martes, enero 20, 2026

Librerías de Buenos Aires

 Buenos Aires, ciudad paraíso del libro

La capital argentina cuenta con la mayor red de librerías de Latinoamérica. De las gigantescas a las que atesoran auténticas rarezas, sus talleres, presentaciones y otras actividades las convierten en espacios de encuentro social.

Están los circuitos turísticos clásicos: dependiendo de la agencia que uno elija, cuando llega a una ciudad visita tal o cual restaurante, un determinado museo o una tienda de merchandising local. Pero luego hay otros modos de viajar. Más desorganizados, aleatorios, caseros. Con circuitos personales, más íntimos, que se van construyendo sobre la base de las preferencias personales. En algunos casos, las preferencias se comparten y esto hace que, en las charlas con turistas que llegan a Buenos Aires, las preguntas sobre librerías se repitan.

Según un informe del Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro de la Universidad Nacional de San Martín, al menos hasta enero de 2024 la ciudad contaba con la mayor red de librerías de Latinoamérica: 3,43 cada 100.000 habitantes, superando la media de Brasil, Colombia, Chile y México. Si bien desde ese momento muchas cerraron (los alquileres de los locales se encarecieron y las ventas bajaron), otras abrieron y el número sirve como parámetro.

Cuando alguien pregunta: “¿Qué librería debería visitar en Buenos Aires?”, la respuesta amerita una serie de preguntas. ¿Qué querrías encontrar? ¿Novedades locales? ¿Impacto visual? ¿Cantidad de títulos? ¿Joyas ocultas de la literatura rioplatense que no están en otro sitio? ¿Buen café?

Porque Buenos Aires tiene esas librerías que impactan visualmente, como El Ateneo Grand Splendid (avenida de Santa Fe, 1.860), la más grande de Sudamérica, visitada por miles de personas al mes y elegida por la revista National Geographic como “la más linda del mundo”. Un edificio construido en 1903, con un mural del italiano Nazareno Orlandi pintado en el techo, bar, sillones de lectura y miles de títulos: tantos que uno podría marearse. Pero también hay otras librerías arquitectónicamente más discretas que guardan en sus estantes volúmenes de editoriales independientes, libros de poesía, narrativa, teatro o ensayo, de autores que uno no encontraría en locales de grandes cadenas.

Eterna Cadencia (Honduras, 5.582) y Libros del Pasaje (Thames, 1.762), ambas en el barrio de Palermo y separadas por siete cuadras, son locales de enormes bibliotecas de madera, música suave y bar para poder leer mientras se almuerza o se toma un café.

Otros establecimientos ubicados en el centro, sobre la avenida de Corrientes, son: Hernández (1.436), Losada (1.551), Zivals (esquina a de avenida de Callao), Cúspide (1.316), Galerna (1.916) y De La Mancha Libros (1.888). Visitados por clientes asiduos y, también, por paseantes que llegan después de comer, luego de sacarse una foto en el Obelisco, o antes del teatro o el cine. Los libreros saben que los viernes y los sábados, alrededor de las nueve o diez de la noche, muy probablemente quienes entran no vayan a comprar nada. Y, sin embargo, se prestan a ese diálogo: preguntas y respuestas, recomendaciones y referencias; charlas que empiezan en un título y terminan en cualquier tema, porque además de vender ejemplares, a veces, la tarea del librero es acompañar la soledad.

Y luego existen en la ciudad de Buenos Aires librerías más pequeñas, barriales, librerías de proximidad con una amplia y cuidada selección de títulos y caracterizadas sobre todo por la amabilidad de las personas que las atienden. En establecimientos como Verne Libros (Juan Ramírez de Velasco, 1.427, en Villa Crespo); La Coop (Bulnes, 640, Almagro); Te Llamaré Viernes (La Pampa, 1.569, Belgrano), Naesqui (Charlone, 1.400, Villa Ortúzar), Malatesta (Gándara, 2.994, Parque Chas), el librero suele acercarse al cliente, preguntar qué desea y, sobre la base de sus preferencias, proponerle un autor, o una materia, o un título del que quizás nunca había oído hablar.

También existen otras librerías, desde luego menos concurridas y notorias, que son aquellas especializadas en volúmenes usados: allí la búsqueda es distinta. Se trata más de sorprenderse con un libro inesperado que de encontrar un título preciso. En locales, pero sobre todo en las ferias de la plaza de Italia y las del parque Centenario y Rivadavia, por ejemplo. Nota aquí.






0 comentarios: