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lunes, julio 27, 2026

Lionel Scaloni

 La conmovedora carta de Scaloni a una semana de la caída en la final del Mundial: “Lo siento por no haber podido traer otra Copa”

El entrenador habló de la emoción por las muestras de cariño recibidas y también apuntó contra los que criticaron a la Selección y a los argentinos

Una semana después de la derrota de la selección argentina ante España en la final del Mundial 2026, Lionel Scaloni publicó su primer mensaje en redes sociales. El entrenador, que durante la semana recibió el cariño de miles de hinchas en Pujato, su ciudad natal en la provincia de Santa Fe, evitó pronunciarse sobre su continuidad al frente del equipo y optó por un texto emotivo en el que agradeció el apoyo popular y apuntó, con mayúsculas, a quienes criticaron al grupo durante el torneo.

“Lo siento por no haberles podido traer otra Copa”, escribió Scaloni en su cuenta de Instagram, en lo que fue la frase más directa de una publicación que, en pocos minutos, acumuló cientos de miles de “Me Gusta” y una ola de comentarios de respaldo al orientador, de 48 años.

El posteo, más extenso que el habitual en el técnico —quien reconoció no ser afecto a las redes sociales—, describió la semana posterior a la final como un período en el que “se han entrelazado la tristeza con la alegría, el llanto con una sonrisa, la angustia con la tranquilidad”. Scaloni apeló al concepto de esfuerzo colectivo para retratar al plantel y se refirió a los jugadores como “mis guerreros”, según señaló que los definía en conversaciones con su esposa.

El pasaje más llamativo del texto fue el que aludió a las voces críticas que acompañaron la campaña argentina. “El aguantar baldazos de agua fría (DE GENTE QUE NO NOS CONOCE)” fue la frase que el entrenador decidió escribir en mayúsculas, un recurso que, en el contexto del mensaje, funcionó como un énfasis deliberado, en medio de las críticas, sobre todo desde países rivales, por la enjundia albiceleste. Para Scaloni, ese conjunto de actitudes —el esfuerzo, la voluntad, la resistencia— constituye “el verdadero trofeo”.

El entrenador también extendió su agradecimiento al cuerpo técnico, a los jugadores y al personal de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), con mención especial a quienes “de forma silenciosa trabajan para que estemos cómodos”. Cerró la publicación con una frase que rápidamente se viralizó: “Quien tiene un amigo argentino, tiene un tesoro”. Nota aquí.




martes, julio 21, 2026

Eduardo Sacheri

 

lunes, julio 20, 2026

España

 España habita la eternidad

La Roja consigue su segundo Mundial con un gol de Ferran Torres en la prórroga después de reducir a la Argentina de Messi, que no tiró ni una vez hasta el minuto 117

Imposible no recordar Sudáfrica, a Iniesta, a Cesc, la prórroga, el abismo, la gloria. Imposible no verlo en este instante de Ferran Torres que sucedió diez minutos antes, el 106 después de años celebrando la leyenda del 116. Porro envió una pelota al área, Nico Williams la dejó atrás con la coronilla y Ferran reventó la red y provocó otro estallido inolvidable, la segunda estrella, el segundo título mundial contra la última campeona, a la que redujo casi a la nada. No tiró ni una vez hasta después del gol de la Roja, algo insólito. Ningún equipo se había pasado los 90 minutos de una final sin intentarlo. Ninguno tampoco hasta el 117. El juego de la selección de Luis de la Fuente desmanteló a la Argentina del mítico 10, la abrasó con el juego, la fue pinchando con una sucesión de tiros blandos y la acabó rematando con un zurdazo. Despidió a Messi de los mundiales con una exhibición coral.

España habita ya la eternidad. Se asomó en Sudáfrica, con la primera versión de un libreto de juego brillante y evolucionó durante algo más de una década a la fórmula prodigiosa con la que ganó la Eurocopa de 2024 y ahora el segundo Mundial. Imposible no recordar Sudáfrica, que llegó también después de un Europeo. La primera estrella es aviso al mundo, sacar la cabeza. La segunda supone instalarse en la eternidad del fútbol.

El entusiasmo por el gol de Ferran, por el juego que parecía inevitable que llevara al título mostró también algo asombroso de un país sumergido en la crispación, pero que ha encontrado algo en lo que consigue ponerse de acuerdo para producir una criatura tan hermosa como este equipo. Para producirlo y para disfrutarlo.

Lo gigantesco de la ocasión, una final de la Copa del Mundo, no desfiguró a España. Todo lo contrario. Se ha construido para citas de este vuelo estratosférico. Salió a tejer su juego y a asfixiar al rival con lo que le saliera puntada a puntada. Argentina, como casi siempre en el Mundial, parecía querer dejarlo para más adelante, hasta los minutos en los que Messi despierta del letargo. Pero no eran ellos. Era el juego apabullante de la Roja, que los redujo como nadie.

Solo les quedaba aguantar y empezaron levantando las barricadas por el centro. Mac Allister, Enzo Fernández, De Paul y Nico González se apretaban en la zona por la que España ha desplegado sus tramos más brillantes. La encontraron sobrepoblada, pero Dani Olmo maniobra en esos callejones como un escapista que negocia con su propia trampa. Se giró, tiró una pared con Lamine y el extremo del Barcelona se vio en el área ante el Dibu Martínez. Lisandro desvió el tiro y el portero reaccionó con solvencia.

