sábado, enero 24, 2026

Paco León

  “Mucha gente me quiere, pero dos ‘haters’ te pueden reventar la vida”

El cineasta se lanza a un ejercicio de comedia y autoficción en ‘Aída y vuelta’, filme que ironiza con la última semana de rodaje de la mítica serie.

Se sienta Paco León (Sevilla, 51 años) a hablar a resguardo del frío matinal, en la sede de la distribuidora de su Aída y vuelta, y en algún instante resucita Luisma. Durante el éxito de la serie Aída (una década que se cerró en junio de 2014 tras 237 episodios), tampoco se dejó vampirizar por el personaje, y aprovechó aquel impulso no solo para dirigir cine, sino para experimentar además con los canales de distribución en Carmina o revienta (2012) y Carmina y amén (2014). “Como tengo mala memoria, soy cero nostálgico”, arranca. “Pero sí, la nostalgia es una gran arma”. Y de aquel final de etapa, se refugia en lo mismo: “No fue como en la peli. Nada de aquello pasó, pero podría haber pasado [risas]. Los personajes son versiones de nosotros mismos. Carmen Machi nunca ha ido a Tu cara me suena. Insisto en mi mala memoria, y eso me provoca malas jugadas, mezclando realidad con ficción. Me ocurrió con las Carmina. ¿Cuáles de sus momentos eran hechos reales y cuáles ficciones? No soy capaz de separarlos. Del final de Aída recuerdo que estábamos muy quemados, deseando acabar, y por otro nos daba mucha pena. Vamos, sensaciones de tristeza y alivio”.

Aída y vuelta, dirigida por él, coescrita con Fernando Pérez, y que se estrena el 30 de enero, es un hábil volatín de metaficción. “Cuando me propusieron el proyecto, no acabé de verlo. ¿Retomar Aída? Hasta que encontramos la clave: hacer no solo un ejercicio de nostalgia, sino un examen de conciencia. De analizar dónde estábamos y quiénes éramos, un poco un volver a los orígenes. Y yo creo que la nostalgia en Aída y vuelta está en la mirada, no en el discurso. Por eso hemos trasladado la acción a 2018, porque fue el año en que empezó todo: el MeToo, la corrección política, la cancelación...“. No todos sus compañeros lo abrazaron igual. Ana Polvorosa, que ya hace tiempo que dejó claro lo atrás que le había quedado la serie, no aparece en el largo. “Algunos en el rodaje se han dejado parodiar más y otros menos, y eso se nota en lo que salen en pantalla”.

Antes de entrar en otras materias, confiesa que ese examen de conciencia ha sido complicado. “Ahora estoy respirando un poco. Veo que hay algo que funciona. La película tiene muchas capas, y una es la directa, la fácil; funciona como comedia vodevilesca, con muchos tipos de chistes, fiel al espíritu y al tono de la serie. Por otro lado, también alberga otras capas que me interesaban. Y eso me ha asustado durante mucho tiempo”, como preámbulo a narrar ese interés ulterior. Nota aquí.



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