martes, marzo 17, 2026

Liliana Felipe

  “La desaparición te borra el piso para siempre”

La hermana y el cuñado de la artista “argenmex” fueron secuestrados por la última dictadura, por eso los siete conciertos fueron organizados en conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado.

Recién acababa de asumir Milei y “Estudiar historia”, una de las tantas canciones que Liliana Felipe compuso junto con su esposa Jesusa Rodríguez, no tardó en viralizarse en redes. En el video de 2024 se puede ver a la cantante y pianista argenmex con un paródico casco de gladiador tejido a lana, que cruza los brazos imitando el gesto déspota y autoritario del emperador Calígula, después de cantar: “No bien empezó, vació el tesoro de su imperio, en Roma. / Despreció el Senado y convirtió en un burdel a Roma. / El déspota decía que aunque sea por la fuerza/ voy a imponerles mi ley, / el pueblo muerto de hambre respondía/ métete por el orto tu ley”. Claramente, esta enorme artista nacida en 1954 en la ciudad cordobesa de Las Varillas, no refiere aquí solamente al antiguo romano sino a su patética reedición argentina. Y lo hace montada en ese inconfundible estilo que conjuga magistralmente ironía, humor y dramatismo. El registro político de gran parte de sus composiciones musicales resulta indisociable de su biografía: familiar de una desaparecida, exiliada, activista incansable que fue ampliando y modificando sus luchas hasta desembocar en el antiespecismo y el veganismo. Pero también en su repertorio hay canciones de amor y de desamor, porque de lo que sea parece poder hablar la Felipe, con su cada vez más aguda sabiduría emocional. Por ejemplo, en la reciente “Dejar de querer”, dice: “Me gusta querer/ pero también me gusta/ dejar de querer/ porque significa rendirse, /dar un paso hacia afuera,/ cerrar un ciclo, empezar de nuevo”.

“Estudiar historia” es otra de las cuatro novedades que esta música radicada en México desde finales de los ‘70 interpretará en la gira que arranca en Córdoba el 20 de marzo, y continúa el 22 en Villa María -ciudad donde se mudó con su familia cuando tenía apenas un año-, en CABA el 27 y el 28, el 11 y el 12 de abril en Rosario, el día 17 en La Plata. Los siete conciertos han sido organizados en conmemoración de los 50 años transcurridos desde el Golpe de Estado que determinó la tragedia no solo de todo un país sino en particular de su propia vida, cuando su hermana Ester Felipe y su cuñado Luis Mónaco fueron secuestrados por los militares en 1978. Ester ha sido la inspiración para canciones igual de bellas que desgarradoras como lo son “Milonguita”, de 1981, y diez años después, “Otro adiós sin dios”. Ésta, compuesta también junto a Jesusa, integra el disco 1991 y está hecha de una seguidilla de preguntas que van profundizando el estremecimiento de quien la escuche: “¿Cómo fue la bala?/ ¿Dónde estaba el cielo?/ ¿Qué montaña ya no pudo más/ besar tu pelo?/ ¿Dónde estaba Dios?/ ¿Dónde estaban todas las naranjas?/ ¿Dónde estaba yo cuando esa bala/ te dio?”.

Entre los temas aún no incluidos en un disco, que formarán parte del repertorio de la Felipe en esta futura serie de shows, están “Si Estados Unidos viera”, un ingenioso juego de palabras que expone la farsa democrática con la que el colonialismo yanqui se justifica a sí mismo y ante el mundo, y “Ayoloco”, dedicado al glaciar mexicano extinto en 2018, una letra que entre la sublevación y la melancolía expresa el dolor por un planeta que aquí y allá va deteriorando sus condiciones para la supervivencia. Desde hace más de una década, su intenso activismo vegano y antiespecista la distingue más que ninguna otra causa. Liberación animal, el álbum de 2019 reeditado en 2024, está dedicado exclusivamente a esta temática que es para ella una deriva, o más bien una potenciación, del pensamiento político que tuvo como impulso inicial la defensa de los derechos humanos.

-¿Cómo fue tu llegada a México en 1978? ¿Llegaste sola?

-Llegué a México por tierra, caminando desde la Argentina, planté mi primer geranio. Ahí supe que me quedaría.

-¿Cuánto tiempo transcurrió hasta tu encuentro con Liliana Callizo y qué te pasó al enterarte de lo ocurrido con tu hermana Ester?

-Estábamos en Barcelona, con una amiga editora que la conocía y que me comunicó con ella. Liliana Callizo me comentó que había estado con mi hermana en el campo de concentración La Perla y que la habían “trasladado” a la semana de llegar. Eso significaba que la habían matado. Yo calculo que la mataron el 17 de enero de 1978. Inmediatamente llamé a mis padres y les comenté. Fue una noticia devastadora. La desaparición tiene eso, que te borra el piso para siempre.

-¿Te parecía probable el retorno de una derecha tan brutal a la Argentina?

-No, nunca lo imaginé. Pero si ponemos en el caldero del poder ignorancia, soberbia y ablutofobia (trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso a bañarse), sale algo así. La cosa no es solo el papelón del payaso diabólico sino que están robando todo. La derecha a eso se dedica. Él, como los envases, es intercambiable y necesita ayuda especializada.

-En estos años, ¿cómo ha sido vivir simultáneamente la realidad de dos países, de dos pertenencias, a veces tan contrastantes como en este momento político?

-México es demasiado, es imposible no sucumbir a su desmesura. México es demasiado incluso para lxs mexicanxs. Es inabarcable. Un país trascendido con cimientos espirituales de piedra. México es la dualidad, y esto me permitía sentir a la Argentina -que me había provocado tanto dolor- y a México, que me daba tanta alegría. Ahora sé que estaba “Nepantla”, que quiere decir entre dos mundos, oscilando, un concepto de la filosofía antigua de México que me encanta. No soy “No binaria”, estoy “Nepantla”. En México ahora estamos viviendo un momento de lucidez, de respeto, de amor y luchando contra la violencia que dejó la derecha. Desde aquí es incomprensible ver lo que ocurre en la Argentina y seguramente desde allá también les resulta incomprensible. Aunque es igualmente incomprensible que en México o en la Argentina, con dos propuestas políticas opuestas, los gobiernos sigan promoviendo la explotación animal, con el consecuente aumento de la violencia y de la enfermedad. Nota aquí.



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