España tocaba, Argentina mantenía los equilibrios, un plan de resistencia que le funciona como a nadie. Porque nadie tiene a Messi, claro, de paseo por la hierba recién regada mientras el resto se desgasta, tomando las medidas del rival para confeccionar el traje en su cabeza. Era pronto para el 10, pero a la defensa española se le distrajo un balón y se encontró encarando a Unai Simón, que aceleró para despejar antes de que lo controlara. No reaccionó a tiempo. No era el momento. Nota aquí.



domingo, julio 19, 2026

Cerrado por Fútbol

 


Lionel Messi

 Leo Messi y su iglesia del fútbol, ante una misión para la historia en la final contra España

El argentino, respaldado por un vestuario entregado a él y una afición movilizada hasta el paroxismo, aspira a superar a Maradona en títulos mundiales.

Leo Messi se vio abocado de manera inevitable en la selección argentina a la eterna comparación con Diego Armando Maradona. A él, “raro como la mierda”, solitario y extremadamente organizado —según se describió recientemente— solo le quedó el fútbol para reivindicarse ante un mito inabarcable que trascendía a la pelota. El Pelusa alumbró un movimiento casi religioso, vigente todavía, que recogía todo, ya fuera lo político o lo social. No se puede decir que detrás de la Pulga haya surgido algo similar, porque las ramificaciones del genio fallecido son inalcanzables, pero sí ha emergido un movimiento que en este Mundial, hasta ahora, se ha revelado imbatible.

En el campo cuenta con una iglesia de jugadores entregados a él que crecieron viéndole ganar en el Barcelona y frustrarse con la Albiceleste, y que no se ahorran ningún gesto de pleitesía al líder. El título mundial de 2022, lejos de aflojar la hermandad por entender que el objetivo ya estaba cumplido, consolidó el vínculo con el diez. Lo repiten cada día de palabra y, como ha explicado el seleccionador, Lionel Scaloni, se organizan en el césped a partir de lo que Messi decide por su cuenta en cada momento. “Que haga lo que quiera”, sentenció el entrenador, gran defensor del ritual del asado previo a cada choque como una forma de tejer complicidades. La vía de las emociones para alcanzar la segunda final mundialista seguida.

En las gradas, una columna de decenas de miles de feligreses ha colonizado en el último mes Estados Unidos movilizada hasta el paroxismo con una selección que levanta el ánimo del país. Los aficionados de base buscaban estos días a la desesperada en cada rincón de Nueva York y en cada avión que llevara a la ciudad entradas para la final con España con presupuestos que partían fácilmente desde los 8.000 euros por pase. “Mi agradecimiento es eterno hacia los jugadores. El camino ha sido un ejemplo para todos y espero que esto sirva para nuestro país”, indicó el viernes el técnico.

El buen fútbol de los muchachos de Luis de la Fuente también se enfrenta por el título a este fenómeno doble, en el vestuario y en los estadios, que ha resistido a todo durante el torneo para defender la corona obtenida en Qatar, también a sus propias grietas futbolísticas, y que ha disparado la tardía ascendencia de Messi en la selección. Tanto que la final lo coloca ante la posibilidad de superar en número de Mundiales a Maradona, que no pudo revalidar el trofeo en Italia 90. De momento, igualará al brasileño Cafú con tres finales (2014, 2022 y este domingo).

La recurrente pregunta de si Messi o Maradona se ha convertido ya en un asunto espinoso, e incluso algo incómodo, entre las generaciones de argentinos que fueron coetáneos del Diego. Quizá, una parte de la respuesta (solo futbolística) se encuentre en lo que ocurra este domingo. De momento, durante esta Copa del Mundo, el fútbol ha tratado de entender el impacto de un jugador que cumplió 39 años y hace tres desapareció del primer nivel en el día a día con su marcha a la Liga estadounidense. “El mejor Messi es el último”, resolvió hace un tiempo Pablo Aimar, ayudante de Lionel Scaloni e ídolo de la estrella.

Leo ha participado en 12 goles en el torneo (ocho tantos y cuatro asistencias), una cifra solo superada desde 1966 por el alemán Gerd Müller (13, en 1970). Ha realizado la mayor cantidad de remates (34) y ha generado el mayor número de ocasiones (25), el registro combinado más alto (59) desde Maradona en 1986 (29 y 30). Y sus 25 regates suponen el mayor guarismo de un jugador de 30 o más años en un Mundial desde 1966, según Opta.

Si hasta las semanas previas al Mundial no quedó confirmada su participación —antes hubo que analizar sus clásicos silencios después de que deslizara tras el título de 2022 que sería difícil disputar otra edición—, ahora la pregunta que se ha extendido es si continuará en la selección. Sus compañeros, en plena adoración al líder, han desvelado algunas de las maniobras de cortejo para que siga. “Si la ganamos, te quedás un par de años más, ¿no?”, le pidió Cuti Romero al terminar la semifinal con Inglaterra. “Le dijimos que era temprano para irse a casa”, contó Enzo Fernández el día de la remontada en octavos a Egipto. Después de todas las eliminatorias, han manteado o levantado en hombros a su estrella, en una imagen más propia de un campeón, frente a una hinchada que ha extendido la celebración en las gradas hasta casi una hora después de los encuentros. Nota aquí.





Palmito

 


sábado, julio 18, 2026

Lionel Scaloni

 El liderazgo de Scaloni: cómo la psicología y la neurociencia explican el éxito del DT argentino

La Albiceleste superó a Inglaterra y buscará el título ante España. El estilo del DT se destaca por la empatía, la cercanía y la transparencia, alejándose del mando tradicional, en un entorno donde las individualidades se subordinan al objetivo colectivo

La Selección Argentina remontó otro partido épico, venció a Inglaterra y se clasificó para la final del Mundial 2026, que va a disputar el domingo contra España.

