Joaquín Sabina dice adiós: "¡Qué manera de subir y bajar de las nubes!"
Este domingo en Madrid, último concierto de la última gira del cantante que sin hacer deporte presume de amistad con deportistas... y que compuso el himno del Centenario del Atlético.
Hola... y adiós. La de este domingo 30 de noviembre será la última noche de la última gira. 71 conciertos después, Joaquín Sabina se despide en (pongamos que hablo de) Madrid. Fueron 28 de la gira americana, diez de ellos en Buenos Aires, entre enero y abril. Van a ser 41 en España (más sendas escapadas a Londres y París), diez de ellos en la capital, entre mayo y noviembre. El último vals se ha guardado por supuesto para el Movistar Arena, antes Wizink Center, antes aún Palacio de los Deportes, escenario de tantas noches de gloria, pero también, porque los grandes maestros sólo entienden como opciones la puerta grande o la enfermería, del 'Pastora Soler', de la pérdida de voz o de la caída al foso.
Sabina no ha sido deportista ni paladín del deporte. "Yo soy un caballero, ¿por quién me tomas?", respondió en su día cuestionado sobre si alguna vez en su vida había ido a un gimnasio. "Paso por las puertas de los gimnasios y escupo al suelo", añadió con esa forma tan seria de bromear que ha tenido siempre. Así que lo más deportivo de Joaquín han sido quizás las amistades. “Estoy en tu programa para celebrar que los dos estamos vivos y flacos”, espetó a Maradona cuando en 2005 acudió como invitado a 'La Noche del 10'. Para el Diego serían también, por más que no todos se tradujeran en canciones, algunos de sus versos más emocionantes.
Y, aunque daba para pullas ("mira si soy colchonero, que paso por Concha Espina como pasa un forastero...), la relación de Sabina con el eterno rival ha tenido su punto curioso desde el momento en que cultivó una amistad con Guti (hizo coros en 'Tiramisú de limón') de la que a su vez derivó el encuentro posterior con Leiva... productor de los últimos lanzamientos del cantante de Úbeda. Joaquín también respetó profundamente la figura de Alfredo di Stéfano, con el que compartió mesa y mantel, y dejó una estrofa con clave blanca en la maravillosa 'Eva tomando el sol': "Pronto en cada ventana hubo un marido, a la hora en que montaba el show mi chica, aunque en la tele diera en diferido el Real Madrid-Benfica..."
Pero el Atlético, por supuesto. El equipo del que se hizo y del que se dejó hacer. El himno del Centenario con más de 20 años ya, "qué manera de subir y bajar de las nubes...", o la canción de la pandemia relativamente reciente, "y ganar y ganar y ganar...", pero tantas otras referencias: "Una Hispano-Olivetti con caries, un tren con retraso, un carné del Atleti..." ('La canción más hermosa del mundo'), "Al día siguiente hablaban los papeles de Gilda y del Atleti de Aviación" ('De purísima y oro'), "Su santo y su torero, su Atleti, su Borbón..." ('Yo me bajo en Atocha'), "Hinchas del Atleti, gángsters de Coppola, verónica y cuarto de Curro Romero" ('Más de cien mentiras'), "Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí, que ha perdido en su campo el Atleti..." ('Eclipse de mar')
Sus letras también guardaron hueco para otros conjuntos, "Y cuando gana el Barça cree que hay Dios y es azulgrana" ('Mi primo El Nano') o "Se masticaba en los billares que el Rayo había bajado a Segunda" ('Barbi Superestar'), pero quizás ninguna con tanto argumento futbolístico como 'Dieguitos y Mafaldas', inspirada en el romance que mantuvieron Sabina y Paula Seminara, una fanática de Boca Juniors que a su vez terminó escribiendo un libro cuyo título hacia referencia a un verso de la canción: "De González Catán en colectivo..." También conviene aludir, por cerrar con el fútbol, a 'Todos menos tú', "guitarristas de Loquillo, Kubalas de banquillo", y, por cerrar con el deporte, a 'La del pirata cojo', "desertor en la guerra, boxeador en Detroit".
Ahora la vida seguirá, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Pero también la obra, cientos de canciones eternas... y las que se siguen escribiendo estas semanas. Si no sorprende con un cambio de repertorio en la última cita, que todo puede ser, y antes de la que se presume como ovación memorable, la última que suene será 'Princesa', compuesta en 1986. Casi 40 años después, nadie piensa buscar otro perro que le ladre. Sabina se baja en Atocha. Superviviente, sí, ¡maldita sea! . Nota aquí.


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