Federico García Lorca es
Federico García Lorca es poeta, es hombre por los cuatro costados del duende y es homosexual, pero no se le puede reducir a nada. Federico García Lorca es dramaturgo, es prosista, es conferenciante, es música que habla por el piano y la voz, pero tampoco es posible reducirlo a eso. Federico García Lorca es republicano y es tradicionalista, es revolucionario -poco, aunque esté con los parias de la tierra- y señorito, es conservador, es libertario, pero tampoco es eso solamente. Federico García Lorca, atención, es católico hasta la profundidad, cree en Dios y en la Virgen, o los tiene en el centro de su devoción, pero tampoco podríamos decir que Federico García Lorca es únicamente un hombre de fe, porque con seguridad pasará sus crisis interiores y sus vértigos ante el Cristo yacente. Federico García Lorca es taurino en el rito arenoso de la sangre: sigue el rastro bermejo que el minotauro arrastra desde Creta. Federico García Lorca morirá con dos banderilleros republicanos que serán asesinados con él, Federico García Lorca es amigo de Ignacio Sánchez Mejías, torero mecenas del 27, y escribe Llanto por Ignacio Sánchez Mejías cuando fallece en la plaza, cogido por el toro Granadino, en Manzanares, por donde se persignará siempre Manolete cuando pase, muchos años después, conduciendo su Buick.
Todo eso y mucho más es Federico García Lorca: es hijo de un padre y una madre, es hermano, es amigo. También de Luis Rosales, el poeta falangista que lo protege en su casa cuando Federico vuelve a Granada, porque se siente, equivocadamente, más seguro en su ciudad. Federico García Lorca es un hombre asesinado por el bando fascista durante la guerra civil, como podría haberlo sido también en el primer Madrid republicano, el de las batidas al amanecer, por cualquiera de las causas expuestas antes, porque la guerra civil es eso, no el tuiteo de hoy. Federico García Lorca es una bestia humana y literaria, Federico lo es todo: un poeta telúrico, un Walt Whitman nuestro, una de las razones por las que Leonard Norman Cohen se hace Leonard Cohen. Federico es la música del mundo.
Federico García Lorca es un hombre sin tumba que mantiene su lápida ligera en la mirada de cualquier poeta en todos los idiomas. Lorca es español y no puede vivir sin su tierra de canto y abandono, de ira y fuego, de alegría y pasión, como vemos en el gran documental Lorca en La Habana, de Antonio Manuel y José Antonio Torres, que proyectamos en junio en el Ateneo de Madrid. Es un universo, no un pedazo de vida o de pancarta. Por eso, porque Lorca es todo, no puede dividirnos cincuenta años después de la transición. Y quien busque separarnos con él, miente o nunca lo ha leído, porque no le interesa. Nota aquí.

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