Hay artistas que se vuelven parte de la vida de un país. Nuestro querido Negro, es uno de ellos.
Está en nuestra música, en nuestra alegría, en el candombe, en tantas generaciones que crecieron escuchándolo, cantándolo, bailándolo.
Y está también acá.
Uno de los miradores de Casapueblo lleva su nombre. Hoy ese lugar frente al mar se vuelve todavía más querido.
Desde esta casa queremos decir gracias.
Gracias adorado Rubén, por tanta música, por tanta alegría compartida, por todo lo que le diste a Uruguay y por todo lo que seguirá viviendo en nosotros.
A toda su familia, les enviamos nuestro abrazo más profundo de amor.
Tu nombre seguirá mirando el mar desde Casapueblo. Y nosotros vamos a recordarte siempre con una sonrisa.



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