La vida ejemplar de Amadeo, el madrileño de 96 años que lleva sirviendo caracoles desde 1942: "Soy confidente y psicólogo"
El hostelero cumple 96 años tras la barra del Restaurante Casa Amadeo Los Caracoles, aunque ahora se define más como "un relaciones públicas".
Reconocido por sus caracoles y con más de 85 años de oficio, este veterano hostelero abrió su establecimiento en 1942, en plena plaza de Cascorro.
Amadeo cumple 96 años tras la barra del Restaurante Casa Amadeo Los Caracoles. La taberna es, como él mismo dice, "toda su vida", y continúa atendiendo a la clientela con la misma dedicación del primer día, decidido a hacerlo "hasta el final".
Nada se le escapa. Mientras conversa, lanza indicaciones: "Pon un aperitivo en esta mesa, que no tienen ninguno". Se mueve con la energía de quien se levanta cada mañana impulsado por la pasión por su trabajo. A su avanzada edad, sigue defendiendo que el trato cercano y amable es la base de su profesión.
Su local, situado en la emblemática plaza de Cascorro y considerado uno de los imprescindibles de los domingos del Rastro, es para él algo más que un negocio: su "taberna es una pequeña ampliación de la casa".
Allí no solo ejerce de camarero; también se convierte en "amigo, confidente y psicólogo". "Quiero que los clientes se desahoguen conmigo, que me cuenten qué les pasa y yo ayudarles".
Tabernero vocacional, asegura que el mejor recuerdo de toda su trayectoria no es otro que el agradecimiento de quienes le visitan. "Su felicidad es la mía", asegura.
Con cierta nostalgia, reconoce que echa de menos otros tiempos y lamenta que "el mundo presente haya empobrecido el diálogo". Para él, una taberna nunca debe perder su esencia de "lugar para relacionarse, de comunicación y de sueños". Y puntualiza: "No para emborracharse". Con humor, añade: "Yo siempre le echo un piropo y digo que es el ateneo del pueblo". Nota aquí.

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