Tras un nueva contienda para el infarto, el foco se vuelve a poner en el DT de la Selección, Lionel Scaloni y en la Albiceleste que consiguieron la “Triple Corona” consecutiva, bicampeones de América, ganadores de la Finalissima y Campeones del Mundo, y se preparan para una nueva final.

Más allá de los nombres propios en el plantel, la base de los logros alcanzados se encuentra en un liderazgo de trabajo, discreto y positivo, que ha resultado clave para consolidar un equipo con grandes figuras, según explican los expertos en managment, psicología y neurociencias.

¿Qué es lo que Scaloni hace diferente?

En diálogo con Infobae, el doctor Claudio Waisburg, médico neurólogo y neurocientífico, director del Instituto Soma (MN 98.128), afirmó que Scaloni hace cosas que “casi ningún líder hace. No grita, no impone miedo. Cuando Argentina perdió contra Arabia Saudita en el Mundial de Qatar, Scaloni no entró al vestuario a explotar, sino a contener, a generar seguridad, a sostener emocionalmente a sus jugadores antes de pedirles algo. Eso no es debilidad. Eso es neurociencia aplicada al liderazgo", detalló el experto.

Por su parte, el doctor José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor, explicó a Infobae que Lionel Scaloni representa un nuevo concepto de liderazgo que se aleja del modelo autoritario y cerrado, todavía presente en algunas estructuras.

El liderazgo tradicional se basaba en “un autoritarismo, en un cierto blindaje, en el que la opinión, refutación o agregado que el otro tenga para hacer no son escuchados”. En la actualidad, el liderazgo efectivo se caracteriza por la apertura y la transversalidad, detalló.

“Son liderazgos donde aquel que forma parte del equipo que coordina y que dirige ese líder es no solo oído, sino escuchado, al que se le pregunta, al que se le permite dudar, con el que podemos debatir una determinada idea", dijo Abadi.

Y completó: “No hay el ‘obedecé’ como una forma de sometimiento que garantiza la seguridad del líder, como era antes, sino que existe una libertad para crear y aceptar el movimiento creativo, sin perder la conciencia de los roles que se tienen en el grupo, en el que quien tiene la última palabra es el líder coordinador, pero sí con la permeabilidad para escuchar y cambiar de acuerdo a lo que le digan los otros. El nuevo líder de hoy crea pequeños líderes alrededor, no sometidos". Nota aquí.








jueves, julio 16, 2026

Lionel Scaloni

 “Estos jugadores son como indios, se han criado en las situaciones más extremas, no temen a nada”

El seleccionador argentino, que se cruzará en la final con su profesor Luis de la Fuente en el curso de entrenadores, concede todo el mérito a sus futbolistas. “Yo no soy un mago”

“Se me quiebra la voz”, dijo Lionel Scaloni nada más sentarse ante los periodistas. Sus jugadores le llaman “la llorona”, como confesó él mismo hace unos días, y el seleccionador argentino no tardó en admitir su emoción después de alcanzar su segunda final consecutiva del Mundial. “El fútbol y la vida es esto: dar todo hasta el final. Este equipo es una demostración de muchas cosas: de grupo, hermandad... Estos jugadores son como indios, que se me entienda la palabra. Se han criado en situaciones extremas, donde no tenían miedo a nada. No les pesa la responsabilidad, juegan como si tuvieran siete u ocho años”, explicó Scaloni.

“Cuando mejor juegan es cuando están en dificultades. Si el rival duda, vemos la sangre y vamos”, describió con mucha elocuencia. Después de la agonía imprevista con Cabo Verde, la remontada al límite a Egipto y la supervivencia a sus propias precariedades ante Suiza, quedaba otra más. “Pensábamos que lo de Egipto era lo máximo, pero lo de hoy lo superó”, afirmó.

En esta ocasión, eso sí, lo logró con una ventolera de juego que se llevó por delante a Inglaterra. “El fútbol es lo que hemos hecho en los últimos 40 minutos. Una demostración de todo lo que es el juego. ¿Y qué hubiera pasado si no llega a entrar ninguna oportunidad? Pues contentos a casa porque no podíamos hacer más", expuso Scaloni, que concedió todo el mérito a los jugadores. “Sin ellos no vamos a ningún sitio. Yo no soy un mago. Vamos a intentar ganar la final, pero a mí estos chicos ya me han emocionado. Los que han entrado desde el banquillo han sido clave”, destacó.

Si caía en semifinales, según contó, hubiera llamado a Luis de la Fuente, su profesor en el curso de entrenadores para tratar de ayudarlo con Inglaterra. Ahora, se impone el silencio hasta el abrazo sobre el césped de Nueva Jersey un minuto antes de la final. “Yo tenía una relación especial con él. España fue justa ganadora en la semifinal ante un equipo [Francia] que todos pensaban, y yo también, que era difícil de vencer”, analizó.

La final la alcanzó tras el tanto en el minuto 92 de Lautaro Martínez, que había salido poco antes por Nicolás Tagliafico. “Lo soñé, te lo juro. Se lo dije a Alexis [Mac Allister], que iba a hacer un gol”, exclamó. “Este equipo sigue demostrando de qué está hecho. Ellos se cansaron. Presionaron 60 minutos y ya no daban más. Con el gol se metieron atrás y eso nos generó más tranquilidad. Hicimos ancho el campo”, indicó.

