Se fue Carlos Alonso, un mendocino inmenso.
Nacido en Tunuyán, hizo del dibujo y de la pintura una forma de mirar de frente: la belleza, el dolor, la memoria y las heridas de un país entero.
Su obra no fue nunca indiferente. Ilustró nuestros grandes textos, retrató la condición humana y dejó en cada trazo una verdad que todavía nos interpela.
Carlos, gracias por haber llevado a Mendoza y a la Argentina tan alto. Tu obra queda para siempre.

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