“Mi trabajo no es elevar la literatura, sino invitar a más gente a la fiesta”
El autor superventas estrena ‘thriller’, ocasión propicia para ahondar en el personaje y descubrir qué hay detrás de este extraordinario fenómeno editorial.
Juan Gómez-Jurado (Madrid, 48 años), uno de los escritores en español más vendidos del mundo, tiene miedo “a todo”: a los coches, a los metales, a la muerte, a que no lo quieran. “Es importante temer las cosas para poder retratarlas. Es inseguridad, también, ¿eh? Es más un defecto de carácter que una fortaleza. No puedo evitar el hecho incontrovertible de que mi madre me dejara abandonado en las escaleras de un hospital”, aseguraba esta semana en un hotel del centro de Madrid. Durante más de dos horas, el autor de thrillers como Todo arde se expande, usa anécdotas, recurre al relato confesional, saca algún conejo de la chistera, habla con furor de su trabajo y reconoce sin rubor que detrás de todo existe un personaje: “Hay una armadura. Es como un traje de rey mago. Si te lo pones y vas a un colegio o a un hospital y se te acercan niños, tú estás en modo personaje. Porque eres consciente de que en ese momento y en ese lugar estás haciendo feliz a alguien. Y es lo que hago yo cuando me subo al escenario: me pongo un traje que tiene escrito por todas partes ‘leer es muy divertido”.
Con su nuevo libro, Mentira (Ediciones B), Gómez-Jurado ha huido del universo Reina Roja, el conjunto de novelas, incluida la que da título a la serie, que lo convirtió en un extraordinario fenómeno comercial. Según los datos de Penguin Random House, casa matriz de su editorial, acumula cuatro millones de ejemplares vendidos, a los que hay que sumar el medio millón de las aventuras infantiles que escribe con su mujer, la psicóloga Bárbara Montes, y traducciones a medio centenar de idiomas. “Te voy a decir la verdad, necesitaba salir de ahí”, asegura antes de parar un buen rato, como hará varias veces a lo largo de la conversación, para trazar en su mente, mirada hacia arriba, la respuesta. Después, se fija un momento en el reloj Casio amarillo que lleva en la muñeca (como Eva Ramos, su protagonista), machaca un tapón metálico que mueve nervioso entre sus manos, bebe agua, suspira y cuenta la historia de Eva Ramos, la real, su amiga, la mujer que le salvó la vida, asegura, fallecida de cáncer con 41 años justo antes de que se pusiera a escribir Mentira. “Yo soy lo que soy y la única manera de hacerle justicia era poniendo su nombre a un personaje. Lo hice con miedo y no sé con qué más”, remata.
Mentira es un thriller que nos presenta una mujer de acción metida en serios problemas, tras una carrera delictiva llevada con habilidad y sufrimiento desde la adolescencia. Pasadas más o menos 100 páginas, de sus casi 700, el asunto se complica en todos los sentidos y se abre la puerta a otro tipo de escenario, y de novela. Decir más sería estropearlo, y quienes frecuentan este género lo comprenderán enseguida. Mentira será un libro bueno, buenísimo para algunos, o mediocre, quizás directamente malo para otros, depende de lo que cada cual pida a la lectura; uno, eso sí, en el que funciona cada mecanismo puesto para pasar a la página siguiente y a la siguiente. Pero esto no es una crítica, así que veamos qué piensa su autor del lugar que ocupa en el mundo editorial.
—¿Cambiaría un millón de ejemplares por el Premio Nacional de Narrativa?
—No. Cada uno de nosotros en este precioso universo de la literatura cumplimos una función. Algunos tenemos el trabajo de contaminar la pasión por la literatura a los demás. Nuestro trabajo no es elevarla, sino invitar a más gente a la fiesta. Y acepto orgulloso. No podría recibir ese premio, porque no me lo merezco y tampoco cambiaría ese millón de ejemplares por nada, porque son muchas personas enganchadas a la lectura. El único premio que quiero ganar en la vida es el del fomento a la lectura, ese sí me lo merezco. Nota aquí.

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