“No estuvimos al nivel”

“¿Qué más tiene que hacer Messi para ser el mejor futbolista de la historia?“, preguntó al aire Scaloni. “Ha sido increíble lo que ha venido haciendo este grupo”, afirmó el aludido. “Fue otra demostración más de carácter, de fútbol, de fe, otra vez en la final del Mundial. Fue un día increíble. Era solo un partido de fútbol, pero especial jugarlo ante Inglaterra y en una semifinal de la Copa del Mundo”, contó la estrella, que disputará su tercera final del Mundial. La primera la perdió con Alemania en 2014, la segunda se la ganó a Francia en Qatar 2022 y la tercera se la competirá a España el próximo domingo. “Es una selección enorme, con juego, grandísimos jugadores y muchos años jugando de una manera. Varios están en el Barcelona, equipo al que quiero y sigo. Un partido especial, será muy bonito”, añadió la Pulga.

En la otra orilla, Thomas Tuchel asumió sin dramatismos a la vista una derrota que también lo deja a él señalado por los cambios y la condensación en vano de defensas en el tramo final. “Hemos concedido demasiadas ocasiones tras marcar. No mantuvimos la posesión, permitimos muchos centros y no estuvimos al nivel. Tras el 1-0, sabíamos que íbamos a recibir muchos centros y queríamos ser fuertes por arriba. La responsabilidad de la derrota es mía. Es fácil decir si las cosas no van bien que el problema es del entrenador. No tengo la sensación de que con cambios ofensivos íbamos a ganar. Pero no hay problema, puedo entenderlo. Hemos estado bien, pero no pudimos aguantar”, cerró el técnico alemán de Inglaterra. Nota aquí.



Argentina

 Argentina impone respeto y tiene lo que las otras selecciones no tienen: las claves que llevaron a la Selección a una nueva final del Mundial

En otra demostración de valentía, coraje y amor propio, el plantel que dirige Lionel Scaloni venció 2-1 a Inglaterra para llegar a la definición de la Copa del Mundo. Juegue o no juegue bien, el corazón es un arma letal de esta generación que encabeza el capitán Messi

(Desde Estados Unidos) El mundo del fútbol quedó atónito luego de la recuperación de la selección argentina. Una más. Cómo cuando se repuso de los dos empates tras ir ganando frente a la sorprendente Cabo Verde en Miami. O aquella épica jornada ante Egipto, cuando pasó de estar con un pie afuera del Mundial y en 13 minutos se recuperó de un 0-2. Y lo de este miércoles ante Inglaterra ya quedó guardado como uno de los capítulos más ilustres en una de las rivalidades con mayor historia en la Copa del Mundo.

Mientras todos daban a Francia como candidata número 1 a quedarse con este Mundial en Norteamérica, o ahora pondrán el foco en una España que lleva 37 partidos invicta, acá hay un seleccionado que tiene todo lo que hay que tener para triunfar e impone un respeto que, con el paso del tiempo, se hace más grande. Como ya lo había hecho en los partidos previos, el equipo que dirige Lionel Scaloni mostró mística, garra y valentía. Conceptos que se pueden escribir en los libros, pero primero hay que demostrarlos en el campo de juego. Y si hay algo que esta Selección ha hecho es presentarlo en sociedad a todo el planeta.

“Llegábamos cuestionados, con mucha duda, pero yo sabía que este grupo siempre compite, siempre da más. Cuando está junto saca de donde no tiene. Estaba seguro que íbamos a estar entre los cuatro y hoy gracias a Dios nos metimos entre los dos mejores. Venimos de ser campeones del mundo, venimos de ser los mejores del mundo durante los últimos cuatro años. Duela a quien duela, digan lo que digan. Y hoy lo demostramos una vez más en la cancha. Nadie nos regala nada y nos volvemos a meter entre los mejores del mundo, así que es una alegría muy grande”, dijo Lionel Messi durante su paso por la zona mixta en la que participó Infobae.

Después de un primer tiempo parejo, Argentina parecía que iba a ser dueño del juego en el complemento, pero el gol de Anthony Gordon a los 10 minutos fue un golpe. O al menos lo pareció hasta que rápidamente este combinado volvió a sacar ese plus que lo define. Tomó el rumbo del juego y fue de manera incansable hasta que logró doblegar al arquero Pickford con un disparo espectacular de Enzo Fernández.

“Sabemos todo el sentimiento que viene detrás, de todo lo que pasó con nuestro héroes de Malvinas. Hoy salió todo eso a flote. La verdad que el equipo pudo representar a Argentina de la mejor manera y nos llevamos la victoria”, expresó el volante surgido en River Plate en la charla con los medios. También mencionó que en su habitación, que comparte con Julián Álvarez, estuvieron viendo el partido contra los ingleses y los goles de Maradona en México 86. Un ejemplo más de alimentarse de la emoción pasada para ponerla al servicio del presente.

La actuación del seleccionado fue tan contundente que después de estar 0-1, Inglaterra sólo tuvo un 12% de posesión de la pelota. Eso significó que la Albiceleste se adueñó del balón y no le tuvo miedo al escenario adverso. Es más, volvió a convertir dos goles en el epílogo del encuentro. En relación a eso, hay una estadística que marca la resistencia física y aún más la emocional de este plantel: de los 19 tantos que anotó la Selección en los siete partidos de Copa del Mundo, 12 fueron anotados más allá del minuto 76 de juego. Clarito, no.

Como sucedió en el cruce por las semifinales o hace algunos días contra los egipcios en los octavos, este grupo impone respeto. Dentro y fuera de la cancha. El que lo describió de una manera perfecta fue Nicolás Tagliafico. Frente a la pregunta de cómo se entiende esto que sucede con el equipo, el lateral izquierdo fue contundente: “No se explica, se siente, se vive y se disfruta. Se disfruta porque no es normal lo que está pasando y hay que disfrutarlo. No sabemos cuántos años más van a pasar para que se logre esto. Entonces, disfrutémoslo hoy. Hagamos todo lo posible para vivir este sueño y después darlo todo para lo que viene”, dijo a corazón abierto el número 3 de Argentina. Nota aquí.




