Ismael Serrano abraza Tenerife en un concierto íntimo lleno de emoción y magia
El cantante presentó su nueva gira 'Guitarra y voz' en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, bajo la organización de El Búho Club Producciones.
El reconocido cantautor Ismael Serrano ofreció este jueves una velada acústica en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, bajo la organización de El Búho Club Producciones. De este modo, interpretó los repertorios más emblemáticos de su trayectoria y presentó su último trabajo, Grabaciones Insospechadas. Con más de 30 años de recorrido en la industria, el madrileño demostró una vez más su capacidad para conectar con la audiencia mediante letras cargadas de sensibilidad, memoria y compromiso social.
Con un ligero retraso, apareció sobre la tarima acompañado de su guitarra y con su característico tono cercano. Tras invitar a los presentes a unirse desde los primeros compases, ofreció una declaración de intenciones sobre el significado de su profesión. Dedicando un guiño a Joaquín Sabina, afirmó que cantar “a veces trata de regresar a lugares donde has sido feliz”.
El programa combinó clásicos como Un muerto encierras, Vértigo o Ana con temas más recientes, entre los que se incluyeron Qué andarás haciendo y Cállate y baila. Entre cada actuación, el artista compartió reflexiones sobre el proceso creativo y las historias que inspiraron sus composiciones, generando un diálogo constante con quienes se encontraban en el auditorio.
Durante la velada, el cantautor recordó sus inicios en la universidad, cuando descubrió que las canciones “desafiaban las leyes del tiempo y el espacio”, permitiéndole tanto congelar instantes como viajar al futuro con la esperanza de construir un mundo mejor. Entre juegos de luz y suaves velos de humo, el espectáculo se desplegaba en una atmósfera tan mágica que nadie osaba interrumpir. Con Hoy es siempre, inspirado en los versos de Antonio Machado, invitó a los asistentes a encontrar poesía en la vida cotidiana y a valorar los pequeños momentos que a menudo pasan desapercibidos.
Uno de los actos más anecdóticos se produjo cuando tocó Inevitable de Shakira, intervalo donde el músico aprovechó para abordar el poder de los algoritmos en redes sociales y la importancia de utilizarlas de manera responsable. Todo ello fomentando el debate con quienes piensan distinto sin imponer superioridad. “El pesimismo, a menudo, es una herramienta política para que creamos que no podemos actuar. Ser optimista es una militancia necesaria, no un ejercicio ingenuo. Hay que generar vínculos para entender que no estamos solos y que tiempos mejores pueden venir”, afirmó.
El punto culminante de la noche llegó con Papá, cuéntame otra vez, un tema de protesta que rescata la memoria histórica española y la experiencia de quienes lucharon contra el franquismo. A su parecer, la Transición supuso una etapa de promesas de cambio que, décadas después, siguen sin cumplirse de todo. De ahí brotaron largos minutos donde la música se transformó en una vía para recordar la necesidad de no olvidar las lecciones del pasado.
Finalmente, el broche de oro del evento fue un cierre cargado de afecto, un abrazo compartido que resonó entre aplausos y elogios constantes. Ismael Serrano se despidió con afecto: “Gracias por todo, cuídense mucho. Hasta siempre”. Como resultado, se vivió una jornada en la que la música, reflexión y emoción se entrelazaron para dejar una huella imborrable. Nota aquí.

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