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jueves, junio 18, 2026

Enrique Santos Discépolo

 Cafetín de Buenos Aires 

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabiondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.



sábado, mayo 23, 2026

Agustín Lombardini

 


martes, mayo 05, 2026

Horacio Ferrer

 

domingo, mayo 03, 2026

Moris

 Moris graba dos tangos clásicos de Gardel y Lepera

A los 83 años, Moris reinventa dos piezas claves de la música ciudadana y prepara un disco dedicado al género.

A sus 83, Moris acaba de lanzar un single digital que incluye versiones de “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires querido”, dos clásicos de la dupla Gardel y Lepera. Funcionan como un adelanto de un álbum en el que uno de los padres fundadores del rock en la Argentina se propone homenajear a la música ciudadana. “Es un homenaje a los compositores, a los cantantes, a las orquestas, que iniciaron en el pasado esa obra tan grande como todo el tango que se grabó. Es un homenaje a mis colegas, que en sus letras han hablado del tango: Manal, Spinetta, Tanguito, Litto Nebbia… todos en el fondo son herederos del tango. Y yo también. Así que surgió así, naturalmente. Bueno, es algo que yo llevo dentro”, explica.

El trabajo funciona también como un homenaje a su madre, que no sólo escuchaba tango: también lo bailaba. “Ella escuchaba a Di Sarli, a Mores. Era la música de la época. Todos en mi familia bailaban tango, mis tías… Era la música de la época. Pero, naturalmente, yo no estaba para el tango en ese momento. Estaba para la música moderna, para el rock y  todo eso”. 

Moris ya había grabado una versión de “Tomo y obligo”, el último tango que cantó Gardel antes del accidente fatal en Medellín el 24 de junio de 1935, en su disco Sur y después, de 1995. “Gardel fue un gran músico. Con Lepera han hecho grandes canciones, la verdad. Era un hombre con una gran visión de la música, del arte, incluso del de cómo lleva adelante la música del tango en su época, que empezó, bueno, como picaresca y después se transformó en 1917 cuando graba ‘Mi noche triste’ de Contursi e inaugura el famoso tango canción, con mucha letra y ahí deja de ser picaresca para convertirse en sentimental”.

De estas canciones, casi centenarias, Moris destaca “la crudeza, la filosofía y el conocimiento de la naturaleza humana,del dolor, la alegría, la muerte, la vida…”. Agrega: “El tango abarca muchísimas cuestiones humanísticas cuyos poetas resumen en cuatro frases lo que a otros les ocuparía cinco libros. El tango tiene esa cosa de la vida, la muerte, el dolor, la incertidumbre del mundo y al mismo tiempo una esperanza, porque por momentos hay esperanza en algunas canciones. Las letras no sufren el el embate del tiempo, siempre y cuando estén tocando temas íntimos, universales, profundos. Las cosas humanas están más cerca del tiempo, el tiempo es una realidad que nos toca, pero como decía Perón, ‘La organización vence al tiempo’” . 

Para Moris, el género está vivo: “Cada vez que tomo un taxi, hablo con la gente, todo el mundo canta tango, los taxistas cantan tango, los mozos cantan tango, las señoras cantan, tango, todo el mundo canta tango. Es increíble cómo lo recuerda la gente. Frase a frase, estrofa a estrofa. Ha calado muy fuerte”.

Con Lolo Micucci y Javier Zubizarreta como aliados, Moris tuvo un papel preponderante en la construcción arquitectonica de estas piezas. “Los primeros arreglos lo hice yo. Yo puse la la base de cómo cómo empezar y cómo terminar, en qué tono se toca, la velocidad, todo lo que implica la canción. Lo que pasa que Lolo tiene una capacidad arreglística y una musicalidad muy grande.Para arreglar tango hay que ser muy sentimental, muy emocional. No solamente una cuestión técnica, es una cuestión de sentir la melodías, de sentir el tango, ¿no? Porque el tango tiene una altísima complejidad dentro de lo que parece sencillo, pero es muy complejo, muy complejo. Es musicalmente difícil. Pero, bueno, para mí ha sido fácil porque he cantado muchas veces y siento profundamente el orgullo de cantar el tango, porque representa la esencia argentina”. Nota aquí.



jueves, abril 16, 2026

Daniel Binelli

 Daniel Binelli cumple 80 años y los celebra en Buenos Aires

Se presentará junto su pareja, la pianista uruguaya Polly Ferman, y la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto..

Daniel Binelli cumple 80 años. Y viene a celebrarlo a Buenos Aires, con música. Su música, que tanto tiene que ver la ciudad en la que dio sus primeros pasos como bandoneonista y compositor. El miércoles 15 a las 20 en la Sala Argentina del CCK, Binelli se presentará junto a su compañera, la pianista uruguaya Polly Ferman, y la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, en esta oportunidad dirigida por Pablo Boggiano. Será la primera de una serie de celebraciones, que continuarán el viernes 17 junto a la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía” – a las 18.30 en la Bolsa de Comercio–, el 14 de mayo en el Salón Dorado del Teatro Colón y el 20 de mayo, justo en el día de su cumpleaños, en Bargoglio (Bacacay 2414).