Tute, Caloi, Max Aguirre, Liniers & Alejandra Lunik







miércoles, julio 15, 2026

Daniel Osvaldo

 

Tute

 


martes, julio 14, 2026

Peter Shilton

 Peter Shilton, 40 años para superar el trauma de la Mano de Dios de Maradona

El portero inglés en el duelo con Argentina del Mundial 86, que siempre reconoció su rencor hacia El Pelusa, asegura en los últimos días que ha pasado página.

Peter Shilton, el portero que recibió el gol de la Mano de Dios de Maradona, también hubiera anulado el otro tanto, “la jugada de todos los tiempos” en la que el Pelusa dejó “en el camino a tanto inglés”, como cantó Víctor Hugo Morales en la narración más famosa de la historia. “En el 2-0”, puntualizaba el meta hace una semana en The Telegraph, “[mi compañero] Glenn Hoddle sufrió una falta justo delante del árbitro antes de que el balón le llegue a Maradona. Habría sido tiro libre y no habría valido ningún gol de los argentinos”, advertía.

El hombre tiene 76 años y construyó una carrera única bajo palos (1.387 partidos), pero su vida quedó atrapada por aquel Argentina-Inglaterra (2-1) de los cuartos del Mundial 86. Ese tanto de la Mano de Dios, tan genial como ilegal, y no haber recibido nunca una disculpa de Diego, provocó en él un trauma muy profundo durante toda su vida que ahora, cuatro décadas después, acaba de superar. O eso, al menos, es lo que ha asegurado en las últimas semanas.

“Llevo años guardando rencor. He estado en Buenos Aires últimamente y la gente fue fantástica conmigo. Estuvieron geniales. En el fondo, pensé que era hora de dejar atrás el asunto. Obviamente, Maradona ya no está con nosotros”, contaba hace 10 días en una entrevista en The Telegraph, con motivo del regreso de la selección inglesa al lugar donde ocurrió todo, el estadio Azteca de Ciudad de México, para los octavos con la anfitriona. En la red social X, escribió recientemente un mensaje similar —“sí, guardé rencor, lo he dejado atrás”—, y ha aprovechado también la ocasión para grabar un anuncio en tono de humor de una marca de desodorante donde insiste en que ha pasado página.

“Sí da la sensación de que empieza a haber alguna sanación dentro de su proceso. Ha contado que está dando algunas conferencias sobre lo que ocurrió y sobre la superación”, apunta Santiago Franco, codirector, junto a Juan Cabral, de El partido. En este documental de 2026, basado en el libro homónimo del periodista de El País Andrés Burgo, se cuenta la historia de este encuentro irreproducible —por sus goles y el trasfondo de la guerra de las Malvinas entre Reino Unido y Argentina—, y en él aparece el testimonio de Peter Shilton. “Es un hecho que lo marco profundamente, eso es una obviedad. Nosotros intentamos mostrar esto con el mayor respeto posible. Los demás jugadores [también participan Gary Lineker, John Barnes, Óscar Ruggeri, Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Jorge Valdano y Julio Olarticoechea] hablan diferente a él. Ven, además, la picardía y el ingenio de Maradona”, explica Santiago Franco. Nota aquí.



lunes, julio 13, 2026

Daniel Osvaldo

 

domingo, julio 12, 2026

Antonio Ubaldo Rattín

 Murió Antonio Ubaldo Rattín, gloria de Boca Juniors y la selección argentina

Tenía 89 años. Ganó varios títulos en el Xeneize y disputó dos Mundiales con la Albiceleste

Una triste noticia impactó al fútbol argentino en la mañana de este sábado 11 de julio: a los 89 años, murió el ex futbolista de Boca Juniors y la selección argentina Antonio Ubaldo Rattín. Ganó seis títulos con el Xeneize y fue dos veces subcampeón de América con la Albiceleste, además de representar al país en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966.

El Rata fue uno de los futbolistas más representativos de Boca y de la Selección: jugó 382 partidos en el club, convirtió 28 goles, ganó seis títulos nacionales y su expulsión en el Mundial del 66 quedó ligada a un episodio que empujó a la FIFA a incorporar las tarjetas arbitrales.

“Con mucho pesar, lamentamos el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, ídolo y emblema de nuestra institución. Acompañamos a su familia y seres queridos en este difícil momento. Hasta siempre, Rata”, fueron las palabras que le dedicó Boca en sus cuentas oficiales.

La AFA también le dedicó condolencias en sus redes: “La Asociación del Fútbol Argentino expresa su más profundo pesar por el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, histórico emblema de Boca Juniors y de la Selección Argentina. Acompañamos con un fuerte abrazo a su familia, seres queridos en este difícil momento”.

Nacido en Tigre, provincia de Buenos Aires, el 16 de mayo de 1937, Rattín fue futbolista profesional, entrenador y político. Se desempeñó como mediocampista defensivo y se distinguió por su presencia en la mitad de la cancha, sostenida en su estatura de 1,90 metros, su ubicación, tenacidad, control del balón, voz de mando y valentía. Nota aquí.



Argentina

 Argentina volvió a sufrir, pero venció a Suiza en el suplementario y jugará las semifinales del Mundial ante Inglaterra

La Albiceleste se impuso 3-1 a los helvéticos en Kansas City. Julián Álvarez encaminó la clasificación con un tremendo golazo a los 111 minutos y Lautaro Martínez liquidó el trámite sobre el final. Este miércoles buscará el boleto a la final en Atlanta.

