jueves, enero 08, 2026

Hasta Trilce

 Almagro: Hasta Trilce, sede de la segunda edición de la Semana del Cine Recuperado

El espacio cultural Hasta Trilce del barrio de Almagro (Maza e Hipólito Yrigoyen) será una de las sedes de la segunda edición de la Semana del Cine Recuperado Más allá del Olvido (MADO).

El evento se desarrollará entre el 14 y el 20 de enero en diversas sedes de la Ciudad de Buenos Aires y cuenta con organización del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, Filmoteca Buenos Aires y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

Sedes: MALBA (Figueroa Alcorta 3415), Museo del Cine Ducrós Hicken (Caffarena 51) y Hasta Trilce (Maza 177).

“La segunda edición de la Semana del Cine Recuperado MADO nos encuentra consolidando una práctica que nació como apuesta y se ha convertido en compromiso: visibilizar el patrimonio audiovisual que resiste al olvido, no a pesar de sus imperfecciones, sino a través de ellas. MADO no es un evento aislado en el calendario cultural. Es la culminación visible de un trabajo permanente que el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y Filmoteca Buenos Aires desarrollan durante todo el año: investigar, catalogar, preservar, restaurar y, sobre todo, hacer circular aquellas imágenes que el tiempo, las políticas culturales o el simple descuido han mantenido fuera de los circuitos de exhibición”, indican en la organización.

“Cada título que se proyecta en MADO representa meses de labor silenciosa. Negociaciones con archivos de todo el mundo, consultas con familias que guardan rollos en cajas olvidadas, coordinaciones técnicas para exhibir todos los formatos posibles, investigaciones que reconstruyen contextos perdidos. Esta semana especial nos permite mostrar los frutos de esa dedicación cotidiana y, al mismo tiempo, plantear preguntas fundamentales sobre qué preservamos, cómo lo hacemos y para quién. El éxito inesperado de nuestra primera edición —salas repletas, conversaciones apasionadas, público joven descubriendo historias que creía lejanas— confirmó algo que intuíamos: existe un hambre genuina por estas imágenes recuperadas”, expone un texto del MALBA escrito por Paula Félix-Didier.

“No solo entre especialistas y cinéfilos, sino entre quienes buscan en el cine fragmentos de memoria colectiva, testimonios de mundos desaparecidos, espejos de transformaciones sociales. Esta segunda edición expande nuestro horizonte geográfico de manera significativa, trazando un mapa que conecta experiencias diversas de preservación audiovisual: India, Brasil, Perú, Chile, Uruguay, Estados Unidos, y un recorrido fundamental por el territorio argentino que incluye Tucumán, Santa Fe, Córdoba, La Plata y Avellaneda, además de Buenos Aires. Pero nuevamente esta edición de MADO pone especial énfasis en la descentralización del archivo argentino. Las colaboraciones con Santa Fe, Córdoba, La Plata y Avellaneda demuestran que la memoria cinematográfica nacional no se concentra en Buenos Aires: cada ciudad, cada región, cada comunidad local ha producido, preservado y cuidado sus propios registros audiovisuales. Materiales que documentan historias provinciales, movimientos culturales regionales, transformaciones urbanas específicas, memorias comunitarias que enriquecen y complejizan la narrativa nacional. Una de las apuestas centrales de MADO es la coexistencia sin jerarquías de materiales diversos”, se agrega.

“Aquí conviven restauraciones digitales de alta calidad técnica con proyecciones analógicas de copias únicas y frágiles. Se exhiben obras reconocidas, desconocidas o revisitadas. Esta diversidad no es accidental: es política. Responde a la convicción de que las lógicas tradicionales de preservación han operado con criterios excluyentes, privilegiando ciertos formatos, géneros y procedencias por sobre otros. MADO propone que la «imperfección» técnica de muchos materiales latinoamericanos no es una falla a superar sino un testimonio de las condiciones reales en que se produjo, circuló y sobrevivió ese cine. Exhibir una copia rayada, con empalmes visibles y variaciones de luz, no es resignarse a la precariedad: es hacer visible la historia material del archivo, las marcas del tiempo y el cuidado, los recorridos que esas imágenes atravesaron para llegar hasta nosotros. Asumimos conscientemente una perspectiva situada en el Sur Global. Esto significa reconocer que las desigualdades en el acceso a tecnologías de preservación no son accidentes geográficos sino resultados de estructuras históricas que es necesario nombrar y transformar. Significa también valorar los saberes locales sobre conservación audiovisual y los conocimientos no institucionales que sostienen la supervivencia de materiales en contextos adversos”, se analiza. Nota aquí.



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