, es que estamos un poco reventadillos”, dijo con voz juvenil David Summers, el cantante, antes de que se le rompiera la correa del bajo, que se cayó al suelo y cortó el cable. Hasta ahí llegó el concierto. Tenían 10 canciones en el repertorio. Al cambio, 25 minutos que no necesitaron. Nada de eso le importó al productor Paco Martín, que al día siguiente llamó a David para ficharlos. “Aquel día había algo increíble: la comunicación del público con ellos, la falta de respeto de sus letras, llenas de ironía… Estaba convencido de que había algo diferente. No nos confundamos: eran bastante flojitos musicalmente…”, recuerda Martín en el inicio de Los mejores años de nuestra vida, el documental sobre la banda dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, que llega a los cines el viernes, 8 de mayo, y que posteriormente estará en exclusiva en Movistar +.

Empezaba entonces el primer capítulo de la historia de una de las bandas más icónicas del pop en español. De una banda que quería hacer canciones graciosas y parecerse a Siniestro Total o a Glutamato Ye-Yé. Que barajó nombres como Los bonitos Redford o Dos hombres y un Vespino. Que al final se decidieron por españolizar el título de G Men, aquella película americana de cine negro dirigida por William Keighley.

Su primer disco —con canciones como Venezia o Devuélveme a mi chica— llegó en 1985. Cuando el popular Sufre, mamón sonó por primera vez en Los 40 Principales, las llamadas colapsaron la centralita de la emisora. Eran las dos de la mañana y una fan acababa de dejar allí una cinta con la canción. De la noche a la mañana —nunca mejor dicho— empezaron a ser escuchados por miles de personas. Nacía en torno a ellos un fenómeno fan cuya magnitud marcó una época. Un fenómeno que sigue vivo, cuarenta años después, como demuestra la gira de más de veinte fechas que, hasta final de año, les llevarán por toda la geografía española. Nota aquí.




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