Si no se sufre, no vale. En un dramático partido, Argentina le ganó 3-1 a Suiza en el Estadio Kansas City, sacó su boleto a las semifinales del Mundial 2026 y se aseguró volver a jugar todos los partidos de la Copa del Mundo, al igual que Qatar 2022. Tras igualar 1-1 en los 90 minutos, el alargue tuvo a dos figuras estelares que necesitaban su redención: Julián Álvarez y Lautaro Martínez. La Araña marcó un tremendo golazo a los 111 minutos, mientras que el Toro apareció en el final para bajarle la persiana al marcador. El campeón del mundo se verá las caras con Inglaterra este miércoles desde las 16 (hora argentina) en Atlanta.

La Albiceleste, que tuvo a todos sus futbolistas con un brazalete negro para rendirle homenaje al fallecido Antonio Rattín, inició el encuentro en los Estados Unidos con una serie de imprecisiones que dificultaron el traslado de la pelota en la salida defensiva, pero los suizos tampoco aprovecharon esos errores para generar acciones de riesgo. En este escenario, el equipo de Lionel Scaloni aprovechó su primera incursión a campo rival para ser eficaz. A los nueve minutos de juego, Lionel Messi levantó un centro desde el córner izquierdo y Alexis Mac Allister anticipó a todos en el primer palo para convertir el 1-0 con un cabezazo cruzado al palo más lejano del arquero Gregor Kobel. Con este pase gol, la Pulga se convirtió en el máximo asistidor del certamen ecuménico.

El ganador sumó confianza con ese tanto ante un rival que lo puso en aprietos en contadas ocasiones, y ahí apareció Emiliano Martínez. El Dibu le contuvo un remate a distancia a Djibril Sow y achicó a tiempo para desactivar un mano a mano ante Breel Embolo. De igual manera, a la Argentina le costó transmitir esa tranquilidad en llegadas claras al área rival, pero la buena noticia fue que se marchó al entretiempo con la ventaja.

Ya en el complemento, el elenco europeo de Murat Yakin aprovechó el repliegue de su rival para adelantar líneas e intentar sorprender al Dibu Martínez, quien se mostró muy seguro para contener varios remates. Sin embargo, la fortaleza del marplatense llegó a su fin a los 66 minutos a través de un disparo de Dan Ndoye (1-1). En el mejor momento de Suiza, Breel Embolo le hizo un favor a la Argentina. El atacante, quien estaba amonestado, fingió una falta inexistente de Leandro Paredes y el árbitro amonestó a Paredes, pero fue llamado por el VAR para revisar la acción. Luego de ver que Embolo había fabricado la infracción, João Pinheiro cambió su decisión y lo expulsó por doble amonestación.

Con un hombre de más, Argentina creó una serie de jugadas a cuentagotas para llevarse la historia en el tiempo regular con diferentes intentos de Lionel Messi, Mac Allister y Lisandro Martínez, pero el arquero Gregor Kobel y la ineficacia prolongaron la historia al alargue.

Y en esa instancia, aparecieron los tres centrodelanteros por primera vez en el Mundial. A los 111 minutos, Julián Álvarez recibió un pase de José Flaco López y la Araña acomodó la pelota con un toque antes de ejecutar un tremendo derechazo que se metió al lado del palo izquierdo de Gregor Kobel para desatar el desahogo Albiceleste en Kansas City. En los últimos instantes, Lautaro Martínez aprovechó un rebote de Kobel ante un disparo de Thiago Almada y selló el pasaje a las semifinales.

Ahora, la selección argentina enfrentará este miércoles a Inglaterra, que eliminó en el primer turno de la jornada a la Noruega de Erling Haaland por 2-1 en un partido con mucha polémica. El ganador de esa llave se medirá al vencedor de España y Francia el próximo domingo desde las 16:00 en el MetLife de Nueva Jersey. Nota aquí.








jueves, julio 09, 2026

Tim Payne

 Tim Payne, el desconocido defensa neozelandés que se hizo viral y firmó el contrato de su vida

Antes de empezar el Mundial, el ‘youtuber’ argentino Valentín Scarsini animó a seguir en redes a un ignoto defensa neozelandés. Hoy es un fenómeno en internet y acaba de ficharle el club más grande de Paraguay.

Esta es la historia de Tim Payne: un hombre que vive en Wellington, capital de Nueva Zelanda, que no le presta demasiada atención a las redes sociales y que parece contento con un tipo de vida que, por motivos ajenos a su voluntad, de un día para el otro cambiará de manera rotunda. Es defensa del Wellington Phoenix y de la selección de fútbol de Nueva Zelanda y está casado con una fotógrafa costarricense con la que tiene un hijo de dos años.

