“Si no hay más teatros, lo haremos en las plazas, en las calles, en los balcones; somos indomables”
El Excéntrico de la 18, el teatro de la actriz, cumple 40 años y hay celebraciones. “En Argentina, así como hay muy buenos futbolistas hay muy buenos teatristas, está en la genética”, dice
“Querida compañera”, dirá, por teléfono, la voz ronca de Juan Domingo Perón esta tarde de marzo. “Querida compañera”, dirá, y se reirá. Claro, no es una sesión de espiritismo -aunque, quien sabe, el teatro lo sea- sino una actriz, nada menos que Cristina Banegas, interpretando al Líder. No es por nada: Banegas será Perón en un espectáculo que está por hacer en su teatro, El Excéntrico de la 18. Y no es por nada que lo hace: El Excéntrico está cumpliendo 40 años y esta obra, La Bala de Plata, es parte la programación preparada para festejarlo.
“Son tiempos en los que todo es mucho más difícil, todo es mucho más costoso, todo es mucho irrealizable. Y sin embargo, seguimos haciendo teatro, seguimos haciendo música, seguimos haciendo cine”, dirá enseguida la actriz.
El teatro abrió allá por 1986 con El Padre de August Strindberg, que dirigía Alberto Ure. Escuela y sala se propuso Banegas, y así fue. Ha contado ya algunas veces que el nombre lo puso Ure, justamente, y que tenía que ver con que su ubicación -en la calle Lerma, donde Villa Crespo empieza a volverse Palermo- estaba, en ese momento, bastante extrarradio. Y la 18, bueno, era la circunscripción electoral. El toque político, gusta decir Banegas.
Cuatro obras habrá para el festejo y tres serán protagonizadas por ella: la mencionada La bala de plata -que hará con Karina Elsztein y dirección de Graciela Camino-, Molly Bloom, ese monólogo basado en el último capítulo del Ulises de Joyce (dirección de Carmen Baliero) y el entrañable Proyecto Quevedo, donde la actriz hace una performance sobre textos de Francisco de Quevedo, sobre una mesa que perteneció a su madre, Nelly Prince (dirige Jorge Thefs). Nota aquí.

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