domingo, diciembre 14, 2025

Alejandro Vigil

 Anoche, la mística volvió a manifestarse.

No como un acto heroico aislado,
sino como un idioma aprendido generación tras generación.
Como una certeza silenciosa:
en Estudiantes nada es casual.
Porque la mística no aparece cuando se gana,
aparece cuando se resiste,
cuando se sufre,
cuando nadie afloja aunque todo pese.
Este campeonato no es solo un título.
Es la confirmación de una identidad.
De una familia que entiende que representar estos colores
es hacerse cargo de una historia
y estar a la altura de ella.
Estudiantes es mística porque nunca se entrega.
Porque juega hasta que no da más el corazón.
Y cuando el corazón parece agotado,
aparece algo más profundo todavía:
el sentido de pertenecer.



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