miércoles, noviembre 04, 2026

Rodolfo Serrano

 La vida

Vivir es un camino hacia la noche.
Cuatro pasos perdidos, un instante
de luz que rompe, nada apenas,
la oscuridad de Dios. Fugaz relámpago.
Y, en medio de la vida, nuestros sueños:
el amor infinito que no dura
más allá de la carne hecha ceniza,
la pasión como un golpe contra el pecho.
El grito entre la niebla, una tormenta
de furia que se acaba en un momento.
Y nuestro afán de ser dioses eternos,
en esa eternidad siempre imposible.
Esos sueños que viven en nosotros,
en esa piel amada, que se alzan
como banderas rotas de una guerra
qué creímos hermosa en la derrota.
Vivir, vivir. Abrir caminos, puentes,
hacia una luz que nunca ha sido nuestra,
pero que siempre fue esperanza, fuego
donde calentarse de los fríos.
Hoy vivo, voy camino de la noche.
El hombre —mis hermanos— me acompaña
en el dulce regreso a las estrellas.
(La vida es un edén fugaz y hermoso).
Foto de Raul Cancio.



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