Del otro lado del Atlántico, unos días antes, el youtuber argentino Valentín Scarsini (22 años) se había hecho una pregunta: “¿Y si hacemos protagonista del Mundial al futbolista menos conocido?”. Luego buscó en las redes y encontró al neozelandés, con pocos seguidores en Instagram y casi ignorado en su país. “¿Qué pasaría si hubiera un jugador que nos uniera a todos? ¿Un futbolista que todos banquemos sin importar nuestra nacionalidad? Hay que alimentar el mito de Tim Payne, antes de que empiece la Copa”, posteó. En ese momento, el defensa tenía 4.715 seguidores en Instagram. En las redes, la idea explotó: los internautas la compartían, hacían chistes, memes y se sumaban a la propuesta. Tres días después, la página oficial de la FIFA subió un carrusel de cinco fotos del jugador con la descripción: “Two words: Tim Payne”, y la bandera de Nueva Zelanda. El furor atravesó la Red y se hizo material: en varios negocios argentinos empezaron a hacer promociones con la figura de Payne. Se escribieron canciones que, con ritmo pegadizo, decían cosas como: “No será la copa de Yamal, como mi abuelo decía / Ojo con Tim Payne en el Mundial: es el nuevo Di María”. En menos de 48 horas, el jugador pasó a tener más de 960.000 seguidores. La repercusión llegó a tal punto que, ya un poco más convencido de la situación, agradeció el apoyo. “Por favor, disculpen mi español, todavía estoy practicando”, dijo en un vídeo en redes sociales.

No era la primera vez que Scarsini lograba levantar una cuenta. En 2005 eligió al FC Balzers, un club de Liechtenstein fundado en 1932 que compite en la quinta división de Suiza. La campaña intentaba convertir al “equipo con menos hinchas del mundo” en el más famoso de internet: la cuenta del club pasó de menos de 1.000 seguidores a más de 270.000. Lo volvió a hacer, a principios de 2025, con el Club Argentino, un equipo de compatriotas radicados en España que compite en el Grupo 4 de la segunda regional de Madrid. En menos de 72 horas, la cuenta pasó de contar con 3.500 seguidores a superar los 120.000 (hoy, suma más de 285.000).

Luego de la campaña, Payne terminó sumando en su Instagram más seguidores (5,9 millones) que los habitantes de su país (5,3 millones), superando incluso a la cuenta oficial del equipo de rugby de los All Blacks (2,8 millones). Si bien en el debut de su selección, que empató 2 a 2 con Irán, se lo vio impreciso, en el segundo partido de Nueva Zelanda ejecutó con máxima hidalguía un córner que, luego de un cabezazo de Suman, terminó en el primer gol ante Egipto. Finalmente, la derrota 3 a 1 deslució la intervención del jugador de las redes. Nota aquí.



miércoles, julio 08, 2026

Argentina

 Argentina se levanta de la muerte y remonta a Egipto con tres goles en 15 minutos

La vigente campeona jugará los cuartos contra Suiza tras sobrevivir a una situación límite con una rebelión final liderada por Messi, que antes falló otro penalti ante un buen rival.

A empujones, a la tremenda y con el desfibrilador a cuestas. Así avanza Argentina en el Mundial, puro nervio, con el corazón en la garganta, sobreviviendo a sus muchas penurias y al único rastro terrenal de Leo Messi en el torneo: sus fallos en los penaltis. La campeona andaba como un zombi en Atlanta, 0-2 abajo en el minuto 79, sin fútbol ni nada parecido. Un portero milagrero, Oufa Shobeir, le había amargado en la primera parte y los egipcios le lanzaban dentelladas a la contra.

A la campeona solo le quedaba el orgullo para agarrarse al último madero en el océano y no entregar la corona ante una telonera como Egipto. No tenía más argumentos que la piel y la electricidad para esquivar un siniestro total que parecía inevitable. Y le salió, le volvió a salir. Tres goles en 15 minutos de Cuti Romero, Messi y Enzo Fernández la rescataron de un agujero muy profundo ante una selección que terminó desquiciada con el árbitro. En el origen del 3-2, reclamó un penalti de Julián Alvarez a Salah. Nadie pitó nada, ni durante ni después, y en la contra Argentina liquidó a un equipo africano que nunca había superado una eliminatoria en el torneo hasta los octavos con Australia y que se quedó a un palmo de su gran revolución mundial. Los cuartos de la Albiceleste, contra Suiza.

Después del ataque de nervios con Cabo Verde, a Argentina todavía le quedaba un colapso peor. Se esperaba de ella un paso al frente y, de entrada, ocurrió todo lo contrario: nada más empezar ya había recibido un puñetazo en el mentón, atacada por Egipto y golpeada pronto con el 0-1 de Yasser Ibrahim. El central se elevó por encima de Lisandro Martínez, un central de 1,75, y le propinó un martillazo con la frente que culminó el buen arranque de los africanos. La ventaja no había caído del cielo. Ante otra Argentina fofa y parada, los africanos habían salido a presionar arriba, con más energía y ritmo.

El sistema nervioso de la Albiceleste volvió a entrar en una situación de máximo estrés. Lionel Scaloni le había dado un meneo a la alineación. Regresó a su cinco de cabecera, Leandro Paredes, en lugar de Thiago Almada, un cambio que adelantó la posición de Alexis Mac Allister. Arriba, Julián Alvarez recuperó la titularidad que tenía Lautaro Martínez, y Nicolás Tagliafico volvió al lateral izquierdo por Facundo Medina. Los problemas, sin embargo, no cambiaban. Al equipo le costó una pausa publicitaria meterle un calambrazo al encuentro y salir del paso parsimonioso.

Argentina es Messi y vive por Messi, así que si la luz del genio sufre cortes, el sistema eléctrico general entra en cortocircuito. Volvió a fallar un penalti (Haissem Hassan, del Oviedo, derribó a Tagliafico), el segundo en este Mundial (el primero fue contra Austria), y el cuarto en toda su trayectoria en las Copas del Mundo. Las penas máximas son su gran falla: ha errado tantas como las que ha metido en sus seis participaciones mundialistas. El falló sirvió para que irrumpiera Oufa Shobeir, procedente del Al Ahly, el gran abastecedor de su selección. El chico entró en trance. Al instante, le sacó una a bocajarro a Mac Allister y luego otra mano a Julián Alvarez. Si necesitaba la alianza del palo, también la tenía en una falta de Leo por encima de la barrera. Los egipcios recibieron el descanso por delante en el marcador como una bendición divina y se arrodillaron en el césped para dar gracias a Dios. A Argentina, pese a sus dificultades, no le habían faltado ocasiones para, al menos, igualar. Nota aquí.