Tres movimientos concertantes para bandoneón y orquesta y Homenaje al Tango, un doble concierto para piano y bandoneón, serán las piezas centrales de un repertorio que se completará con más obras de Binelli para piano y bandoneón con orquesta, como la enérgica Metrópolis y la suite Imágenes de Buenos Aires, además versiones de “A Fuego Lento” de Horacio Salgán y “Oblivion” de Astor Piazzola, que redondean la idea de un tango abierto y cosmopolita sobre la que trabaja el compositor. “En el arreglo que hice para estas dos últimas obras elaboré largas introducciones al piano para Polly”, dice Binelli al comenzar la charla con Página/12. “Hace más de 20 años que con ella compartimos la vida y la música. A dúo o con orquesta, hemos tocado por todo el mundo, y me gusta la idea de celebrar mis 80 años tocando juntos en Buenos Aires. Cuando nos radicamos en Nueva York, ella fue la que me alentó para componer obras sinfónicas, para abrir mi experiencia en el tango hacia un formato orquestal”, continua Binelli. “Este doble concierto que vamos a tocar con la Filiberto fue compuesto pensando en ella, y está dedicado a Pugliese y a Piazzolla, por eso tiene una carga evocativa muy importante”, agrega el bandoneonista y compositor.

Osvaldo Pugliese y Astor Piazzolla, figuras centrales en la historia del tango que tiene mucho que ver con la vida musical de Binellli. “Tenía 23 años cuando entré a la orquesta de Osvaldo Pugliese. Yo venía de Quilmes y no había tocado en ninguna orquesta importante”, cuenta Binelli. “Me acuerdo que Enrique Lannoo y Mauricio Marcelli estaban haciendo un arreglo ‘A Evaristo Carriego’, –tango de Eduardo Rovira–. Ya lo habían elaborado bastante y faltaba la variación del final. Bueno, me dieron para hacerla. Cuando Pugliese la vio, le gustó y la incluyó. Justo estaban además probando bandoneonistas jóvenes, me tomó una prueba muy exigente, y ya entré en la orquesta como bandoneonista y arreglador. Ahí me recibí de músico profesional”, recuerda Binelli.

Entre 1968 y 1982, Binelli integró la orquesta de Pugliese, con la que tocó y grabó, en lo que recuerda como una de sus grandes escuelas. “La orquesta de Pugliese era un laboratorio donde todos los músicos jóvenes que ingresábamos teníamos la oportunidad de escribir, sobre todo los bandoneonistas”, continua y recuerda la línea de bandoneones encabezada por Arturo Penón, en la que tenía como compañeros a Rodolfo Mederos y Juan José Mosalini. “Tuve la inmensa satisfacción de poder compartir arreglos musicales y elaborarlos también al lado de Pugliese, con su sabiduría desde el piano, y compartir también con otros grandes compañeros de la orquesta. Además de las actuaciones del fin de semana, hacíamos dos ensayos largos e intensos por semana y nos llevábamos a nuestra casa las inquietudes que nos dejaba el maestro. En los ensayos cada uno traía su idea de cómo podría ser cierto arreglo, que muchas veces se terminaba en la orquesta en un trabajo colectivo”, continua Binelli. Nota aquí.



viernes, abril 10, 2026

Julio Sosa

 

viernes, enero 23, 2026

Raúl Lavié

 Raúl Lavié confiesa que a los 88 años se aburre y a veces hace shows después de actuar en teatro: “El escenario me revitaliza”

El cantante y actor protagoniza una obra en calle Corrientes junto a Osvaldo Laport, Antonio Grimau y Osvaldo Santoro llamada “Vamo' los pibes”.

El recuerdo de Astor Piazzolla y las premoniciones de su amigo Anthony Quinn.

“Confieso que he vivido”, tituló alguna vez Pablo Neruda uno de sus libros. Pero, ¿dónde está el hecho confeso de la vida? ¿Dónde encontramos el núcleo de la existencia? ¿En el recuerdo del pasado luminoso, o en la incógnita de un futuro todavía aventurero?

Raul Lavie (88) lleva esas respuestas en su mirada y en su voz intacta. “No hay un día que no me entusiasme con el futuro”, asegura en el comienzo de su charla con Clarín. Su memoria poderosa traza rutas de Piazzolla, Broadway, Anthony Quinn y El Club del Clan, pero su corazón apunta siempre a lo que viene.

Está inquieto y entusiasmado por la próxima función de Vamo' Los pibes, la obra que comparte con Osvaldo Laport, Antonio Grimau y Osvaldo Santoro (va de miercoles a domingo en el Multiteatro)

Pasión por el arte

“No puedo estar sin proyectos. A veces estoy en casa y le digo a mi mujer que estoy aburrido, y no puede creer que después de 74 años de trabajo no piense en descansar, pero es que a mi lo que me revitaliza es en escenario”, agrega mientras se pide un café liviano.

En unas horas tiene función, así que intenta cuidar la voz, pero la pasión de los temas que se tocan lo van entusiasmando, tanto que aumenta los gestos y su volumen de forma permanente entre vitalidad e impaciencia.

La pasión por el arte lo habita y lo desborda, más cuando habla de proyectos a futuro. “ No sé vivir de otra manera”, remata.

-¿Qué podés contar de la obra?

