EL AÑO AQYEL DE LAS CEREZAS
Todas las derrotas nacieron
del mismo fuego de la tierra
y crecieron con la humildad del agua
que el arroyo siembra y distribuye
por las cañaveras infinitas del subsuelo.
Para hablar con la Tierra,
el poeta Jorge Oteiza apostaba
su oído contra el suelo,
esperando los dictados sabios de la Naturaleza.
Tras recibir el mensaje,
el poeta se recogía a meditar.
Al enterarse, algunos dudaron
de la salud mental del de Orio,
salvo Gabriel Aresti y yo mismo.
Aresti lo dejó escrito
en el más largo y hondo de sus poemas.
Siento crecer de su vocabulario
para decir que Oteiza hablaba con la Tierra.
Pero sé que las buenas gentes me creerán.

0 comentarios:
Publicar un comentario