Tute & Max Aguirre

 



domingo, julio 05, 2026

Enrique Macaya Márquez

 La vida en 18 mundiales: la admirable trayectoria de Enrique Macaya Márquez que no se detiene a sus 91 años

Su método se formó antes de las cabinas y se probó en la jugada más discutida. Habla de árbitros, posiciones y límites. Y sostiene una convicción aunque el nacionalismo empuje hacia otro lado.

La curiosidad, el reglamento y una mirada formada mucho antes de la televisión aparecen como el núcleo de la carrera de Enrique Macaya Márquez, que al repasar su historia no se detiene en el récord de 18 Mundiales ni en la celebridad, sino en una idea del oficio: observar antes de opinar, entender antes de juzgar y sostener el análisis incluso cuando la emoción empuja en sentido contrario.

Con 91 años, y todavía activo, recibió un merecido homenaje de la FIFA, porque, al cubrir su democtava Copa Mundial consecutiva, Macaya Márquez batió un récord, ya que esa trayectoria no tiene precedentes en la historia del periodismo deportivo mundial.

El periodista ubica el origen de esa forma de trabajo en un barrio, en los potreros de Flores y en su ingreso adolescente a Radio El Mundo, donde empezó a trabajar a los quince años tras rendir un examen. Desde allí construyó una carrera atravesada por viajes precarios, discusiones tácticas, estudio del arbitraje y una convicción que repitió al recordar grandes escenas del fútbol argentino.

Macaya habla de su debut accidental como comentarista, de la derrota de Argentina por seis a uno ante Checoslovaquia en Suecia 1958 y de las veces en que debió financiar sus propias coberturas.

En ese recorrido aparecen dos tensiones constantes: la distancia entre pasión y rigor, y el contraste entre información y conocimiento. Para Macaya, el periodismo no se agota en ver partidos ni en acumular números: exige interpretar el contexto, ver cómo se aplica una regla y reconocer que el fútbol cambia cuando cambia el mundo.

El barrio, Di Stéfano y la observación como primera escuela

Antes de la radio, de las cabinas y de los mundiales, Macaya ubica su formación en Flores Sur, donde define su infancia con una frase: “Clase media-baja, sin drama, sin problema”. Su padre trabajaba en el diario El Mundo, vinculado a Radio El Mundo, y él pasó parte de la niñez cuidando un puesto de diarios de la esquina, una tarea que asumió cuando tenía alrededor de diez años.

El periodista era el cuarto de cinco hermanos. “¿Sabés lo que es ser el cuarto de cinco? Más ignorado que cuarto de cinco no hay”, bromea al reconstruir una vida familiar atravesada por la convivencia temprana con diarios, titulares y conversaciones de barrio.

Ese mismo barrio le dio una cercanía con dos nombres del fútbol argentino. A unos cincuenta metros de su casa vivía Alfredo Di Stéfano, a quien describe como un futbolista total incluso antes de convertirse en estrella, capaz de jugar en todos los puestos del ataque, recuperar cerca de su área y definir en la contraria. Al explicar qué distingue a un jugador, Macaya dijo: “Sobre todo liderazgo”.

La otra figura de aquellos años fue José Francisco Sanfilippo, con quien compartió campeonatos infantiles. Macaya lo define desde una acción repetida: “Yo le tiraba la pelota en el borde del área y ya sabía que terminaba adentro”. En ese recuerdo no sólo aparece el talento, sino una idea que luego aplicaría al análisis del deporte: el don necesita trabajo, repetición y carácter.

El periodismo escrito y el buen uso de la lengua

Macaya entendió que el periodismo deportivo no empezaba en una cancha, sino en el idioma.

—Yo estaba siempre muy cerca de los periodistas deportivos. Cuando entré a Radio El Mundo estaba Fioravanti. Era un gran relator. En aquella época, la mayoría de los periodistas de radio venían de la prensa escrita.

Para Macaya esa procedencia marcaba una diferencia, contó en una entrevista en la Televisión Pública.

—El que pasa del diario a la radio o a la televisión sigue manejando muy bien el idioma. Está acostumbrado a cuidarse. El periodismo escrito no te tolera el error. Tenés que saber qué decir, cómo decirlo y cómo hacerte entender. Eso era lo que traían esos periodistas cuando llegaban a la radio.

Entonces aparece otro nombre.

—Enzo Ardigó fue director de la revista Gol, de Radiolandia. Tenía una voz especial, una presencia muy fuerte.

Ese cambio, sostiene, modificó también la manera de contar el fútbol.

—Después aparece Muñoz. Era un relator con mucho ímpetu. Se metía dentro de la cancha. Te hablaba de los nueve metros quince, de los detalles del juego. Por ahí no era un exquisito en cuanto al conocimiento, pero cambió la forma de relatar.

Si hubo una escuela que terminó de formarlo, no fue una facultad ni una redacción. Fue la conversación.

—Yo fui aprendiendo mucho de los técnicos. De hablar con los técnicos. Hablaba con los árbitros para entender el reglamento. Discutía con ellos la aplicación del reglamento. Hablaba con los técnicos para saber cómo pensaban. Y hablaba con los jugadores, pero siempre respetuosamente. Cada uno en su lugar. Nota aquí.