Visita en la Zurriola
Se marchan tres amigos y me quedo
lleno de su amistad, llenos los ojos
de esperanza en la vida, y mis antojos,
mis fuerzas, pensamientos, lo que puedo
es contar ya las horas con denuedo,
reforzar la mirada y mis despojos,
sueños sin soñar, y a los días flojos,
lanzarlos lo más lejos, y sin miedo
pasar el Rubicón como quien pasa
un charco que no es mar ni sabe serlo,
de un salto vertical hacia la cumbre.

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