viernes, enero 23, 2026

Raúl Lavié

 Raúl Lavié confiesa que a los 88 años se aburre y a veces hace shows después de actuar en teatro: “El escenario me revitaliza”

El cantante y actor protagoniza una obra en calle Corrientes junto a Osvaldo Laport, Antonio Grimau y Osvaldo Santoro llamada “Vamo' los pibes”.

El recuerdo de Astor Piazzolla y las premoniciones de su amigo Anthony Quinn.

“Confieso que he vivido”, tituló alguna vez Pablo Neruda uno de sus libros. Pero, ¿dónde está el hecho confeso de la vida? ¿Dónde encontramos el núcleo de la existencia? ¿En el recuerdo del pasado luminoso, o en la incógnita de un futuro todavía aventurero?

Raul Lavie (88) lleva esas respuestas en su mirada y en su voz intacta. “No hay un día que no me entusiasme con el futuro”, asegura en el comienzo de su charla con Clarín. Su memoria poderosa traza rutas de Piazzolla, Broadway, Anthony Quinn y El Club del Clan, pero su corazón apunta siempre a lo que viene.

Está inquieto y entusiasmado por la próxima función de Vamo' Los pibes, la obra que comparte con Osvaldo Laport, Antonio Grimau y Osvaldo Santoro (va de miercoles a domingo en el Multiteatro)

Pasión por el arte

“No puedo estar sin proyectos. A veces estoy en casa y le digo a mi mujer que estoy aburrido, y no puede creer que después de 74 años de trabajo no piense en descansar, pero es que a mi lo que me revitaliza es en escenario”, agrega mientras se pide un café liviano.

En unas horas tiene función, así que intenta cuidar la voz, pero la pasión de los temas que se tocan lo van entusiasmando, tanto que aumenta los gestos y su volumen de forma permanente entre vitalidad e impaciencia.

La pasión por el arte lo habita y lo desborda, más cuando habla de proyectos a futuro. “ No sé vivir de otra manera”, remata.

-¿Qué podés contar de la obra?

-Es una historia no solo de amor a la vida sino a la amistad. Una obra simple que exalta valores que tenemos los argentinos. Pero por sobre todo de gente grande que asumen una lucha para ayudar a quien lo necesita, y que también sienten la necesidad de juntarse y vivir una nueva aventura.

Es una obra hermosa y muy viva. Muy actual. Me llena de energía y la verdad que es algo que disfruto un montón, la paso muy bien de lo que pasa en el escenario y debajo de él.

-Algo que me encanta de la obra es que, más allá de la idea de un grupo de amigos octogenarios que hacen una última gira, hay una necesidad concreta de ayudar a alguien en el presente. A este grupo no los une solo lo que fueron, sino lo que serán.

-Claramente es así. Ahora te hago una confesión (muestra su audífono). A mí me pasa lo mismo que al protagonista. Sé lo que se siente cuando alguien con una profesión como la nuestra necesita una ayuda auditiva. Entiendo casi mejor que nadie la lucha de esos amigos por eso aparatito. Obvio que con la anuencia del director y el escritor le agregué al personaje cosas mías, cosas vividas en este camino del arte.

Lo que plantea la obra es otra manera de ver las cosas . Ellos tienen una mirada no de resignación, sino de animarse a buscar nuevos caminos. Me ha pasado de gente que me dice: "¡Qué viejos estamos!", y les digo: "¡Viejo estarás vos!” (risas). No es que uno no sepa la edad que tiene, pero eso no me impide pensar en el futuro y resignarme a solo recordar.

Yo estoy en mi casa y estoy aburrido. No puedo estar así sentadito o sólo dormir la siesta. Necesito hacer cosas. Por eso trabajo no solamente en el teatro, sino que termino la función de teatro y voy a hacer algún show. Nota aquí.





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