“Barreda es un hombre carente de sentido”
El actor asumió el desafío de encarnar al femicida convertido por los medios en personaje: “Más allá de la repugnancia, tenía que mostrar a ese hombre tal como lo veía”.
El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda tomó una escopeta y asesinó en su casa de La Plata a su esposa, Gladys McDonald; a su suegra, Elena Arreche; y a sus dos hijas, Cecilia y Adriana. El cuádruple femicidio conmocionó a la Argentina, pero con el paso de los años ocurrió también algo muy perturbador: el asesino comenzó a ocupar el centro del relato. Barreda construyó públicamente una versión en la que se presentaba como víctima de las supuestas humillaciones de su familia y logró una insólita popularidad. Recibió cartas de apoyo, fue convertido en personaje televisivo y hasta su imagen llegó a formar parte de objetos de culto popular.
Más de tres décadas después, el cine vuelve sobre aquel crimen, pero intenta cambiar la pregunta. ¿Qué pasa cuando el relato deja de mirar al asesino para escuchar a las mujeres que fueron asesinadas? Esa es la apuesta de Barreda, la película dirigida por Daniela Goggi que llegará el 28 de agosto a Prime Video, con Luis Machín en el papel de Ricardo Barreda. Carla Peterson, Mercedes Morán, Maite Lanata y Margarita Páez interpretan a Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, respectivamente.
El film busca revisar no sólo el crimen sino también la manera en que fue contado: el morbo, la fascinación por el victimario y una mirada atravesada por los prejuicios de género que durante años convirtió al femicida en protagonista y dejó en segundo plano la vida de sus víctimas. Para Machín, el desafío fue todavía más complejo: interpretar a un hombre real cuya figura quedó grabada en la memoria colectiva, sin reproducir la operación que durante años lo convirtió en una suerte de antihéroe popular.
¿Qué fue lo primero que pensó el actor cuando le propusieron interpretar a Ricardo Barreda? ¿Hubo rechazo, temor, curiosidad o la necesidad de comprender qué había detrás de ese personaje? “Fue una mezcla de varias de esas cosas. En general no me produce rechazo abordar casi ninguna historia, casi ningún personaje. Alguna vez tuve un poco de rechazo con algún personaje que me ha generado mucha distancia y que después me di cuenta de que tal vez lo que más temía era ponerle el cuerpo, la voz y la cabeza. Con aquel otro personaje del que había sentido rechazo al punto de decir en un momento ‘No lo voy a hacer’ después finalmente lo hice”, señala el actor en la entrevista con Página/12. Nota aquí.


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