-Es una historia no solo de amor a la vida sino a la amistad. Una obra simple que exalta valores que tenemos los argentinos. Pero por sobre todo de gente grande que asumen una lucha para ayudar a quien lo necesita, y que también sienten la necesidad de juntarse y vivir una nueva aventura.

Es una obra hermosa y muy viva. Muy actual. Me llena de energía y la verdad que es algo que disfruto un montón, la paso muy bien de lo que pasa en el escenario y debajo de él.

-Algo que me encanta de la obra es que, más allá de la idea de un grupo de amigos octogenarios que hacen una última gira, hay una necesidad concreta de ayudar a alguien en el presente. A este grupo no los une solo lo que fueron, sino lo que serán.

-Claramente es así. Ahora te hago una confesión (muestra su audífono). A mí me pasa lo mismo que al protagonista. Sé lo que se siente cuando alguien con una profesión como la nuestra necesita una ayuda auditiva. Entiendo casi mejor que nadie la lucha de esos amigos por eso aparatito. Obvio que con la anuencia del director y el escritor le agregué al personaje cosas mías, cosas vividas en este camino del arte.

Lo que plantea la obra es otra manera de ver las cosas . Ellos tienen una mirada no de resignación, sino de animarse a buscar nuevos caminos. Me ha pasado de gente que me dice: "¡Qué viejos estamos!", y les digo: "¡Viejo estarás vos!” (risas). No es que uno no sepa la edad que tiene, pero eso no me impide pensar en el futuro y resignarme a solo recordar.

Yo estoy en mi casa y estoy aburrido. No puedo estar así sentadito o sólo dormir la siesta. Necesito hacer cosas. Por eso trabajo no solamente en el teatro, sino que termino la función de teatro y voy a hacer algún show. Nota aquí.





domingo, noviembre 16, 2025

Virginia Innocenti

 Virginia Innocenti homenajeará a Gabo Ferro: “Siento que sus canciones me rescatan”

El músico, poeta, historiador y performer hubiera cumplido 60 años, por eso su amiga recupera su repertorio. “Cantarlo es cuidar de sus flores y dar a conocer su obra extraordinaria”, dice.

El 6 de noviembre el músico, poeta, historiador y performer Gabo Ferro hubiera cumplido 60 años. Por eso, la actriz y cantante Virginia Innocenti, amiga de Ferro, ofrecerá un concierto homenaje con versiones del artista de Mataderos este domingo 16 de noviembre a las 21 en La Carbonera (Carlos Calvo 299). “Lo que más me importa es seguir cantándolo. Y cuidar sus flores. Gabo es un gran amor en mi vida. Es un ser que me iluminó la existencia. Fue mutuo eso”, dice Innocenti. “Y yo lo siento más necesario que nunca, más en estos tiempos atroces. Siento que sus canciones me rescatan. Y recién este año pude volver a ver los videos en los que estamos juntos y escucharlo. Y cantarlo sin quebrarme”, completa.

-¿De qué manera la obra de Gabo Ferro ilumina en este momento?

-Gabo era un humanista, alguien que le cantó a las cosas más importantes de la existencia humana. A Gabo lo siento más vivo que nunca en mí. Y toda su obra nos habla, nos interpela. Dice todo lo que necesito decir en este momento. Y con una belleza y una sabiduría enorme. De las cosas más profundas de este plano de la existencia y más, Gabo tiene una canción o un poema. Por eso grabé “Todo el agua del mundo”, por esta negación de la atrocidad que estamos haciendo con nuestra tierra, con nuestro territorio, con el planeta que nos da vida. Estamos vendiendo todos nuestros recursos y quemando todo lo que necesitamos para vivir.

Innocenti acaba de publicar en plataformas digitales dos versiones de Ferro en clave tanguera, “Toda el agua del mundo” y ”El extrañante”, grabadas junto al dúo Tango Cañón -Julio Coviello en bandoneón y Nicolás Di Lorenzo en piano- y editadas por el sello Acqua Records. “Estuve viviendo un tiempo en Traslasierra durante la pandemia y a mi regreso fui con unos amigos a un espacio que gestiona Julio Coviello en Parque Chacabuco, La Tierra Invisible. Con el dúo Tango Cañón esa noche tocaron algunos temas suyos y después se pusieron a hacer temas de Gabo. ¡Y yo me quedé conmovida! Lo tomé como una señal”, recuerda. “Cuando volví a Buenos Aires me sentía desamparada, entonces les pedí hacer algo juntos y empezamos a cantar. En la versión de ‘Todo el agua del mundo’, por ejemplo, yo canto el arreglo que ellos ya tenían sobre esa canción”. Tango Cañón, de hecho, el año pasado publicó un disco con cuatro versiones tangueras de Ferro, Las canciones más bellas (2024).

-¿Y por qué te interesó grabar “El extrañante”?

-Para mí es una de las canciones más poderosas de Gabo, me conmueve muchísimo. Y para este repertorio elegí las canciones que nos vincularon. Su repertorio es muy extenso y no todas las canciones de Gabo pueden ser cantadas por otras personas que no sean él. Hay canciones que solo Gabo podía cantar. Hay otras a las que sí me animo. En 2016 adapté La barca sin pescador, de Alejandro Casona, y dirigí esa versión para el Teatro Nacional Cervantes. Y le pedí a Gabo “El extrañante”, de El veneno de los milagros (con Luciana Jury), para una escena.

