miércoles, junio 10, 2026

Julian Barnes

 Julian Barnes, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026

El autor británico, uno de los últimos exponentes de la generación Granta y caracterizado por su sentido del humor, ha abandonado la escritura con su última novela

El escritor Julian Barnes (Leicester, 80 años) ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026. El británico es autor de obras como El loro de Flaubert, Inglaterra, Inglaterra o Arthur & George (todas publicadas en España por Anagrama). En 2011 ganó el premio Booker con El sentido de un final. Encasillado dentro de lo posmoderno y caracterizado por su sentido del humor, fue uno de los exponentes de la llamada generación Granta —por la revista literaria de mismo nombre—, de la que formó parte a principios de los años ochenta junto a otros grandes novelistas como Martin Amis, Christopher Hitchens, Salman Rushdie o Kazou Ishiguro. Su último libro, Despedidas, publicado a principios de año, será también el último que escriba, lo que convierte este premio en algo así como un broche a su fructífera carrera literaria.

El jurado del Princesa de Asturias ha destacado “su condición de extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor, ironía y de un ‘optimismo melancólico y un pesimismo alegre’, según sus propias palabras”. El jurado, reunido en Oviedo y formado por personalidades de las letras, el periodismo, la academia y la cultura en general, también ha valorado la visión “lúcida, cálida y compasiva” de la especie humana que se da en la figura del británico, así como el empleo de la memoria como “configuradora de la identidad, sin renunciar a la imaginación, con el amor como principio esencial”. La obra de Barnes reelabora la historia —de la literatura, del arte, de la música, de la gastronomía— con una mirada europeísta “hasta alcanzar un estilo único, que lo singulariza dentro de una generación de autores británicos especialmente brillantes, que ha marcado la literatura contemporánea”.

“Será mi último libro. Aunque no dejaré de escribir. Lo haré para los periódicos, o ensayos y cosas por el estilo”, dijo el autor a este periódico en una entrevista realizada en enero. Temía convertirse en repetitivo, seguir haciendo novelas solo por inercia sin, en realidad, sacar nada nuevo de las vísceras. Mejor una despedida honrosa y honesta. La novela final trata precisamente de dos personajes, Stephen y Jean, que tratan de reavivar 50 años después, sin fortuna, su idealizado amor universitario. Tal vez sea una metáfora de la escritura tardía. “Voy a cumplir 80 años [su cumpleaños fue el 19 de enero]. ¿Conoces a alguien que haya escrito un buen libro a esa edad?”, decía el escritor hace unos meses.

La suya ha sido una obra innovadora y pausada, atrevida y reposada, intelectual e imaginativa. Su mezcla de ficción y no ficción —textos “híbridos”, como le gusta llamarlos— ha atrapado a millones de lectores, con obras maestras como El Loro de Flaubert, o como El Sentido de un final, en la que jugó magistralmente con sus temas favoritos, las trampas del pasado y de la memoria.

Enamorado de Francia y de sus autores cumbre, el más afrancesado de los escritores contemporáneos del Reino Unido es a la vez profundamente británico en su manera de contemplar el mundo con calma y prudencia, o de lamentar la tragedia del Brexit por la desgarradora separación respecto a una cultura, la europea, de la que Inglaterra es parte esencial. “Me he vuelto más de izquierdas porque el centro se ha desplazado a la derecha”, decía a principios de 2026.

El autor superó la muerte del amor de su vida, la agente literaria Pat Kavanagh (en 2008, a los 68 años) y vive con Rachel Cugnoni, su antigua editora en Penguin. Kavanagh fue también agente de Martin Amis, con el que tuvo una sonora ruptura profesional (Amis fichó por el poderoso agente Andrew Wylie, conocido como El chacal) que enemistó a los dos escritores. A pesar de todo, en su última novela Barnes tiene palabras amables para Amis, fallecido en 2023: “En los últimos años de su vida, nos vimos unas pocas veces, vino a cenar a casa. Y sentí gran pena por su enfermedad, que fue horrible. Por eso lo he incluido en mi libro”, dijo Barnes. El escritor convive también con un cáncer de sangre desde hace años, que le obliga a realizar visitas periódicas al hospital. “Incurable pero tratable… como la vida”, ha escrito. Nota aquí.









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