En Boedo, reabrió una mítica pizzería de los años 70 con la fórmula de siempre: al molde y con mucha mozzarella
Era parte del ritual post cancha de los hinchas de San Lorenzo.
En los 90 cambió de dueños y mutó. La pandemia le dio el golpe final.
Hay lugares que no cierran aunque cierren. Quedan en la memoria del barrio. Antonito, la pizzería que durante los 70 despachó pizzas memorables sobre Carlos Calvo, en Boedo, es uno de esos. Pasó a otras manos, se fue desdibujando y la pandemia le dio el golpe final. Pero casi 30 años después, dos jóvenes emprendedores decidieron que una historia así no podía terminar con el cartel de "cerrado" pegado en la puerta.
Los vecinos de Boedo todavía recuerdan que ir a Antonito era parte del ritual después de los partidos que San Lorenzo jugaba de local, cuando el Ciclón todavía tenía su estadio sobre la avenida La Plata. Por ahí pasaron Spinetta y Fito Páez.
Los techos de ladrillo a la vista y las vigas de madera volvieron a ser lo que eran. Los colores también. Y la pizza media masa con abundante muzzarella, con esa impronta bien porteña, regresó acompañada de su inseparable moscato.
La historia de Antonito
Antonio era flaco, alto, carismático y, según cuentan, siempre impecablemente vestido. "Imagínate los años 70, esa época donde todos andaban como de traje", recuerdan Cristian Díaz Gatusso y Leo Díaz, los dos emprendedores que hoy llevan adelante la reapertura.
La pizzería original nació en esa década y cerró a fines de los 90, cuando murió su dueño. El local pasó a otras manos, cambió de nombre y de alma, y terminó cerrando definitivamente durante la pandemia. Pero el nombre Antonito quedó flotando en el barrio.
El vínculo con Boedo era profundo. Ale, un ex empleado que se convirtió en fuente oral imprescindible para reconstruir la historia, les contó que cuando San Lorenzo jugaba de local en el Gasómetro, sobre la avenida La Plata, la gente salía de la cancha y se venía directamente a Antonito. Parada obligada, ritual de barrio.
Hasta los directivos del club frecuentaban el lugar. "En 1986, cuando Fito Páez y Luis Alberto Spinetta grababan el álbum La La La en el estudio Ion, que quedaba cerca, venían a comer cuando terminaban las sesiones". La abuela de Patricio, uno de los socios originales, los recibía siempre.
Recuperar el local fue como ir descubriendo capas de historia. El espacio había funcionado como la pizzería La Ideal y estaba "modernizado" con durlock por todos lados. Cuando empezaron a romper, encontraron un techo debajo del techo y otro debajo de ese. Al sacar el segundo apareció el ladrillo a la vista. Nota aquí.



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