martes, febrero 25, 2025

Leiva

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Supongo que muchos de los que hacemos música hemos fantaseado alguna vez con estar en la misma canción que Robe, pero rápido se te borra de la cabeza.
Él nunca hace nada con nadie.
“Caída libre” llegó a última hora con el disco cerrado y terminado. Uno de mis mejores amigos atravesaba una depresión de esas que no hay manera de levantar las persianas, alargada en el tiempo y especialmente cabrona.
Un día me leyó un verso:
“Hay un millón de muebles que mover y no sé detrás de cuál está lo que he perdido”.
Qué brillante manera de retratar una depresión. Sin duda había una canción detrás de esa imagen, solo había que arrinconarla.
Vino de un tirón esa misma tarde.
Escuché a Robe desde el principio en esos versos, no era algo que eligiera, simplemente sucedía.
Semanas después, me animé a enviársela.
Me llamó a los pocos días y me sugirió algunos ajustes que le envié de vuelta como un rayo.
De repente, ahí estaba Robe cantándome el estribillo al teléfono!
Se ha implicado como nadie colaborando conmigo.
Hemos debatido y charlado durante meses sobre palabras, verbos, melodías, puntos y comas.
En el punto de carrera en el que está me deja un gran aprendizaje su entrega. De esos procesos que no se olvidan!
Mi amigo hoy levanta las persianas como un acto mecánico más, sin importancia.
Él siempre fue incondicional de Robe, me gusta pensar que su voz vino a sacarle del hoyo.




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