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Rafa Pons Espacio MAHOU — Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
Bajo las rúbeas luces del Espacio MAHOU, con el imponente césped del Santiago Bernabéu como telón de fondo y el murmullo animado de los aficionados, Rafa Pons subió al escenario para convertir una fría y lluviosa noche madrileña en una fiesta de música y cerveza que nadie esperaba olvidar.
La actuación de Rafa Pons en el Espacio MAHOU fue, por encima de todo, un tributo apasionado a las canciones que han definido su carrera. Temas como Olvídate de Ti, Que Pasen Cosas, No Se Me Da Bien o Hambre de Balón —título y corazón de su celebrado disco grabado en directo publicado en 2017, con amigos y compañeros como LUIS RAMIRO, El Kanka, Andrés Suárez o MARWAN — resonaron con una energía que parecía retumbar como un gol conseguido en el último minuto, conectando cada verso con la euforia del público. Rafa Pons demostró en cada estrofa por qué es uno de los cantautores más carismáticos y sinceros de la escena: su voz, su forma de contar historias y su cercanía con el público convierten cada concierto en una experiencia íntima y colectiva, donde la pasión por la música y el espíritu de sus canciones se elevan por encima de cualquier marcador. También nos presentó “SOBRE TODO EN BARES” un disco en directo en versión acústica guitarra y voz grabado en quince salas de tres países.
El ambiente era perfecto: tercios de cerveza, canciones en boca de todos y un público que parecía listo tanto para cantar como para ver una final imaginaria. Y es que el concierto estaba impregnado de espíritu futbolístico desde el primer acorde, como si en vez de saltar al escenario se estuviera alineando en un once titular para una gran final.
Los músicos irrumpieron con camisetas naranjas de la Oranje Teams (Holanda), vibrantes bajo los focos, dando una imagen tan inesperada como un gol en el minuto 90. Rafa, con su característico carisma y en un guiño nostálgico al mundo de los dibujos animados futboleros, apareció con una camiseta de Lenders, homenajeando al personaje principal del manga y anime de Supercampeones y recordándonos que el fútbol también está en nuestra infancia.
Mientras afinaba la voz desde el banquillo, el delantero músico murciano José Luis Manzanero “Manza” abrió el concierto de manera inesperada, llevando al público “de Cieza a Nueva York con un hueso de oliva”, como si hubiera marcado el primer gol de la noche con un cañonazo desde fuera del área. (durante el concierto también tuvimos una sorpresa: Enrique, el hijo de Manza pertrechado con las baquetas nos hizo de forma espontánea un solo de batería soberbio pese a su corta edad)
Después apareció Rafa, con esa mezcla explosiva de sinceridad y humor, lanzó al público una “encuesta sociológica” futbolera: de qué equipos eran. Al reconocer él mismo ser hincha de Boca y del Barça, tímidos aplausos, … hasta que la mayoría levantó la mano como madridistas. Con una sonrisa pícara, y más de cerveza que de rivalidad, soltó: “¡Qué hijosdeputa estáis en mayoría!” el público estalló en risas y aplausos; porque aquí nadie puede negar que el fútbol y la fiesta van de la mano, al igual que la cerveza y las canciones. Fue un concierto sin rivalidades, con fair Play y buen humor. La música siguió fluyendo con temas que parecían tener la misma energía que un contragolpe perfecto.
Entre el público, se dejaron ver rostros de la más pura canción de autor capitalina como LUIS RAMIRO, gran amigo de Rafa, y Noriega, también estaba por allí el hijo del mítico jugador madridista Paco Gento, todos bebiendo, cantando y aplaudiendo como si estuvieran en una grada compartida entre concierto y partido.
La banda, en plena comunión con el público, desplegó un sonido vibrante: Joan Berenguer a las teclas, Eloy López marcando el ritmo en la batería, y como intervenciones especiales Dusan Jevtovic a la guitarra y Lorenzo Vilches al teclado. Entre todos construyeron esa atmósfera que transita entre el rock directo y la canción de autor con un pie en el estadio y otro en el bar.
Para el cierre, Rafa y su banda nos llevaron a “perseguir a la luna”, con una mención a Albert Pla, dejando ese eco de complicidad y nostalgia que te hace creer que la música, el fútbol y la cerveza pueden contar la misma historia desde distintos ángulos.
Y mientras el "merchan" ofrecía discos y recuerdos con ofertas que rivalizaban con cualquier barra de bar, quedó claro que esa noche en Madrid no fue solo un concierto: fue un partido ganado por la música, festejado con cerveza y celebrado con el corazón de un hincha.
Rafa Pons fue sin duda el MVP de la noche.














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