jueves, enero 29, 2026

Manuel López Azorín

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Buenos días amigos y seguidores he encontrado este largo poema que escribí en febrero del año pasado 2025 y que al leerlo me ha recordado un poco a "Ni ya tengo otro oficio" mi ultimo libro publicado.(Mahalta Editorial) Recordado en el sentido de manera de pensar de la poesía y sobre la poesía. Os dejo aquí el poema y lo que había escrito de comentario tras escribir este poema.
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Desde que publiqué "Baluartes y violines" (Lastura 2023)no habia vuelto a escribir ningún poema, mi salud ,quebrada, no me lo permitió (y así continúo) Pero anoche surgió que llegó la Voz y escribí este poema, no se el porqué (ya que sí tengo antología con el título general del libro inédito que seincluye en ella: Sólo la luz alumbra), pero así fue, no sé si esta bien o no, pero surgió de repente como un misterioso torrente y se escribió automaticamente. Os lo pongo aquí para que , si os parece , lo juzgueis vosotros. Gracias anticipadas por vuestra opinión.
NO TENGO ANTOLOGÍA
No tengo antología donde quedar impreso
en esa eternidad ligera, como el viento,
efímera y variable del río del recuerdo.
No tengo antología donde vivir sin tiempo,
donde dejar mi huella, donde dejar mi aliento,
en un breve poema que alargue mi recuerdo.
No tengo antología porque no pertenezco
ni a grupo ni a corriente, voy siempre con lo puesto.
Yo vine pronto al mundo y escribir…ni me acuerdo,
Dibujaba, escribía mas, vine tarde al verso.
Se labró mi camino, sin orden ni concierto,
en soledad continua, en profundo silencio,
guardando para mí lo que aprendí leyendo.
Pensé que había tantos poetas, y tan buenos,
que aquello que escribía ya lo dijeron ellos
y era mejor guardarlo y seguir aprendiendo.
Durante muchos años me ejercité en el verso
y emulé a los poetas que tanto me dijeron.
Estudié sus poéticas, los copié como juego.
Y conocí sus ritmos, sus cadencias, sus metros,
era imitarlos fácil, mas no era yo, eran ellos.
Un buen día me dije: voy a escribir en serio.
Voy a dejar las fuentes, esas que llevo dentro,
y voy a escribir sólo aquello que yo siento
aunque nunca me olvide de tan grandes maestros.
Pero ¿cómo olvidarse del magnífico elenco
que ha legado la historia en el hacer poético?
Los hay que andan buscando su voz, para ser ellos,
y no quieren lecturas, ni fuentes, ni maestros,
influencias: ningunas, ningún sometimiento.
Y definen y muestran su poética al viento
y administran olvido al legado de un tiempo
que ha hecho grande la historia de la vida del verso.
Yo, si tengo poética, que no sé si la tengo,
se construirá ella sola y se vendrá a mi encuentro,
irá con mis poemas como yo, con aliento,
por la página viva de la vida y mi tiempo
haciéndose ella sola, igual que yo me he hecho
gracias a tantas fuentes de que bebí y bebo.
Porque mis versos, digo, se me han hecho leyendo,
bebiendo de los grandes poetas que ya fueron
desde un ayer cercano hasta latinos, griegos…
y cito aquí los nombres de algunos que yo quiero,
que conocí y que quise: Claudio, Gabriel, Antonio
Ángel y Rafael, Joaquín y Pepe, sí, Hierro.
De modo que aunque diga que van solos mis versos,
sabed que se acompañan de un ejército inmenso,
desde Safo hasta el Dante, de Petrarca hasta Homero,
de juglares que muestran cantando pueblo a pueblo,
las canciones de gesta y todo el romancero
lo popular, lo culto se han abrazado luego.
Nuestros grandes poetas usaron esos metros,
a los dos sin distingo les dieron altos vuelos
desde la humilde copla al señorial soneto.
Así de esta manera, leyendo y releyendo,
imitando el ayer al ahora me vengo
y me escribo a mí mismo a todos escribiendo
Mis versos que antes iban sólo por los cuadernos
vieron la luz un día en páginas, impresos,
y al tiempo que la dicha sentí un extraño peso.
Me escribía a mí mismo y a todos; pero al tiempo
me sentía inseguro, ¿Era bueno mi verso?
Siempre me preguntaba ¿Qué poética tengo?
No tengo antología donde quedar impreso,
pero es mentira, tengo
Me pregunto: ¿interesa lo que estoy escribiendo?
No tengo antología mas, para ser sincero,
después de tantos años, eso ya es lo de menos.
Como aquello que un joven me dijo un día de enero
“¿Puede ver mi poema? Su opinión yo la quiero”.
Y le dije lo que pensé al leerlo:
Tienes buenas imágenes y es metafórico, bello
Puedes hacer un buen poema, pero…
Para hacerlo te falta la cadencia primero
Pues si no tiene ritmo y en este no lo encuentro,
No será poesía, no lo será lo siento.
Le dije mi verdad, lo que creía y creo.
Y se sintió ofendido, y me dijo: “De acuerdo,
No lo tomaré en cuenta, le busqué y no lo encuentro,
No está en la Wiquipedia” No vale su criterio.
Y no volví jamás a decir lo que pienso
Por temor a ofender, que ofender yo no quiero.
Tu querías escribir y has escrito, ¿No es cierto?
Pregúntate de nuevo, recuerda todo aquello
que hace tiempo decías sobre tus propios versos:
todo aquello que escribo, ya lo han escrito ellos.
Si lo cuento distinto o mejor o más bello
parecerá otra cosa, parecerá algo nuevo
y será lo de siempre mas con otro reflejo.
(Me lo indicaba Claudio, me lo indicó con celo)
No tengo antología, pero lectores ¿Tengo?
y si leen mis poemas, sé que ya vivo en ellos
porque los hacen suyos. Ya no míos, son nuestros.
Y si acaso olvidaran que los fui escribiendo,
y los vuelven anónimos, por lo tanto del pueblo,
qué más dará el autor, serán versos eternos.
Serán antología, eso que yo no tengo.
Y si acaso quisieran recordarme en mis versos,
doy ahora las gracias que ya no podré luego.
Hoy la voz me ha llegado y me ha dicho en silencio:
escribe que te salva, te adentra en el misterio
que tienen las palabras, la poesía es eso,
misterio y luz que alumbra, invisible misterio
que llega a lo visible para escribirte aquello
que intuyes y no sabes de su luz, su misterio…



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