Acompañada por Tango Cañón en una parte del show y en otra por el guitarrista Sergio Zabala, en La Carbonera Innocenti interpretará, además, versiones de “¿Están dopados los enamorados?”, “La cama”, “Soy todo lo que recuerdo”, “La pasión del espejo”, “Entre el rayo y el trueno”, “Costurera carpintero”, “No te alcanza”, “El jardín más bello”, “El enterrador y la muerte”, “Me voy al suelo” y “El beso urgente”, entre otras. “También voy a cantar una canción de Leonardo Favio. Él nos vincula a Gabo y a mí, y a Gabo y a Luciana”, adelanta. “Nosotros nos reíamos mucho con Gabo, éramos como niños cuando nos juntábamos. Él era una persona muy amorosa y divertida. Era una fiesta juntarse a merendar con él. Y desde ahí estoy encarando esta fecha. Gabo medio que se enamoró cuando me vio en Gatica, el Mono. Y se moría de risa con lo que yo hacía en la novela Antonella, de Andrea del Boca”.

-¿La intención a futuro es grabar más canciones y hacer un disco?

-En su momento quería hacer esto con varios artistas. Llegué a grabar estos dos temas y a preparar este repertorio. Necesitaba sentirme fuerte porque es muy intenso para mí cantarlo. Ahora estoy invitando a celebrarlo desde la alegría y todo el amor que siento que me dejó y nos dejó. Este año estoy recuperando esa alegría de nuestros encuentros y de cómo nos retroalimentábamos artísticamente. Nos cuidábamos y estábamos atentos a las inquietudes y a los deseos. Mi idea es convocar a una reunión para festejar su existencia y su legado. A Gabo le encantaba que cantara a Tita Merello, por eso también hago un par de temas de ella. En su última etapa de vida, Gabo se abrazó al tango en el espectáculo Loca. Le interesaba poner en valor lo femenino, el lugar siempre invisibilizado de las mujeres en el arte y en la vida en general. Para mí, Gabo es un mago, un alquimista, alguien que te atravesaba, y sus canciones hablan del misterio de la existencia. Y a sus amigas mujeres nos empoderó. Nota aquí.



sábado, noviembre 08, 2025

Virginia Innocenti


 

domingo, noviembre 02, 2025

Homero Manzi

 Homero Manzi, el poeta de los amores secretos: cartas arrojadas desde la cárcel, musas ocultas y el misterio de “Malena”

El escritor, nacido el 1 de noviembre de 1907, fue el autor de las letras de tangos legendarios. La vida de un hombre apasionado, entre la política y la bohemia, que tejió romances y leyendas. Las mujeres que inspiraron sus versos y el enigma detrás de su tango más famoso.

Dicen que era un picaflor, como muchos de sus colegas de la época. Esos bohemios que amaban tanto a la vida nocturna como a las bellas damas. Aunque, si de formalidades hablamos, la realidad es que Homero Manzi estuvo casado con una sola mujer. El poeta, nacido el 1 de noviembre de 1907 en Añatuya, Santiago del Estero, se casó únicamente con Casilda Iñíguez, quien había enviudado con dos niñas que él crio como propias, Blanquita y Chabela, y luego se convirtió en la madre de su hijo Homero Luis Manzione, más conocido como Acho. Y, sin lugar a dudas, su esposa debe haber sido la musa que lo inspiró a escribir muchos de sus versos. Pero hay otros que, al día de hoy, siguen generando dudas en relación a sus supuestas destinatarias...

Cabe señalar que, en febrero del año 1931, el hombre que estaba afiliado al partido radical y era seguidor del derrocado presidente Hipólito Yrigoyen, había sido detenido junto con un grupo de estudiantes de la Facultad de Derecho por imprimir folletos y volantes con proclamas contrarias al gobierno de facto de José Félix Uriburu y a las autoridades de la Universidad. Así que pasó unos días detenido en la cárcel de Devoto y, luego, en la de Las Heras. Pero, para no perder contacto con quien era su novia, decidió inventar un sistema como para que sus cartas llegaran a ella.

Qué fue lo que hizo Manzi? Juntar cualquier hoja de papel que encontrara en su camino, escribir en ella los mensajes poéticos que quería que llegaran a Casilda y, después de envolver piedras con ellos para que tomaran contundencia, arrojarlos por la ventana con la esperanza de que algún transeúnte se apiadara de él y se los hiciera llegar a la mujer que amaba. “Hace tres días que no te veo, pero te llevo en el recuerdo como una compañía inmejorable... Negrucha: Carnaval. Es lindo nuestro disfraz. Yo de presidiario, ¿y tú? Me lo imagino. Cada día me parecen más largas las horas", decía afligido en un párrafo de una misiva fechada el 14 de ese mes. Así que, tras su liberación, el 31 de diciembre del mismo año contrajo enlace con ella.

Pero claro, allá por el año ’37, Homero conoció a Nelly Omar en Radio Belgrano. Y, según las declaraciones de la cantante, apodada La Gardel con Pollera, el poeta se enamoró perdidamente de ella. Tanto, que estuvo cortejándola hasta que, en 1944, ella le dio la chance de comenzar una relación. Pero claro, aunque el romance era vox populi en el mundo del espectáculo, no podía pasar de la categoría de amantazgo porque el poeta creador de Malena estaba casado y por entonces no existía la ley de divorcio. De manera que todo se mantuvo en la “clandestinidad”.

“Malena sos vos”, le habría asegurado Manzi a Nelly según la versión de la mujer. No podía poner su verdadero nombre en la letra de uno de los temas más emblemáticos de la historia. Porque su relación paralela con la intérprete no podía ser blanqueada de ninguna manera. Así que usó un nombre de fantasía. Pero, en la intimidad, le confesó que hablaba de ella cuando se refría a esa que cantaba el tango “como ninguna”. Y Omar, que partió de este mundo a los 102 años el 20 de diciembre de 2013, murió convencida de que esa letra estaba dedicada a ella. Nota aquí.



miércoles, octubre 22, 2025

Carla Pugliese & Adrián Subotovsky

 


domingo, octubre 19, 2025

Cátulo Castillo

 Medio siglo sin Cátulo Castillo, el poeta existencial del tango

Autor de "Tinta roja", "Silbando", "Desencuentro" y "La última curda", entre otros clásicos

Fue una de las grandes plumas de la música popular argentina, además de gestor cultural. Debido a su lealtad al peronismo, fue silenciado por la Revolución Libertadora. 

Vaya a saber qué presagio del destino hizo que su padre recurriera a dos poetas de la antigüedad romana para nombrarlo: Ovidio y Catulo. Porque Castillo, poeta y compositor de cuya muerte se cumplen hoy 50 años, portaba esos dos nombres, aunque se lo conociera por el primero. El de Catulo, vate que a la poderosa y despiadada Roma anterior a Cristo opondría un sentido romántico de la vida, a través de su poesía existencial. Algo intuía sobre ello don José González Castillo, pues, el padre de Catulo, un dramaturgo y poeta anarquista de los de principios de siglo –pasado- que le quiso poner Descanso Dominical, pero no lo dejaron. La intuición paterna no falló. No salió anarquista el pibe sino peronista -porque además del arte y el pueblo, amaba a la patria- pero sí poeta, como el nombre guiaba. Maravilloso poeta cuyos tangos persisten, sublimes, inmaculados, en lo más alto del imaginario musical y poético argentino.

Nacido en agosto de 1906, cuando la historia del tango iba por “El Choclo” de Ángel Villoldo y promediando lo que los historiadores llaman la eclosión de la Guardia Vieja, Ovidio Catulo Castillo tuvo su primer gran paso cuando el mismísimo Carlos Gardel grabó un tango que llevaba su joven rúbrica: “Caminito del taller”. Dotado ya de una impronta popular, el tema –cuya música también era suya- contaba la vida de una joven laburante costurera y su travesía hacia su lugar de trabajo durante un día hielahuesos, que le provocaba toz seca y tenaz “caminito al conchabo y a la muerte”. A ese temprano período autoral corresponden también otras piezas que dejaban entrever su talento. Entre ellas, “Organito de la tarde”, cuya música compuso a los 17 años. “El aguacero”, canción pampeana con letra de su padre José que, además de anarco, era dramaturgo, libretista de cine y rosarino. Y “Silbando”, cohecha con otro monstruo que aparecerá mucho al lado suyo: Sebastián Piana.

Justamente Piana, compositor de extraordinaria creatividad junto a quien Castillo ingresará al período más intenso de su vida estética, vía “Tinta Roja”. La tremendamente bella “Tinta Roja”. Estrenada a través de la voz del “Fiore” Fiorentino y la música de Aníbal Troilo y su orquesta en octubre de 1943, el tema recién prendió mecha en la década del sesenta cuando pasó por las voces de Miguel Montero, Jorge Sobral y Alberto Marino.

Tremendamente bella y singular, “Tinta Roja”, porque en ella la nostalgia se torna dolorosa, romántica y existencial a partir de los colores. Nostalgia y amor, pues, que destellan juntos y precisos como marca indeleble en el derrotero cancionero de Catulo. De “Tinta Roja” a “Caserón de tejas”. De “Caserón de Tejas” a “María”. De “María” a la oscura, dolorosa, áspera “Desencuentro”. Y de todas ellas a la saga de últimas cosas con que Catulo deslumbró ante todo. “El último farol”, “El último café” y –mi dios- “La última curda”.

Sagaz y aguerrido, Catulo también haría de su pluma un arma cuando en ese enfermo 56` escribe “La última curda” como reverso de los años felices, donde la vida de trabajadores y trabajadoras -como aquella costurerita de los años veinte- se había convertido efectivamente en una herida absurda. Dos voces de las grandes la harían suya para hacerlas del pueblo. Edmundo Rivero primero y Roberto Goyeneche, después. Toda la letra es de una oscura e incomparable belleza, claro. Pero dos frases son las que denotan la trompada poética de Catulo, que también era boxeador. Esa del “el hondo bajo fondo donde el barro se subleva”, resuena de algún modo a la del peronismo según Raúl Scalabrini Ortiz. Y aquella otra, de sublime estirpe ensoñada. Nota aquí.




jueves, octubre 16, 2025

Cucuza Castiello

 Cucuza Castiello celebra medio siglo con el tango

Con su Trío Inestable y numerosos invitados, el cantante hará función doble. Cucuza cultiva desde hace años la idea de “tango de juntura”, acercando estilos y generaciones. 

“No tengo mucha vida antes de cantar”, sonríe Cucuza. Es que a Hernán “Cucuza” Castiello el documento le delata 56 pirulos y este jueves a las 21 celebrará medio siglo con el tango en La Trastienda (Balcarce 460) con su Trío Inestable (que incluye a la enorme Noelia Sinkunas y a su hijo Mateo). Es que el hombre arrancó a cantar en público siendo muy pibito, de caballera abundante y corte tacita, como se estilaba en la época. Ahora ya no es un pibito –tampoco un veterano en sentido estricto- y el corte tacita es una imposibilidad innegable, pero se da otros gustos. Por ejemplo, hacer función doble en el escenario de San Telmo con una cantidad de amigos impresionante, que incluyen a Ysy A, La Chicana, Zorrito von Quintero, Amores Tangos, Hugo Rivas, Lidia Borda, Manuel Moretti, Tango Bardo, Hernán Casciari, Guillermo Fernández, los bailarines Julio Dupláa y Johana Copes y otras figuras del tango, del rock y de algún otro género más también.

“De movida creo que cualquier persona que haga 50 años lo que le gusta hacer, me parece que tiene un balance más que positivo, de verdad. Y yo encima me siento querido”, explica frente a un cortado de El Faro, el bar de Villa Urquiza donde se aquerenció hace casi dos décadas con un ciclo de cantor y guitarra que renovó el lugar y lo convirtió en una figura insoslayable de la renovación tanguera de este siglo. “De alguna manera el ciclo del tango voló al barrio, empezamos ahí con Moscato (Luna) en el 2007, bueno, operó un poquito también como rescatista del bar, que estaba muy, muy para abajo”, comenta.

Cucuza mira las paredes del bar y recuerda que ahí compartió charla y música con Rubén Juárez. Que el tango lo llevo a cantarle “Confesiones de invierno” al mismísimo Charly García. “El tango me dio amigos, y no lo digo metafóricamente, cantando acá conocí gente que hoy pasa Año Nuevo en casa”, señala.

“Haciendo un resumen ajustadito, yo a los 6 empiezo a cantar en las peñas de tango de ese momento, a las que todavía iba gente muy grosa, te hablo de Morán, de Podestá, de Héctor Varela, de los veteranos. Yo convivía con eso pero no dejaba de ser el bichito raro, porque ya no era la época de oro del tango ni mucho menos”, rememora. Después –es historia conocida- entra el fútbol en su vida. El fútbol profesional (y años después cantarle “El sueño del pibe” al Diego), Argentinos Jrs y finalmente una lesión que lo alejó de las canchas y lo acercó nuevamente al tango. “Nunca dejé de cantar, pero la noche tanguera no se lleva muy bien con la mañana futbolística”, acotará al respecto. “Pero yo seguía cantando y para muchos era el jugador que cantaba, igual que para algunos hoy soy el cantor que jugaba, ¿no?”. Nota aquí.



miércoles, septiembre 24, 2025

Amelita Baltar

 Amelita Baltar a los 85: "Me siento plena y feliz"

Su camino comenzó en el folklore, pero el azaroso cruce con Astor Piazzolla y Horacio Ferrer la convirtió en icono de la canción porteña: “Dicen que soy ‘la voz de Piazzolla’, y acepto el título con orgullo”, dice.

Amelita Baltar es uno de los iconos del tango. Junto con Astor Piazzolla y Horacio Ferrer formó una tríada que revolucionó el género. Su voz le dio vida a piezas de la talla de “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín”. La cantante, que celebra sus 85 años, rememora los momentos más emblemáticos de su trayectoria.

Baltar nació en la ciudad de Buenos Aires el 24 de septiembre de 1940. La llegada al mundo en la gran metrópoli fue circunstancial, pues sus padres eran oriundos de la localidad bonaerense de Junín. Allí, en un ambiente campestre, pasó los primeros seis años de su vida. A los doce empezó a estudiar guitarra. Las clases incluían tediosos exámenes de teoría y solfeo. La música, no obstante, se abrió paso. A través de una vecina, comenzó a interesarse por el cancionero tradicional. “En aquella época, interpretaba cuecas, tonadas y zambas. El tango no existía. Solo lo escuchaba cuando mi papá prendía la radio”, reconoce.

A los 22 años se sumó al Quinteto Sombras, un grupo vocal de folclore liderado por Juan Carlos Langou con el que realizó actuaciones televisivas, radiales y en festivales. El éxito de la propuesta derivó en un contrato con el sello Music Hall. A mediados de 1963 se editaron dos piezas: “Fiesta Puneña”, y “Romance en Taragüi”. A principios del año siguiente, apareció uno nuevo simple con “Juan Payé” y “Cueca del reloj”. “Me hacían interpretar los temas en un tono muy elevado. Parecíamos una bolsa de gatos”, grafica con humor. A finales de 1965, tras una pausa por el nacimiento de su primer hijo, volvió a los escenarios. El combo, fichado por la compañía CBS, retomó su agenda de conciertos. Sin embargo, en junio de 1966, Baltar se desvinculó del proyecto. Fue Hernán Figueroa Reyes, cantor y director artístico de la división folklórica de la multinacional, quien la impulsó a dar ese paso.

A mediados de 1967 apareció su primer simple. El lado B traía una relectura de “La angustiosa”, zamba de Juan José Solá y Aldo Rodríguez. El plato fuerte, sin embargo, se encontraba en la faz A. “Si lo vieran pasar” era una composición de tinte melancólico, creada por María Antonia Barros y Juan Benítez Barrios. Amelita, con apenas una toma, la hizo suya. “Me pidieron que la cantara, a modo de prueba, para que los técnicos de grabación pudieran ajustar los micrófonos”, recuerda. “Como se trataba de un ensayo, y solo para divertirme, la interpreté con un tono sensual”, declara. Para sorpresa de la vocalista, y por decisión de Reyes, esa fue la versión publicada. El suceso del tema posibilitó la concreción de Para usted, elepé publicado a principios de 1968.

Nuestro Tiempo era un reducto porteño donde solían presentarse exponentes del folklore, el tango y el jazz. Una noche de febrero de 1968, Astor Piazzolla concurrió al local para presenciar un concierto del pianista Osvaldo Tarantino: allí se topó con Baltar. El bandoneonista estaba en la búsqueda de una voz femenina para su nuevo proyecto. Cuando vio a la cantante en acción no solo se rindió ante su talento. “Estaba vestida con prendas de una de las mejores boutiques de Buenos Aires. Tenía puesta una pollera corta y lucía un bronceado fenomenal”, describe Amelita. “Él quedó impactado”. Tras intercambiar saludos, el compositor elogió sus dotes de intérprete. Con su acompañante de turno, en cambio, dejó los formalismos de lado. “¡Qué gambas tiene esta mina!”, clamó ante la sonrisa cómplice del cantor Héctor De Rosas. Nota aquí.





domingo, agosto 17, 2025

Dolores Solá

 

viernes, agosto 15, 2025

Dolores Solá

 


domingo, agosto 10, 2025

El Buzón

 Cafetines de Buenos Aires: tango, boxeo y los versos de la canción “Sur” de Homero Manzi que se distinguen desde el bar El Buzón

En la esquina Esquiú y Tabaré del barrio porteño de Pompeya, se erige desde hace 95 años un bar que no siempre se llamó así: fueron los vecinos quienes impulsaron la denominación para del boliche que quedaba enfrente del típico buzón rojo del Correo Argentino. Borges, Manzi, la naturaleza del sur de la ciudad de Buenos Aires y la configuración sentimental de otro Bar Notable.

“Nostalgias de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó, pesadumbre de barrios que han cambiado y amargura del sueño que murió”.

Comienzo el relato de hoy citando los últimos versos que Homero Manzi escribió para el tango Sur. De haberlo hecho por el principio, como es de costumbre, con la machacada frase: “San Juan y Boedo antiguo…” los hubiese transportado hacia la barriada boediana y al café donde Homero lo escribió. Pero hoy vengo a hablar del auténtico barrio en el que se inspiró Manzi. Y de otro café. Me refiero a Pompeya y el Bar El Buzón. (De aquí en adelante utilizaré la denominación “Pompeya” en lugar de la oficial, “Nueva Pompeya”. No voy a contradecir al maestro).

El Buzón está ubicado en Esquiú y Tabaré. Es la esquina de ángulo agudo de una manzana con formato triangular. Entre 1897 y 1927 toda la manzana estuvo ocupada por el Colegio Luppi. Siendo adolescente, Homero Manzi estuvo de pupilo en el Luppi. Esto ocurrió entre 1920 y 1923. Y por la ventana de su cuarto del primer piso miraba hacia “las calles y las lunas suburbanas”. Las noches del sur de Buenos Aires fueron su musa. La casualidad hizo que, durante los mismos años que lo tuvieron como pupilo a Homero Manzi, un jovencito Jorge Luis Borges escribiera su primer libro de poemas Fervor de Buenos Aires, publicado en 1923. En su iniciático texto, Borges dejó entrever su amor por el sur y los márgenes. Sin embargo, el sur borgeano resultaba más inasible. Las caminatas de nuestro máximo escritor se orientaban hacia la Estación Constitución para continuar la vía ferroviaria austral hacia Adrogué. El sur para Manzi siempre fue más terrenal. Sobre terrenos bajos, anegadizos, de “barro y pampa”. Jorge Luis Borges publicó su cuento El sur poco después de la muerte de Homero ocurrida en 1952. Dos enormes hombres de letras. Dos sures. Un mismo sentimiento localista.

