“Hay que vivir el amor con intensidad, volverte loco por alguien”
El cantautor inicia gira mundial y reflexiona sobre la industria musical, su carrera como actor y su nueva vida tras dejar los escenarios para cuidar de un familiar enfermo. “En ese momento, haces una mochila corriendo y te vas. En el hospital, no era Pablo Alborán, ni siquiera pensé si la prensa me iba a ver”, recuerda.
Cerca del kilómetro cero de Madrid, Pablo Alborán (Málaga, 36 años) se baja de la furgoneta negra, con el móvil todavía en la oreja, y se quita las gafas de sol. “Hacía años que no venía por aquí”, dice al cruzar la puerta del Ateneo. El artista inicia gira mundial [que empieza este 28 de febrero en Chile] y disfruta feliz de esta etapa. La vida le ha dado una segunda oportunidad tras la reciente enfermedad de un familiar, que le obligó a abandonar por un tiempo los escenarios. Así que ve el mundo con ojos nuevos. Se saca el móvil del bolsillo y fotografía todo a su alrededor para compartirlo con sus casi ocho millones de seguidores en Instagram: el retrato de Lorca, la lámpara o la barra de La cacharrería. La sala en la que Valle Inclán, Unamuno o Azaña tenían tertulias acaloradas y en la que se produce esta conversación en torno a un café.
Pregunta. En KM0, la canción que da nombre a su álbum, canta: “Jugué con los ojos cerrados con Dios y con el diablo. Preguntándole al espejo quién era Pablo”. ¿Quién es Pablo?
Respuesta. Me lo sigo preguntando. Es guay preguntártelo todos los días y tener la respuesta al final del día. Si sabes exactamente lo que eres y no sales de ahí es un problema. La sociedad confunde tener valores con opiniones. Me he dado cuenta de que puedo cambiar de opinión y no por eso soy un veleta. Reconocer que me he equivocado y dejarme sorprender.
P. ¿El gran cambio de opinión de su vida?
R. Pensé que solo se podía ser feliz de una manera y que solo podía cantar. Antes separaba de una manera extrema lo profesional de lo personal, el disfrute del trabajo, cuando se supone que trabajaba en algo que me gustaba. La enfermedad de un familiar me sacudió y tuve que volver a empezar, dándome cuenta de un montón de cosas.
P. ¿Cómo se gestiona poner todo en stand-by para cuidar a un ser querido?
R. Yo lo sigo gestionando [toma una bocanada de aire]. Porque es muy fuerte. En ese momento, haces una mochila corriendo y te vas. Sin más. No piensas ni dónde estás ni nada. ¿Dónde hay que ir? ¿A qué hora? Y luego tiras para adelante. Es supervivencia. No piensas en nada. Mi vida ahora tiene que ser un homenaje a ese momento por el que he pasado. Tener gratitud, hacer que todo sea un regalo.
P. Pasó de ser Pablo Alborán, el artista de éxito, a cuidador.
R. Siempre he sido cuidador... Ser artista es muy raro porque hay veces que te desdoblas mucho. En un momento así, en tu familia, eres un trozo de carne. Ni siquiera pensé si la prensa me iba a ver en el hospital... Allí no era Pablo Alborán, el artista, pero cuando pasó todo, el objetivo que se me puso entre ceja y ceja fue promover la donación de médula a muerte.
P. ¿Qué no se ve de acompañar en la enfermedad?
R. Cuando me dijeron que se había curado gracias al trasplante no lo acepté. Te dan una buena noticia y no lo entiendes, no te lo crees, te asusta. Piensas: “Pero, si hace tres días se iba a morir, ¿por qué ahora ya no? Me están mintiendo”. El cerebro te boicotea. Te preparan para la enfermedad, pero no para decirte que mañana te vas a casa, que vuelves a vivir y a tener una oportunidad. Lo lógico es pensar que vas a estar pegando botes en la habitación del hospital, pero te preguntas: “¿En serio la vida es así? ¿De pronto te vas y de pronto te quedas?”.
P. ¿Por qué como sociedad no valoramos lo suficiente los cuidados?
R. El ser humano es egoísta por naturaleza y hasta que no nos duele algo no nos damos cuenta... Puedes ser de izquierdas o de derechas, pero ante la adversidad a todos nos duele lo mismo, a todos nos afecta lo mismo. El momento que estamos viviendo con la huelga de médicos es muy fuerte. Te da rabia cuando has visto de primera mano lo que hacen. ¿Cómo no nos podemos acordar lo que sufrieron en la pandemia?
P. Netflix acaba de renovar la tercera de temporada de Respira, la serie en la que debutó como actor. ¿Cómo se preparó para hacer de médico?
R. No había visto una operación en mi vida. A través de un amiga pedimos consentimiento a un hospital para entrar en quirófano. Dijeron que era un guionista y fui a una operación de siete clavos en una espalda, con un corte de 30 centímetros, en un señor de 72 años que gracias a eso iba a volver a caminar sin dolor. Fue como ver un milagro. Pero también vi otras cosas que pasaban. No había agua oxigenada en toda la planta y recuerdo a una trabajadora decir: “¿Voy a tener que ir a Pediatría a por ella? ¡Manda cojones!”. Nota aquí.

0 comentarios:
Publicar un comentario