El fuelle me atraía tanto como una pelota de fútbol. La vieja se hizo rogar un poco, pero al final me dio el gusto y tuve mi primer bandoneón: diez pesos por mes en catorce cuotas. Y desde entonces nunca me separé de él.
sábado, enero 31, 2026
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario