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jueves, junio 18, 2026

Enrique Santos Discépolo

 Cafetín de Buenos Aires 

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabiondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.



domingo, abril 28, 2024

Enrique Santos Discépolo

 Cambalache: el tango prohibido de Enrique Santos Discépolo que sigue vigente a 90 años de su creación

Fue compuesto en 1934, plena década infame, y censurada por el gobierno militar en 1943, pero volvió a sonar en 1949. Nunca perdió vigencia a lo largo de los años.

Crisis económica, fraude, corrupción, desesperanza...Enrique Santos Discépolo creo Cambalache en plena Década Infame. Así había bautizado el periodista José Luis Torres al período argentino que se extendió desde el 6 de septiembre de 1930, cuando se produjo el primer el golpe de Estado cívico militar, contra el presidente radical Hipólito Yrigoyen, hasta el 4 de junio de 1943, cuando otro gobierno de facto derrocó al conservador Ramón Castillo. Y la pluma del eximio compositor pudo describir esa época como nadie.

“Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublé... Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos”, comienza diciendo la letra del tango escrito por pedido en 1934, con palabras del lunfardo criollo y modismos arrabaleros.

La idea original era que la pieza se diera a conocer con el estreno de la película El alma de bandoneón, que iba a llegar a los cines en febrero de 1935. Y, de hecho, para eso había sido encargada. Sin embargo, el productor Luis César Amadori, amigo de Discepolín, decidió llevársela a Sofía Bozán para que lo cantara en el Teatro Maipo en el marco de la revista Esmeralda 400. De manera que, a pesar de la ira de Ángel Mentasti, socio fundador de Argentina Sono Film, quien hizo todo lo que estuvo a su alcance para evitarlo, el tango se escuchó por primera vez a fines de 1934 en la voz de La Negra. Nota aquí.





viernes, abril 05, 2024

Enrique Santos Discépolo

 - "Discepolín" (Homero Manzi)

Sobre el mármol helado, migas de medialuna
y una mujer absurda que come en un rincón ...
Tu musa está sangrando y ella se desayuna ...
el alba no perdona ni tiene corazón.
Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?
Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!...
Conozco de tu largo aburrimiento
y comprendo lo que cuesta ser feliz,
y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz;
con tu lágrima amarga y escondida,
con tu careta pálida de clown,
y con esa sonrisa entristecida
que florece en verso y en canción.
La gente se te arrima con su montón de penas
y tú las acaricias casi con un temblor...
Te duele como propia la cicatriz ajena:
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín...
¿No ves que están bailando?
¿No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín...



miércoles, junio 07, 2023

Enrique Santos Discépolo

 DISCÉPOLO CUENTA CÓMO ESCRIBIÓ YIRA, YIRA

"Yo no escribí ´Yira... yira...´ con la mano. La padecí con el cuerpo. Quizás hoy no la hubiera escrito porque los golpes y los años serenan. Pero tenía veinte años menos y mil esperanzas más. Tenía un contrato importante con una casa filmadora que se empeñaba en hacerme hacer cosas que me desagradaban como artista... Como hombre digno. Y me jugué. Rompí el contrato y me quedé en la calle. En la más honda de las pobrezas y en la más honrada soledad...
“Yira... yira...” surgió, tal vez, como el más espontáneo, como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo “dando vueltas” inspirado en un momento de mi vida. Yo, sin un centavo, me fui a vivir con mi hermano Armando a la calle Laguna. Ahí surgió “Yira... yira...”, en medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia, del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquel momento, el tango no salió. No se produce en medio de un gran dolor, sino con el recuerdo de ese dolor.
“Yira... yira...” nació en la calle. Me la inspiraron las calles, el hombre y la rabia de Buenos Aires... La soledad internacional del hombre frente a sus problemas...
La letra de esa canción yo la padecí más de una vez. Pero nunca tanto como en la época en que la escribí. Hay un hambre que es tan grande como el hambre del pan. Y es el hambre de la justicia, de la comprensión. Y la producen siempre las grandes ciudades donde uno lucha, solo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres gris, Nueva York gris, Buenos Aires..., todas deben ser iguales... Y no por crueldad preconcebida sino porque los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar el cielo... El hombre de las ciudades se hace cruel. Caza mariposas de chico. De grande, no. Las pisa... No las ve... No lo conmueven...
“Yira... yira...” fue una canción de la calle. Grité el dolor de muchos, porque de esa manera estoy más cerca de ellos. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan, ríen y lloran sin moldes. Y una canción popular debe ser siempre el problema de uno padecido por muchos..."

