Aquella utopía
“Por ti contaría la arena del mar”,
para ver si esconde reliquias o espejos,
que fueron lanzados al agua de lejos,
por ver si algún día se podría encontrar.
En una botella, de tanto bogar,
un pliego de telas, papeles enviejos
collares perdidos, costras de cangrejos,
en una marea pudieron llegar.
Nadie la esperaba, y nadie llegó
a ver el misterio de aquellos mensajes,
que envían sirenas vestidas de espía.

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