viernes, noviembre 06, 2026

Joaquín Lera

 Abanicos de anhelos suspiran

extasiando al silencio.
Melancólicos ojos de aire inhalan heliotropos.
Otoñales balcones sonrien a los atardeceres,
deleitando a las hojas que doran las cortezas del alma.
Rompeolas cegadores erizan
las pestañas del viento.
Oleajes vidriosos conspiran
entre nubes y copos.
Obeliscos de fuego se abrazan
para que no se congelen,
las semillas de luz que decoran
los portales del alba.
Soledades lejanas colorean
el mapa de los reencuentros.
Bálsamos que tejen con mimo
los chales del insomnio.
Piruetas en cubitos de hielo
chatean con los supervivientes,
que ingieren cócteles de sueños y guindas de palabras.
Asteriscos fugaces deliran
compartiendo raíces e instintos.
Tinteros de albricias se iluminan
esparciendo señales.
Sedimentos de incienso
atraviesan laberintos que sienten,
dejando estelas de versos y corazonadas.



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