viernes, agosto 07, 2026

George Best

 “Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y autos; el resto lo despilfarré”: la frenética historia de uno de los futbolistas más icónicos

George Best brilló por talento y carisma en el Manchester United, pero su estrella se apagó rápido por los excesos. Murió a los 59 años.

“Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y autos veloces. El resto lo despilfarré”

George Best nació con el talento suficiente para ser el mejor futbolista del mundo y con la personalidad necesaria para destruirlo todo. El extremo norirlandés del Manchester United, que a los 22 años ganó la Copa de Europa y el Balón de Oro, murió a los 59 en una cama de hospital en Londres, con el hígado destrozado y el cuerpo reducido a poco más de 40 kilogramos. Antes de morir, permitió que lo fotografiaran en ese estado. Quería que la imagen circulara. Sus últimas palabras fueron: “No mueran como yo”.

Esa frase condensa una vida que fue, al mismo tiempo, una obra maestra y una catástrofe anunciada. “Nací con un gran don y eso viene a veces con una racha destructiva”, solía decir Best. Pocos hombres en la historia del deporte encarnaron esa contradicción con tanta intensidad.

El niño de Belfast que un ojeador llamó “genio”

George Best nació el 22 de mayo de 1946 en Belfast, en el barrio de Cregagh, al este de la ciudad. Sus padres lo inscribieron cinco días después del parto con el nombre de Ronald Samuel, aunque nadie lo llamó así jamás. Desde pequeño, todos decían lo mismo de él: era “un niño bonito con un juego bonito”. De físico esmirriado, tenía una habilidad poco común para pasar a los defensores como si no existieran, tanto desde la posición de mediapunta como de extremo derecho.

Creció en una familia de seis hermanos y sus primeros pasos en el fútbol los dio en el Cregagh Rangers Boys Club. Era buen estudiante y obtuvo una beca para el Grosvenor Grammar School, pero el plan de estudios solo contemplaba rugby. La obsesión de Best era el fútbol. Empezó a faltar a clases y, por influencia de un amigo de la infancia llamado Dominic Campbell Harris, comenzó a frecuentar el ADN Lounge Club. Tenía menos de quince años y ya bebía.

Sus padres lo trasladaron al Lisnasharragh Secondary School, donde retomó el fútbol. Allí lo conocían como “Bazuka Best”, aunque el club local, el Glentoran, lo rechazó por su físico. La suerte cambió cuando un ojeador del Manchester United en Belfast, Bob Bishop, le envió un telegrama al legendario entrenador Matt Busby: “Creo que te he encontrado un genio”.

Best tenía 15 años. Para que pudiera integrarse a las divisiones inferiores del United, sus padres debieron firmar un permiso especial. La reglamentación impedía incorporar jugadores de Irlanda del Norte siendo menores de edad, así que el club le consiguió un trabajo como cadete en el Canal de Manchester. Eso le permitía, de manera formal, entrenar el resto del tiempo.

El debut, los nervios y el marcador que solo vio su espalda

El 14 de septiembre de 1963, Best debutó en Primera División con una victoria del Manchester United por 1-0 ante el West Bromwich Albion. Antes de anunciarle que sería titular, Busby lo dejó almorzar. “De lo contrario, creo que no habría probado un bocado”, recordó Best años después.

Su marcador ese día fue el galés Graham Williams, quien tuvo que soportar una tarde entera de gambetas sin poder darle la vuelta. Años más tarde, cuando ambos habían dejado el fútbol, se encontraron en un acto de beneficencia. Williams le dio un golpe suave en la espalda. Best giró y le preguntó qué era de su vida. La respuesta fue directa: el golpe era solo para verlo de frente, “porque en aquel partido sólo te conocí la espalda”. Los dos se rieron y se abrazaron.

Esa temporada terminó con seis goles en 26 partidos. El Manchester United fue segundo en la liga y llegó a semifinales de la Copa Inglesa, pero Best ganó la FA Cup juvenil, la primera que lograba el club desde el accidente aéreo de Múnich en 1958. Fue leído como una señal de resurgimiento.

“El Quinto Beatle” y la noche en Lisboa

La consagración definitiva llegó en 1966. Best tenía 19 años cuando convirtió dos goles al Benfica de Eusebio, Coluna y Simoes en el Estadio da Luz, por los cuartos de final de la Copa de Campeones de Europa. Los periodistas portugueses lo bautizaron esa noche como “El Quinto Beatle”: usaba el pelo más largo que cualquier otro jugador y su imagen encajaba con el fenómeno cultural que en ese momento dominaba la música desde la vecina Liverpool. Best era el Beatle de Manchester.

Integraba entonces un trío que los hinchas del Manchester United llamaban “La Santísima Trinidad”: él, Bobby Charlton y Dennis Law. Hoy hay una estatua de los tres en los alrededores de Old Trafford. En la temporada 1966/67 convirtió 10 goles en 45 partidos y el equipo ganó la liga. Fue también el primer partido transmitido por televisión en colores en la historia del fútbol inglés. Nota aquí.






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