Continúo con la historia de la manzana triangular. En 1927 falleció el director del Colegio que la ocupaba, Eduardo Colombo Leoni. Poco después este pedazo de barrio, allá en Pompeya se loteó en siete parcelas. Tres años más tarde, en 1930 —otro cafetín fundado en ese histórico año— abrió el bar. El nombre proviene del buzón del correo argentino ubicado frente a la puerta del boliche. Claro que su primera denominación no fue esa. Pero para el barrio ese ornamento urbano era su punto de referencia. “Te espero en el buzón”, “Nos encontramos en el buzón” y así. Finalmente, el bar se apropió del decir popular. Nota aquí.







viernes, agosto 08, 2025

Cucuza Castiello

 

miércoles, julio 23, 2025

A Puro Tango


 

domingo, julio 06, 2025

Soledad Villamil

 "Hay un gran riesgo de vivir en burbujas virtuales"

Mientras disfruta la repercusión de "Atrapados" en Netflix, la actriz vuelve a su otra gran pasión, que inició como intérprete pero le abrió otro universo con canciones propias: "Es muy importante recuperar el vínculo directo con el público."

Intensamente. Ese es el título de una gran película, pero también puede asociarse con la manera de expresar el arte que tiene la gran Soledad Villamil. Venía de actuar mucho en cine, luego llegó su participación en la serie sobre la tragedia de Cromañón y hace unos meses se la puede ver en Netflix en la miniserie Atrapados: una producción audiovisual de mucha calidad en la que la actriz de El secreto de sus ojos interpreta a una periodista que investiga un caso de abuso sexual que le transformará no solo su manera de entender la profesión, sino también su vida personal. Pero hacía mucho que Soledad Villamil no cantaba en público. Y ya era una necesidad. Se hizo carne el deseo. Este sábado 5 y el 12 de julio a las 20 se subirá al escenario del Torquato Tasso (Defensa 1575) para ofrecer un repertorio variado de sus cuatro discos: Soledad Villamil canta, Morir de amor, Canción de viaje y Ni antes ni después.  Lo mismo hará los domingos 20 y 27 de julio a las 19.30.

"La verdad es que hacía mucho, prácticamente desde la pandemia, salvo algunos shows muy aislados que hice estos años, pero es mucho tiempo sin subirme al escenario a cantar, así que estoy recontra feliz y entusiasmada y con ganas", reconoce Villamil, exultante y radiante, en la entrevista con Página/12. En cuanto al repertorio de los shows anticipa que "es un popurrí de canciones entre los diferentes discos". "Estamos ahí ensayando y encontrando nuevas versiones y también buscando, capaz que cambiando también entre show y show. Tenemos muchas canciones para hacer, así que vamos a ir viendo cómo las administramos", agrega.

-Venías actuando mucho en cine. Hace poco en la serie Cromañón, ahora Atrapados. ¿Hasta qué punto cantar es un cable a tierra que te permite largar la adrenalina propia de los rodajes?

-Totalmente. Es un cambio de frecuencia con respecto a lo que significa filmar. Exactamente, es como un tiempo más pausado, como que aparece otro espacio para la búsqueda, para expresarme de otra manera. También muy importante para mí es recuperar el contacto con el público en vivo, la cuestión de subir al escenario y que esté el público ahí. Ese encuentro que se da cada show, cada noche, es hermoso y es completamente diferente a la situación del audiovisual, donde no está esa parte, ese ida y vuelta con el público.

-Y El Tasso ya es como tu segundo hogar, ¿no?

-Sí. De hecho, ya hacía varias veces que queríamos poder hacer un ciclo, que ellos me llamaban, que yo estaba filmando, y era muy difícil hacer coincidir las agendas. Y apenas se abrió este espacio, nos mandamos. Y la verdad es que canto allí desde hace muchos años. Empecé allá por el 2007 a hacer ciclos en el Torquato Tasso con el primer disco que salió ahí en noviembre de ese año, y empecé a hacer ciclos todos los veranos y después a hacer un ciclo en verano y otro en invierno. Y fue como una constante; más allá de hacer giras y shows en otros lugares, es como que en El Tasso siempre había uno o dos ciclos por año regularmente. Así que es un lugar que quiero mucho y donde me siento muy cómoda, donde también se da esa intimidad con el público que tiene como un tamaño, una escala perfecta.

-Yendo un poco para atrás, ¿el punto de partida para subirte al escenario como cantante fue el espectáculo teatral Glorias Porteñas, donde interpretabas a una cancionista que cantaba milongas y tangos?

-Esa fue la primera vez que me subí al escenario a cantar.

-¿Y qué significó editar al tiempo de eso Soledad Villamil Canta?

-Un poco desde el título tenía que ver con que ya no estaba "escondida" detrás de un personaje, como era en Glorias Porteñas, sino que subía yo bajo mi nombre y sin personaje a hacer un repertorio que había elegido y que no tenía un contexto teatral, sino que era: "Bueno, acá estoy yo y quiero cantar, y doy un poquito un paso hacia ese lugar más netamente musical ya sin lo teatral". De todas maneras, lo teatral siempre está, primero porque mi condición de actriz me condena (risas), porque siempre tengo como una visión de la interpretación y de las canciones que tienen como ese ángulo también de lo teatral. Y también todas las intervenciones que voy haciendo entre canción y canción, contando cosas, interactuando también con el público, como que eso es parte. Pero ese primer disco fue como decir "Bueno, voy a cantar y no necesito más excusas que decir 'Quiero cantar y quiero armar este repertorio y voy a subir a cantar'". Nota aquí.