Fenómeno Rosa Montero
La escritora madrileña, que publica ‘Un día en la vida de Clarita’, suma premios, lectores y seguidores tras una carrera versátil en la que ha sabido conectar con los biorritmos de su tiempo.
Las carreras literarias conocen figuras que suben y bajan, estrellas fugaces que brillan momentáneamente en un firmamento evanescente y astros que pueden acumular enorme calidad a lo largo del tiempo, pero escasos lectores. Lo raro es encontrar a una escritora como Rosa Montero, que ha aunado un éxito enorme y sostenido con una andadura creciente, versátil, cambiante, capaz de probar múltiples registros y de captar siempre los biorritmos de su tiempo, con más mérito aún cuando ese tiempo suma ya largas décadas de vida. Su literatura ha acompañado a varias generaciones de muchos países desde que publicó hace 47 años su primera novela.
Glosar aquí todos los premios que ha recibido en su vida en todo el mundo desbordaría este espacio y no vamos a aburrirles. Valga la muestra del último año, buen termómetro de todas las facetas de esta escritora y periodista: premio Francisco Cerecedo de Periodismo; premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción; premio Liber al autor hispanoamericano más destacado; Medalla 2026 de la Universitat Jaume I; o premio Giovanni Boccaccio en Italia, que se suman a reconocimientos anteriores de gran prestigio como el Premio Nacional de las Letras en España en 2017 o el de Oficial de las Artes y las Letras 2024 en Francia.
Lo dicho: llenaríamos varias páginas. Por ello nos centraremos en ella, mujer inteligente y eléctrica, devoradora de libros y dotada de una curiosidad científica, histórica, social y psicológica que ha plasmado en casi 40 títulos de narrativa de ficción, de no ficción, de ciencia ficción, de género negro, de periodismo, de infantil y juvenil, de relatos, en sus artículos y hasta en libretos de óperas como El día antes, inspirado en la Ilíada, que se estrenó en mayo en Viena en el 75º aniversario del festival de esta ciudad. Libro a libro, intervención a intervención, la escritora nacida en Madrid en 1951, traducida a cerca de 30 idiomas, se ha convertido en un fenómeno también en América Latina, donde se alargan las colas para lograr su firma en cualquier festival donde esté, y en una presencia demandada en numerosos foros en todo el mundo. Acaba de publicar Un día en la vida de Clarita (Alfaguara), una rareza en su carrera, como ella misma define, y una excusa tan buena como cualquier otra para pararse a analizar su figura.
“Para mí escribir es algo orgánico, natural, es mi manera de dar contenido a mi vida. Desde siempre me recuerdo escribiendo porque, parafraseando a Monterroso, cuando desperté la literatura estaba ahí”, cuenta en su casa junto al Retiro, un templo donde se condensa su mundo, sus obsesiones, sus recuerdos, sus libros y la ristra de cuadernos bien elegidos entre los más bonitos para ir tomando nota, a pluma, de todos sus proyectos. Aquí está Petra, su perra querida, que la acompaña a menudo, como las infinitas salamandras que decoran su espacio. También nos enseña el lema tatuado en su nuca: ni pena ni miedo, una frase que el poeta chileno Raúl Zurita inscribió en el desierto de Atacama en una obra terrestre de más de tres kilómetros y que identificó inmediatamente como su ambición más íntima mientras se hace mayor. “Es un lema maravilloso para envejecer”.
Montero, de formación periodista y psicóloga, con una carrera de éxito en EL PAÍS y antes en Fotogramas y Pueblo, firmó su primera novela en 1979, Crónica del desamor, un título del que renegó durante mucho tiempo. Su ambición ha estado en la evolución, la experimentación y el hallazgo de nuevos registros. “Isaiah Berlin decía que hay dos tipos de escritores, algo independiente de su calidad: los escritores erizo que se enroscan sobre sí mismos y escriben siempre la misma novela, como podrían ser Marcel Proust o Javier Marías; y los escritores zorros que caminan por la estepa buscando horizontes nuevos. Yo soy un zorro total, intento encontrar siempre una nueva manera de contarme mis obsesiones”, asegura. “Todos escribimos sobre los mismos temas, pero trato en cada libro de poner un poco de luz en mis desasosiegos, ver cómo puedo abordar esos temas oscuros, zozobrantes y excitantes de una manera nueva más bella, más original, más exacta y más profunda. Probar siempre”. Nota aquí.

0 comentarios:
Publicar un comentario