miércoles, enero 21, 2026

Rodolfo Serrano

 Primeros fríos

Este frío, Dios mío,
—terrible, áspero invierno—
me cala hasta los huesos, entumece
mi carne, me persigue
del pasillo a la alcoba,
hasta la calle.
Este frío que siento, que recorre,
helándome las venas,
mi piel, cristal y frágil,
ya no hay fuego
que pueda calentarme.
Este frío. El frío que adormece
el alma y la palabra.
Este último frío que me llega,
me abraza, me conmueve
y me derrota.
Esta noche de escarcha
para siempre.
Yo me acerco hasta ti,
como los niños
al calor de los brazos y del sueño.
En ti quiero dormir,
contra esa cálida
piel donde todo he aprendido.
Tú. Mi única lumbre.
Tú, mi llama.
El sol de mis veranos y mi abrigo.
Foto de Raul Cancio.



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