lunes, diciembre 08, 2025

Editorial Losada

 La editorial Losada entregó su legado a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de España

Se trata de una donación de material histórico que será custodiada por la institución española hasta su entrada en la Caja de las Letras. Entre los libros donados, figuran Cara de plata y Águila de blasón, de Ramón del Valle-Inclán; A la pintura, de Rafael Alberti, y La agonía del cristianismo (primera publicación de la editorial) y Cancionero de Miguel de Unamuno, ambos en su primera edición.

La editorial argentina Losada entregó su legado a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en un acto en el que estuvieron presentes Luis García Montero, director del Instituto Cervantes; José Juan Fernández Reguera, presidente de Losada; José María Ridao, cónsul general de España en Buenos Aires y Roberto Varela, consejero cultural de la Embajada de España. García Montero recibió, de manos de Fernández Reguera una donación de material histórico que será custodiada por la institución española hasta su entrada en la Caja de las Letras.

“La mejor manera de comprometerse con el futuro es saber heredar los mejores legados del pasado. Y en ese sentido, en la Caja de las Letras queremos darle una importancia especial a las editoriales. Porque en todo el vértigo de la transformación tecnológica que existe, hay que defender el libro como referencia de una cultura que nos forma como ciudadanos y que nos invita a pensar y a tener conciencia crítica y a no estar a merced de la manipulación y de las falsas consignas”, expresó García Montero al inicio de la ceremonia.

“Estoy muy agradecido con la decisión del Instituto de acoger a Losada en su Caja de las Letras”, señaló por su parte Fernández Reguera. “Con 87 años, la editorial sigue adelante y prácticamente es la única que ha quedado como propietaria en la Argentina, porque las multinacionales han absorbido prácticamente todo”, agregó antes de detallar los libros donados, dispuestos cuidadosamente dentro de una caja de felpa roja: Cara de plata y Águila de blasón, de Ramón del Valle-Inclán; A la pintura, de Rafael Alberti, y La agonía del cristianismo (primera publicación de la editorial) y Cancionero de Miguel de Unamuno, ambos en su primera edición. Además, el legado incluyó una ilustración original del artista italiano Atilio Rossi, que formó parte del libro de Sartre El aplazamiento, y una carta del año 38 escrita por la viuda de Valle-Inclán, en la cual solicitaba que sus libros fuesen publicados en el país.

A continuación, en el cierre del encuentro, García Montero hizo entrega a Fernández Reguera de la llave dorada de la caja 1150. “Hay dos llaves. Una se la queda la institución y otra se la queda el propietario para disponer de la caja”, aclaró. “Todos estos documentos están inventariados en la Biblioteca Patrimonial para que los puedan utilizar los investigadores. Además, también hacemos exposiciones itinerantes por la red del Instituto en otras partes del mundo. Estos recuerdos son estupendos”.

Un poco de historia

El Instituto Cervantes, con sede central en Madrid, cuenta en su sótano con la Caja de las Letras, una histórica cámara acorazada que antiguamente sirvió de caja fuerte para el Banco Español del Río de la Plata y el Banco Central. En la actualidad, dispone de más de 1.800 cajas de seguridad y algunas de ellas contienen legados literarios, artísticos y científicos de la cultura hispanohablante.

Desde 2007, artistas, intelectuales y escritores (entre ellos todos los premios Cervantes desde ese año) han donado parte de su patrimonio cultural a la Caja de las Letras. Juan Gelman, Mario Benedetti, Gioconda Belli, José Saramago, Rosa Montero y, más recientemente en 2025, artistas como Joan Manuel Serrat y Charly García son algunos de los nombres que integran esa lista.

En este marco, el legado de Losada tiene un significado especial para la institución española. Fundada en Buenos Aires en 1938 por el editor madrileño de origen gallego Gonzalo Losada (1894-1981), supo ser conocida como la “editorial de los exiliados”, ya que albergó a republicanos e intelectuales españoles residentes en la Argentina antes de la Guerra Civil, como Francisco Ayala, Lorenzo Luzuriaga o Manuel Lamana. Así, se convirtió en un espacio de expresión para el pensamiento republicano español, en el cual se editó toda la obra literaria de la Generación del 27. Autores como William Faulkner, Antonio Machado, Albert Camus, Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias y Harold Pinter, entre muchos otros, integraron su catálogo que, durante un tiempo, estuvo prohibido en España. Nota aquí.



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