miércoles, abril 13, 2022

Mariano Mores

 Mariano Mores, el niño prodigio que admiraba Gardel y grabó 300 tangos

Tras dedicarle 80 años de su extensa vida a la música, un 13 de abril fallecía el autor más universal del tango. Lejos del machismo del 2 x 4, adoptó como nombre artístico el apellido de su esposa, a quien le escribió “Cuartito azul”, su primera composición. Sus tangos son los más escuchados en el mundo.

El 13 de abril del año 2016, a los 98 años, falleció una de las figuras más importantes del tango argentino, Mariano Mores, un talento innato que dedicó ocho décadas de su vida a la música. Todavía hoy demuestra día a día, como pocos, que morir no es desaparecer. 

Pianista, compositor y director de orquesta, Mariano Alberto Martínez nació el 18 de febrero de 1918 en el barrio de San Telmo, pero por diferentes motivos, su infancia transcurrió en Tres Arroyos, Flores y Lanús hasta que la familia se fue a vivir a España, en donde permaneció entre 1929 y 1936.

Niño prodigio de formación clásica, descubrió el tango cuando se enteró en España que había muerto trágicamente Carlos Gardel, a quien por entonces nunca había escuchado y del que prácticamente no sabía nada. Paseando por la Rambla de Barcelona con su padre, en 1935 –contó una vez-, él lo llevó de la mano hasta un negocio en donde pasaban un tema de Gardel y le dijo: “eso es un tango y el que lo canta se llama Gardel”. 

Ese momento casi mágico le hizo dedicar horas a escuchar y estudiar el ciclo gardeliano –sobre todo los temas de Alfredo Le Pera-, que despertó de inmediato su amor por la música ciudadana. Nota aquí.










martes, febrero 07, 2017

Enrique Santos Discépolo,

Soy un arlequín
Actor, compositor, dramaturgo, sinónimo de tango y mito nacional, venerado y proscripto por su adhesión al peronismo, existencialista y mediático avant la lettre, Enrique Santos Discépolo es una de las figuras más trascendentes de la cultura argentina. Por estos días se reedita, corregida y ampliada, la biografía que le dedicó Sergio Pujol en 1997, y que ahora, veinte años después, incorpora nuevas cartas y documentos acerca de su paso por México, sobre la génesis de “Cambalache” y también material fotográfico muy poco conocido. Aquí se anticipa el prólogo escrito especialmente por el autor para esta edición de Discépolo: Una biografía argentina.
Quizás el lector novel no sepa que Enrique Santos Discépolo, cuya vida entró casi perfectamente en la primera mitad del siglo XX, fue figura omnipresente durante su existencia, y omnisciente desde el día de su muerte. Pocas personalidades de la historia argentina, si acaso alguna, supieron desplegar como él un talento tan multiforme y osado: actuación teatral, dramaturgia, autoría y composición de tangos, dirección y actuación en cine, y distintas formas de intervención en radio. Incluso llegó a dirigir, por poco tiempo, una orquesta de tango. Fue “el prototipo del porteño” -antes de la globalización se decía así de un sujeto al que se le adjudicaba la representación simbólica de toda la ciudad–, y desde 2008 la breve diagonal peatonal que va desde Corrientes y Riobamba hasta Callao y Lavalle –por ahí cerca vivieron Enrique y Tania en los 40– se llama Pasaje Enrique Santos Discépolo, un dato bastante singular en una ciudad algo reacia a nominar sus espacios públicos con los nombres de sus héroes culturales. Nota aquí.